Crítica de danza

Luminosa gala bajo las estrellas en Peralada

Aves de diversas especies, como la deslumbrante Maria Khoreva y la sensible Ada González, se adueñan del escenario en una gran noche

Ada Gonzalez, solista de la Ópera Nacional de Bucarest y Xander Parish, bailarín principal en el ballet Marinski, durante su actuación en el festival Castell de Peralada.

Ada Gonzalez, solista de la Ópera Nacional de Bucarest y Xander Parish, bailarín principal en el ballet Marinski, durante su actuación en el festival Castell de Peralada. / Toti Ferrer

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Valèria Gaillard

A las cigüeñas del parque del Castell de Peralada les salió competencia el viernes por la noche: una veinteañera rusa de patas largas, fuertes y flexibles demostró que no es necesario tener alas para poder volar. Maria Khoreva, solista del Ballet Mariinksky, era uno de los principales reclamos de la gala Ballet Under The Stars, puesto que era la ganadora del I Premio Carmen Mateu Young Artist. El público pudo comprobar en directo las extraordinarias aptitudes físicas que luce en los múltiples videos que cuelga en las redes sociales. Hasta las cigüeñas parecían aplaudir regocijadas esta rara avis, un ejemplo del trabajo impoluto de la exigente —y casi deportiva— escuela rusa que cristaliza en una bailarina de caja de música: “Parece una muñeca”, comentó alguien entre el público. Khoreva intrerpretó tres piezas, entre las cuales la variación húngara de carácter del ballet Raymonda. Como bailarina, destaca por el trabajo de torso, brazos y manos, que parecen igual de etéreas que la más suave de las plumas. Cuando recibió el galardón de manos de Isabel Suqué Mateu, presidenta de la Fundació Castell de Peralada, agradeció a los organizadores “no olvidar este bonito arte, la danza, sobre todo en los tiempos difíciles de pandemia que estamos viviendo”.

Más mediterránea y no menos inspirada, la catalana Ada González, solista de la Ópera Nacional de Bucarest, fue un doble cisne blanco etéreo y con especial sensibilidad musical en el 'pas de deux' de 'El lago de los cisnes' y 'La muerte del cisne'. Más segura y decidida que en su actuación del Liceo del 2016, González demostró que no pierde el tiempo y que está creciendo artísticamente como bailarina en su carrera internacional. 

La parte contemporánea

Lucía Lacarra, como un mirlo menudo y resistente, ofreció un contrapunto a la ternura y juventud de sus colegas, con una sabia interpretación rica en expresividad y con una proyección —sobre todo en la lírica 'After de Rain'— que inundaba el escenario, sin olvidar sus 'cambrés' infinitos y sus 'développés' meditados.

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De la parte contemporánea de la gala, dirigida por Mónica Hamill y Iratxe Ansa, sobresalió 'Seda', con la propia Ansa e Igor Bacovich que trasladaron al movimiento —equilibrios improbables y contrafuerzas extremas— la voz desgarradora de María Berasarte, que cantó en directo 'Tú, mi delirio'. Pero la pieza que obtuvo más éxito fue 'Camelia', creada en memoria del alma del Festival Castell de Peralada, Carmen Mateu, y que dio un picotazo al público con la energía aguileña de Dores André y Jorge García Pérez.