Estreno en el Gran Teatre este sábado

Dudamel dirige su primer 'Otello' en un Liceu donde se siente "como en casa"

  • El maestro venezolano pilota en Barcelona su primera ópera escenificada en España el próximo sábado con un montaje protagonizado por Gregory Kunde, Krassimira Stoyanova y Carlos Álvarez

  • La producción de la Ópera de Múnich dirigida por Amélie Niermeyer resalta la diferente visión de los protagonistas

De izquierda a derecha: El barítono Carlos Alvarez, la soprano  Krassimira Stoyanova,  Victor Garcia de Gomar,  director artístico del Liceu,   Gustavo Dudamel, director musical, Gregory Kunde y Amelie Niermeyer,  directora de escena de ’Otello’.

De izquierda a derecha: El barítono Carlos Alvarez, la soprano Krassimira Stoyanova, Victor Garcia de Gomar, director artístico del Liceu, Gustavo Dudamel, director musical, Gregory Kunde y Amelie Niermeyer, directora de escena de ’Otello’. / JORDI COTRINA

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El aclamado maestro venezolano Gustavo Dudamel afianza su relación con el Liceu donde el próximo sábado dirigirá la primera ópera escenificada en España: 'Otello', de Verdi. Es el mismo título con el que debutó en el MET de Nueva York en 2018 y una de sus óperas favoritas.

Dudamel, conocido sobre todo por su faceta como director de música sinfónica, recalará en el Gran Teatre hasta el 14 de abril. Es tanta la intensidad e ímpetu que pone en los ensayos que hace pocos días se lesionó la mano izquierda tras golpear el parapeto de plexiglass que le separa de los músicos como medida anti-covid. "Estaba en el tercer acto y me golpeé, pero no paré. Cuando acabé vi que me había saltado la uña", ha explicado en rueda de prensa con el dedo anular izquierdo vendado.

El montaje, una producción de la Ópera de Múnich dirigida por Amélie Niermeyer y estrenada hace tres años, basada en la obra homónima de Shakespeare, cuenta con dos repartos de campanillas. En el primero están el veterano tenor norteamericano Gregory Kunde, la soprano Krassimira Stoyanova y el barítono malagueño Carlos Álvarez como Otelo, Desdémona y Yago. El segundo cuenta con Jorge de León, Eleonora Buratto y Zeljko Lucic.

"Vendré más si puedo"

"La música y el arte son fundamentales para la recuperación de nuestro espíritu y de la sociedad", añadió Dudamel, casado con la actriz María Valverde e instalado en Europa esta temporada. El director musical, que en septiembre inauguró la temporada con una versión concertante de 'Il trovatore', otro Verdi, volverá el año próximo con 'La flauta mágica', de Mozart, como ya se anunció. Y no descarta hacer nuevas incursiones en futuras temporadas. Dudamel está encantado tanto con "el altísimo nivel y la entrega de la orquesta" como con el trato recibido en el Gran Teatre. "En el Liceu me siento como en casa", declara. "Vendré más y más si puedo", señala encantado también con su integración en la ciudad.

"Lo que estamos viviendo aquí es un oasis. El poder hacer ópera, cuando en muchas partes del mundo no se está haciendo nada, es un honor y un privilegio. El mundo ve este reto como una referencia"

Gustavo Dudamel

En California (EEUU) lleva las riendas de la Sinfónica de Los Ángeles, con quien grabó las sinfonías de Charles Ives, premiado recientemente con un Grammy. Pero allí todo está parado. "Lo que estamos viviendo aquí es un oasis. El poder hacer ópera, cuando en muchas partes del mundo no se está haciendo nada, es un honor y un privilegio. El mundo ve este reto como una referencia". No es extraño que el veterano tenor estadounidense Gregory Kunde, un fenómeno del canto capaz de interpretar tanto el 'Otello' verdiano como el rossiniano -como ya demostró en el Liceu la temporada 2015/16- se emocionó tras recordar que llevaba 54 semanas sin pisar un escenario. "Es terrible lo que ocurre en otros lugares. Los teatros llevan tiempo cerrados y costará volver a arrancar. Cuando ocurra veremos un renacimiento del arte y de la sociedad", aseguró Dudamel, feliz de estar en España, consciente de su suerte, pues "muchos músicos atraviesan una difícil situación al no poder vivir de su trabajo". Y defendió el valor de la cultura: "Lo que hacemos no es solo entretenimiento, si no que representa un reflejo de lo que es la sociedad".

Celos en blanco y negro

Amélie Niermeyer pone el foco en los tres personajes protagonistas y enfatiza el punto de vista de cada uno con una puesta en escena moderna. Todo transcurre en una misma habitación. La escenografía está marcada por dos colores opuestos, el blanco y el negro. "La obra muestra el punto de vista de todos los protagonistas", dice la directora. El primero simboliza la fe de Desdémona en su amor y su futuro con Otelo. El segundo muestra las sombras que Yago esparce para que su jefe desconfíe de su amada, y ese oscuro túnel del que Otelo no puede escapar a causa de los celos. "Esta es una historia universal. Mujeres que mueren asesinadas por celos hay en todas partes, ahora y hace 200 años, no es nuevo. Los celos son un motor muy potente que Yago utiliza para conseguir sus fines, para sembrar una duda tan poderosa en Otelo que le aleje de todo ese amor y confianza que había hallado en Desdémona".

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/ Liceu

La directora no enfatiza el aspecto racial del protagonista principal pero sí el carácter de 'outsider' del protagonista. Kunde ha cantado en numerosas ocasiones al moro -así se habla del protagonista en el libreto de Arrigo Boito- recuerda: "La primera vez me pintaron de negro para interpretar al personaje y reconozco que me ayudó a mimetizarlo. El racismo para un blanco es algo difícil de entender si no lo has experimentado", reconoce. "Ahora ya nadie se pinta así pero lo importante es entender que Otelo es diferente, no se siente tan parte de la comunidad".