Novela de culto

'Pánico al amanecer', el terror de un confinamiento rural

Fotograma de la película basada en el libro

Fotograma de la película basada en el libro

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Carol Álvarez

Nunca se habría imaginado el joven Kenneth Cook que su trabajo esporádico de periodista para la ABC australiana en la recóndita ciudad minera de Broken Hill iba a inspirarle para escribir una novela terrorífica que, 60 años después de ver la luz, sería de culto en su país. Menos aún que 'Pánico al amanecer' llegaría a nuestras librerías en castellano, de la mano de la editorial Sajalín -puedes leer el primer capítulo gratis en su página web- y en catalán en la edición de Males Herbes con el título 'Despertar a l’infern'. 

La novela es especialmente oportuna en estos tiempos. El protagonista, John Grant, intenta por Navidades abandonar el pueblo donde imparte clases en una escuela rural, pero se le complican endemoniadamente los planes y tras un descenso a los infiernos de su humanidad, ve una y otra vez frustrada su huida. El argumento tiene mucho de la angustia del confinado, con una diferencia esencial: en Bundanyabba, el pueblo donde queda atrapado, "no existe un lugar que no esté cerca de un bar", señala el narrador, y los bares no cierran nunca. Nada que ver con los confinamientos de pandemia.

El autor, Kenneth Cook, con un koala.

El pueblo, amenazador desde su afabilidad, es un claro antagonista del maestro John Grant, en competencia con la cerveza, otro gran icono australiano: en Bundanyabba el agua no es para beber, y la vida transcurre en una nube alcohólica de cervezas, whisky y grog. Parece incontable el número de pintas que se beben los personajes a lo largo de la novela, ronda tras ronda: Kenneth Cook logra transmitir al lector el estado nebuloso del protagonista en sus momentos ebrios y la intensidad también de la peor resaca. Grant es un hombre en caída libre por la sucesión de contratiempos que pone a prueba su resistencia a la aparentemente embrujada Bundanyabba.

La brutalidad del 'red center'

'Pánico al amanecer' es una venganza en toda regla, un peculiar ajuste de cuentas del autor con una parte de su vida que le causó gran impacto: la de la Australia rural del 'red center', el 'dead heart' en la novela, llanuras inmensas alejadas de la costa y cubiertas de polvo hasta el punto de que quienes viven allí imprimen a su voz un deje nasal porque han aprendido a abrir poco la boca para que no les entre arena. La brutalidad de las vidas de los lugareños, su afición al juego y la bebida, su cortoplacismo vital, retratan, pese al tono de humor surrealista que planea sobre toda la novela, una visión del país nada complaciente. La cacería de canguros es uno de los momentos cumbre de la historia por su crudeza y repercusión en la conducta de Grant, y el prólogo de Kiko Amat que acompaña las ediciones ayuda a ahondar en la lectura desde distintos ángulos para disfrutarla más. 

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La novela dio lugar a una película en 1971 que fue también considerada de culto por aún más razones, y es que se extravió durante décadas la única copia existente, hasta ser recuperada en el 2004 en un contenedor en Pittsburg mezclada con un montón de material listo para ser destruido. Ya restaurada, tuvo una segunda vida en el festival de Cannes, menos alejada de los prejuicios que causó su primer estreno, muy criticado por el público australiano por la mala impresión que daba de ellos.