29 mar 2020

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CRÓNICA

Bastille, aquelarre escapista en Razzmatazz

El grupo británico deplegó sus himnos festivos contra el apocalipsis mientras ultima el lanzamiento de su tercer disco largo, 'Doom days'

Jordi Bianciotto

Bastille, en un concierto en Barcelona

Bastille, en un concierto en Barcelona / FERRAN SENDRA

Dado que allá afuera nos llevan al cataclismo, qué nos queda sino cerrar filas y bailar mientras podamos en un efervescente ritual con el que perder el mundo de vista. De eso va, más o menos, Bastille, artefacto suministrador de himnos con vocación invasiva, agitadora y embellecedora de la realidad, como los que este miércoles sacudieron al público que llenó Razzmatazz.

El grupo británico ultima el lanzamiento de su tercer disco largo, 'Doom days', que su líder Dan Smith ha descrito como "un álbum festivo apocalíptico", es decir, en su línea habitual, decantando ahora las temáticas hacia la vida nocturna y su función escapista. El primer adelanto del trabajo, 'Quarter past midnight', dio el pistoletazo de salida (tras la introductoria cita a 'Wild world', de Cat Stevens), con Smith dando aparatosos botes y los asistentes coreándola como otro de los 'hits' de sus vidas.

Repertorio en evolución

Aunque un pelotazo como el de 'Pompeii' (2013) es difícil de repetir, Bastille ha mantenido en tensión a sus fans llenando incluso las esperas entre disco y disco con entregas de material, ya sea esa serie de cuatro 'mixtapes', 'Other people’s heartache', o episodios paralelos como 'I know you', su cita con Craig David del año pasado. Canciones con las que el grupo reprodujo sus patrones conocidos, con aceleraciones rítmicas efectistas e idóneas para un contexto de festival. No faltaron los gags rockeros: esas palmas a lo Queen en 'Blame'.

La segunda parte del concierto abrió el plano y trajo otros matices: Dan Smith, tumbado en un sofá, adentrándose en las tribulaciones noctámbulas de otra canción nueva, '4AM', y de ahí a la guitarra acústica de 'World gone mad', de la banda sonora de 'Bright' y a la oscuridad de 'Fake it'. Canciones que rompieron la linealidad y abrieron horizontes de signo cinematográfico. Smith pudo lucirse más, deslizando registros soul y falsetes como el de 'The descent'. En 'Bad blood' compartió focos con un invitado de toda la gira, el cantante y compositor escocés Lewis Capaldi.

Rompiendo la ensoñación, 'Pompeii' señalizó la vía de escape dando paso al trío de cartas seguras, 'Good grief', 'Laura Palmer' y 'Of the night' (como siempre, fundida con el 'Eurodance' de 'Rhythm of the night', de Corona), que estiraron hasta el paroxismo su modelo de canción expansiva, que no admite titubeos ni flaquezas. Al final y al cabo, la noche les pertenece, o eso hicieron saber en una de las leyendas épicas que aparecieron en la pantalla de vídeo, 'We own the night'.

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