LÍRICA

'La traviata' más femenina, para solo 500 espectadores en el Liceu

Speranza Scapucci dirige una ópera marcada por las restricciones de aforo y con cuatro Violettas de lujo: Lisette Oropesa, Prette Yende, Kristina Mkhitaryan y Ermonela Jaho

Ensayo de ’La traviata’ con público en el Liceu, la semana pasada.

Ensayo de ’La traviata’ con público en el Liceu, la semana pasada. / JOAN CORTADELLAS

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Marta Cervera

Pese a las restriccciones de aforo, 'La traviata' de Verdi más femenina llega al Liceu esta semana. Dirigida por Speranza Scapucci desde el podio y con cuatro Violettas de lujo -Lisette Oropesa, PretteYende, Kristina Mkhitaryan y Ermonela Jaho-, la producción es ligeramente diferente a la vista cinco años atrás, con esa puesta en escena de David McVicar, realista pero elegante. La principal diferencia estará en la sala ya que no solo no podrá llenar todas las butacas como entonces sino que ni siquiera podrá alcanzar el 50% de su capacidad. Las dos primeras funciones serán hiperelitistas pues ese enorme trabajo que ha movilizado a unas 300 personas del Gran Teatre durante un mes podrá ser apreciado únicamente por 500 personas, menos del 25% de la capacidad del coliseo, para poder cumplir con las actuales medidas del Procicat.

El Liceu, que todavía confía en tener funciones para 1.000 espectadores superada la primera fase, de momento ha dividido a los asistentes de la primera función del día 5 de diciembre en dos. Unos la verán un día antes, el 4. Pero en realidad no serán los primeros en disfrutar del montaje, que cuenta con una función para jóvenes LiceUnder35 este jueves. Y todos los espectadores afectados por las restricciones perimetrales podrán reubicarse en dos nuevas funciones habilitadas expresamente para poder permitir desplazamientos fuera de Barcelona: 8 y 16 de diciembre a las seis de la tarde. 

Ermonela Jaho ha sido la última soprano en incorporarse al rol de Viloletta, que cantará únicamente la función del día 30 de diciembre. Los tenores Pavol Breslik y Dimitry Korchak interpretarán el rol de Alfredo Germont y los barítonos Giovai Meoni, Àngel Òdena y George Gagnide al padre de Alfredo, Giorgio Germont.

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Batuta femenina

Speranza Scapucci, que ya se puso al frente de la Orquesta y el Coro del Liceo con 'Attila' en la temporada 2017-2018, ha defendido siempe que la ópera y la música no tienen género. "Cada uno tenemos un sentido y una sensibilidad diferentes hacia la música. Dicho esto, cierto es que cuando dirijo ciertas óperas siento una conexión especial con sus protagonistas. Me pasó con 'Madama Butterfly', también con Mimí en 'La bohème' y asim ismo la siento con Violetta. No es algo consciente, es una energía que se crea. Y me puede ocurrir con personajes masculinos", apunta. Celebra haber nacido en una época en la que "han caído muchas barreras y las mujeres pueden expresarse desde el podio de una orquesta". Pero no cree que el género la haga dirigir de forma diferente porque lo que cambia en el fondo es la personalidad, la historia, el conocimiento y la forma de ver las cosas de cada persona, sea hombre o mujer. En este sentido, indica que aunque ella sea quien lidere la función cada noche su manera de trabajar es muy colaborativa. "Aporto siempre muchas ideas per también escucho artistas. No puedes liderar sin escuchar a quienes comparte este arte, esta vocación por la música. Formamos un equipo". 

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