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A LOS 82 AÑOS

Muere Purita Campos, histórica de Bruguera y creadora de 'Esther y su mundo'

Con sus tebeos, la reconocida dibujante de Bruguera, de 82 años, aportó aire fresco a los jóvenes de la España tardofranquista de los 70

Anna Abella

Autorretrato de Purita Campos con Esther, su mítico personaje. 

Autorretrato de Purita Campos con Esther, su mítico personaje.  / PURITA CAMPOS

Cuando en los años 50 entró en Bruguera era una jovencita entre hombres. Le decían: “¡Qué bien lo haces para ser mujer!”. Ella lo odiaba pero no se atrevía a decirles nada. “El machismo siempre me ha molestado”, contaba hace cinco años a este diario Purita Campos, creadora de la serie ‘Esther y su mundo’, protagonizada por aquella adolescente pecosa y tímida, enamorada del futbolero Juanito, que con sus aventuras aportó aire fresco a varias generaciones en la España tardofranquista y pacata de la época desde las viñetas de tebeos de Bruguera como ‘Lily’, donde empezó a publicarla en 1974. Ilustradora y dibujante, ganadora de la Medalla al Mérito de las Bellas Artes 2009 y del Gran Premio del Salón del Cómic de Barcelona 2013, Purita Campos murió este martes a los 82 años, según ha confirmado el colectivo Autoras de Cómic, que en los últimos años ha venido reivindicando su trabajo.      

Purita Campos, en su estudio en el 2010 / DANNY CAMINAL 

«Nunca dejaré de trabajar, tengo lumbago pero sigo trabajando, me da vida. Si te quedas ante la tele en el sofá... no... mal asunto», afirmaba la autora, que por su trabajo se convirtió en una de las primeras mujeres ilustradoras y dibujantes de cómic que despuntaron en un mundo en el que durante décadas la fama se la llevaron sus colegas masculinos. En los últimos años, además de dar clases de dibujo y pintura y celebrar que Ediciones B reeditara en el 2014 la colección completa original de Esther, había seguido trabajando en la serie ‘Nuevas aventuras de Esther’ (en el 2006, con la protagonista ya treintañera y una tirada de 200.000 ejemplares en la desaparecida Glénat), junto a Carlos Portela, con quien también publicó una novela (en Espasa) con una Esther de 40 años, enfermera, divorciada y madre de una adolescente. "Esther es como una hija, forma parte de mí, estuve casi 20 años con ella. De jovencita yo era tan tímida como ella, me sentía identificada. Hoy sigo siendo tímida", confesaba.

De dibujar diseños de moda a Bruguera

Hija de modista, a Purita Campos le gustaba evocar cómo ayudaba a su madre de niña dibujando figurines de moda. Estudió en la escuela de Artes y Oficios de la Lonja de Barcelona y siguió con aquellos dibujos de diseños para una empresa en la que, contaba, no le pagaban porque decían que así aprendía. También estudió Bellas Artes y un día conoció por su hermano a uno de los grandes de Bruguera, Manolo Vázquezel pícaro, moroso y polémico pero genial creador de Las Hermanas Gilda, que le animó a llevar sus dibujos a la editorial, que él mismo la recibiría. Le hizo caso y allí, Víctor Mora le soltó: "¡Pero si nunca le vemos por aquí!". Pero al padre de El Capitán Trueno no se le escapó el talento de aquella joven y le dijo que empezaba a trabajar al día siguiente. Eran los años 50 y se prodigó en revistas para chicas como ‘Dalia’ (1959), ‘Sissi’ (1961), ‘Blanca’ (1961) o ‘Celia’ (1963), también en ‘Can Can’ (1961), con históricos como Peñarroya, Cifré, Conti y Escobar. Además de Esther, creó los personajes de Jana y Gina, este junto con su marido, el también dibujante Paco Ortega. 

A demanda de la agencia Creaciones Editoriales, Bruguera pidió a los dibujantes muestras para captar el mercado inglés y, aunque ella dijo al director que no estaba preparada, este insistió y la eligieron. Y ahí nació, en 1971, en Inglaterra y con guion de Phillip Douglas, la serie ‘Patty's World’, que en España llegaría tres años más tarde rebautizada como ‘Esther y su mundo’, que llegaría a vender 400.000 ejemplares semanales.   

Claves del éxito

Como ella misma afirmaba, la clave del éxito de la serie radicaba en que aquellas aventuras enseñaban a la juventud española “una Inglaterra donde las chicas salían de noche e iban a fiestas, chicos y chicas juntos, algo que aquí era impensable. Esa libertad enganchaba”. También, en la variedad de sus historias, en las que había misterio y problemas familiares. Eran jóvenes que vestían minifaldas imposibles y modelitos de originales diseños, fruto del gusto por la moda de Purita Campos, que para los chicos se inspiraba en los “viriles y guapos” que hacía su admirado Hugo Pratt

La serie, aunque siempre mantuvo la etiqueta de tebeos para chicas, también gustaba a chicos. Muchos le confesaban que la leían en el baño para que no les vieran sus amigos. Nunca imaginó el éxito de aquel mundo de Esther y menos en sus inicios, cuando nunca pensó que acabaría dibujando cómic.  

Temas: Cómic