entrevista con el vocalista

Guillem Gisbert (Manel): "La cuarentena no trae nada bueno para la creación"

El grupo presenta en Sagunt a Escena su álbum 'Per la bona gent', el más rompedor de su discografía

Referencias a figuras de la música catalana como María del Mar Bonet o Lluís Llach salpican su trabajo

Guillem Gisbert (Manel): "La cuarentena no trae nada bueno para la creación"

FERRAN SENDRA

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Carla Melchor

El cantante y compositor barcelonés asegura que se ha romantizado la idea del confinamiento. De hecho, para él, la idea de crear encerrado y bajo el paraguas de la pandemia "es una cursilería". Para escribir, Gisbert necesita la contaminación social que aporta la calle y tocar con el resto de integrantes de la banda. Es decir, vivir.

Las canciones de Manel son fruto de la experiencia periodística y del bagaje literario de Guillem Gisbert (Barcelona, 1981), vocalista y compositor del grupo barcelonés, que este martes presentará en Sagunt a Escena su álbum 'Per la bona gent', el más rompedor de su discografía, con referencias a figuras de la música catalana como María del Mar Bonet o Lluís Llach. El coronavirus ha supuesto un punto de inflexión para Manel y para el sector. Aunque para Gisbert esto nos ha enseñado que "no hay que dar la música por sentado".

La gira para presentar el álbum 'Per la bona gent' quedó interrumpida por el inicio de la pandemia. ¿Tenían ganas de volver a los escenarios?

Sí. Ya hemos tocado en Madrid y en Roses. Aunque no tengo la sensación de estar retomando la gira. El calendario de conciertos se interrumpió por fuerza mayor y lo que estamos haciendo es seguir dejándonos llevar por las circunstancias. Surgen conciertos de manera esporádica.

¿Ha cambiado el concepto de directo en esta "nueva normalidad"?

Implica muchos cambios y hay que tener mucha cintura para adaptarte a ellos. Los conciertos en sí están bien, es como volver a principio de todo, cuando había poco público, dándole todo el protagonismo a lo que está sucediendo en el escenario en cada momento.

¿El balance es positivo?

Hay un poco de las dos partes. Lo que sí es reseñable es la sensación de estar haciendo algo muy significativo. Los conciertos han vuelto al origen, a ser una reunión de unas cuantos seres humanos alrededor de la música. Siempre habíamos dado tanto la música como el directo por sentado, y ahora nos damos cuenta de que en nuestra situación tienen un gran valor. No hay que dar la música por sentada, y darnos cuenta como sociedad, que los conciertos tienen un subtexto muy interesante.

Aunque hay preocupación en el sector.

Mucha. La música en directo es una actividad económica y no sabemos lo que nos espera, si podremos seguir haciendo conciertos en un futuro cercano o no.

Los promotores se han adaptado a las nuevas circunstancias, ofreciendo precios más económicos. ¿Los artistas también se han apretado el cinturón?

Claro. El gremio se ha unido a causa de la crisis, se ha compactado. Nos hemos dado cuenta de que, o nos ponemos de acuerdo y vamos todos a una, o esto se acaba. Te das cuenta de que nos necesitamos los unos a los otros. Algunos compañeros no están tocando, los técnicos, que se esperaban tener el verano lleno de conciertos, no están trabajando... Es complicado. Nosotros, como músicos, trabajamos más, ponemos más esfuerzo en sacar adelante un directo como los de ahora.

¿Al inicio de la pandemia creíais posible que Manel tocara en Sagunt durante el mes de agosto?

Que fuéramos optimistas o pesimistas no tiene importancia. Como todos los ciudadanos, estábamos pendientes de lo que dijeran las autoridades sanitarias. Durante el confinamiento pensaba que el tema del virus se iba acabar en verano, cuando vino la desescalada me di cuenta de que se iba a alargar un poco más, y ahora, sinceramente, no tengo ni puñetera idea de lo que va a pasar. Como todos. Eso sí, tenemos claras las prioridades. Las medidas sanitarias son lo más importante. La salud es lo primero. Por eso es tan importante tomarse muy seriamente las medidas, porque el sector de la cultura tiene que mantener una cierta actividad. Tenemos que ir todos a una. Con esfuerzo e imaginación hay que seguir manteniendo la cultura.

Muchos músicos y compositores aprovecharon el confinamiento para crear. ¿Fue este su caso? ¿Manel tiene nuevas canciones gracias al confinamiento?

No. Esto es una cursilería. No dudo que haya gente que le sirve estar encerrado, pero a mí no. A la hora de componer, yo necesito tranquilidad, pero también necesito juntarme con el resto de integrantes del grupo, salir a la calle, hablar con la gente... Necesito estímulos. No pienso que una pandemia y un confinamiento ayuden a nada.

¿Cree que se ha romantizado la idea del confinamiento?

En cierta manera, sí. Una cursilería. La cuarentena no trae nada bueno para la creación, al menos, en mi caso.

¿Ha sido un reto trasladar 'Per la bona gent' al directo?

A nivel técnico fue un reto, sí. Utilizar los samplers y los efectos de la grabación en los directos fue difícil. Los ensayos iban encaminados a organizar los sonidos. Era un trabajo muy diferente al que habíamos hecho antes, en los discos más acústicos.

Este es el único disco en el que habéis incluído una colaboración, con el músico Jaume Sisa. Y tan solo se les conoce otra colación, con Nacho Vegas, hace 10 años. ¿Por qué esta reticencia a cantar con otros artistas?

Solo hacemos una colaboración cuando tiene sentido para nosotros. Sisa canta la última canción del disco. Para nosotros tenía lógica porque este trabajo juega mucho con el sampleo. Gira en torno a la canción en catalán. En él están presentes María del Mar Bonet, María Cinta, Els Pets, Lluís Llach... El Sisa cierra el disco desde el presente para cerrar el relato que narra el disco.

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Hace 12 años después de la fundación de Manel y sus letras siguen siendo un misterio.

Hay teorías sobre el significado de las canciones pero es importante recordar que el texto es el texto, y a veces es críptico a propósito. El misterio forma parte de la canción, por lo tanto es absurdo preguntarse más allá de este significado. La intención del autor o de la autora es generar misterio. Muchas veces tendemos a sacarle punta a todo, a querer decirlo todo con otras palabras, y no todo tiene que ser así. Las cosas son más abiertas. Las letras de Manel están formadas por metáforas o alegorías con un significado abierto, tienen su propia vibración.

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