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EL SALTO AL CINE DE UN CÓMIC ESPAÑOL HISTÓRICO (3)

'Superlópez', o cómo ser superhéroe y español

El popular personaje de tebeo creado por Jan llega este viernes a los cines con Dani Rovira como carismático protagonista

Julián García

Tráiler de ’Superlópez’ (2018)

Juan López es tipo anodino, cuya mayor gracia, si es que puede llamarse así, es saber cómo pasar inadvertido. Se podría decir que no es nadie si no fuera porque bajo su condición de hombre gris se esconden asombrosos superpoderes como la fuerza extrema, la hipervelocidad, la visión por rayos equis y la capacidad de volar (con el puño extendido haciendo los cuernos, eso sí). Porque Juan López es, en realidad, Superlópez, un superhéroe de gran potencial, pero tronado; un trasunto de Superman con bigotillo español y esquijama dos tallas grande, apasionado del fútbol y el café con leche con cruasán. El primer superhéroe cien por cien patrio.

Hace ahora 45 años que otro Juan López, más conocido como Janrecibió el encargo de crear un personaje que sirviera de parodia a Superman. Ahí nació Superlópez, imaginado por el gran dibujante como un español medio de la época y convertido con el paso del tiempo en un personaje capital del cómic español. Ahora, al fin, llega a los cines su adaptación cinematográfica, producida por Zeta Cinema y Telecinco Cinema, y dirigida por el catalán Javier Ruiz Caldera, después de un largo y extenuante trabajo dada la complejidad técnica del proyecto.

Dani Rovira en 'Superlópez', de Javier Ruiz Caldera.

Dani Rovira interpreta al gran superhéroe español, del que conoceremos sus orígenes en el planeta Chitón, desde el que sus padres le lanzan al cosmos en una sonda con el objetivo de salvarle de un malvado dictador. El bebé, bigotudo ya desde el nacer, viajará hasta la Tierra, pero un accidente desviará la sonda a España, donde será rescatado y criado por una pareja que vive en el campo, en un arranque del todo deudor, a modo de amable homenaje, del ‘Superman’ de Richard Donner.

En ningún tebeo de Jan se explicaba qué era de Superlópez desde su llegada a la Tierra hasta su edad adulta, cuando trabaja ya de discreto oficinista para su amigo Jaime y tiene como novia a Luisa Lanas. Así que los guionistas Borja Cobeaga y Diego San José pusieron su empeño en rellenar esa gran elipsis a base de responder a las grandes preguntas de la vida secreta del héroe: el descubrimiento de los superpoderes, el buen (o mal) uso de ellos y la fabricación del traje-esquijama, entre otros detalles iniciáticos. Jan, hombre siempre discreto, amigo más bien del segundo plano, prefirió abstenerse de participar en la película, aunque los responsables del filme aseguran que parece satisfecho con el resultado final.

Mejor pasar inadvertido

El guión de Cobeaga y San José juega de forma hilarante con la aparente contradicción de juntar en un mismo sintagma los conceptos ‘superhéroe’ y ‘español’, poniendo el foco en la condición mediocre, casi insignificante, de Superlópez tanto en su vida cotidiana como en sus momentos más heroicos. Su propio padre terráqueo le recomienda que oculte sus poderes y no destaque, que se camufle entre la masa, como si fuera un peligro tener un talento en España; como si la excelencia fuera un desperfecto a reparar. “El superpoder de Juan López es vivir una vida anodina cuando es un ser excepcional con un potencial  enorme. Y eso pasa en la vida, porque vivimos en un país donde si eres diferente o destacas en algo, corres el peligro de que te acaben dando caña”, aseguró Dani Rovira en la presentación del filme en Madrid. “Así que, oye, si tienes un sueño o un talento, a por él”, sentenció el actor, estupendo en su papel de héroe discreto y atribulado, dueño a mala gana de una batería de superpoderes que, seguramente, preferiría no haber tenido.

Dani Rovira, Javier Ruiz Caldera y Julián López, en el estreno de 'Superlópez' en el último Festival de Sitges / MÒNICA SERRA

Más allá de las lecturas sociológicas, ‘Superlópez’ es un ejercicio de entretenimiento ilimitado, un saludable derroche de chispa y costumbrismo, de aventuras y romance, dotado del inconfundible sello pop de Ruiz Caldera, autor de las estupendas ‘Anacleto’ y ‘Tres bodas de más’ (y, atención, del último anuncio de la Lotería). El director catalán,  ávido lector de cómics desde niño, ha podido dar forma al fin a un sueño que barruntaba desde hace tres lustros. El proyecto, con un presupuesto de 7,3 millones de euros, ha sido especialmente laborioso dada la enorme cantidad de efectos especiales y posproducción, llevados a cabo por un equipo de la empresa El Ranchito liderado por la catalana Laura Pedro. Recordemos que El Ranchito es, entre otras muchas cosas, la firma responsable de que vuelen los dragones de la khlaleesi en ‘Juego de Tronos’. Palabras mayores.

Como palabras mayores son, también, el reparto con que Ruiz Caldera ha podido contar para su quinto largometraje, clave en el refrescante resultado final, con un tridente en ataque formado por el citado Rovira, Julián López como Jorge -el estomagante amigo y jefe de Superlópez-, y Alexandra Jiménez como Luisa Lana -la altiva y descreída novia del héroe-. Y, por supuesto, Maribel Verdú, embutida en el traje de Ágata, la villana cósmica procedente también del planeta Chitón, con la que Superlópez acabará manteniendo un duelo épico a lo ‘Transformers’, repleto de robots articulados, vuelos y trompazos.

Antes, claro, de un final con guiño inevitable que hace presumir que, si el público responde, habrá una -o varias- continuaciones de las aventuras del superhéroe patrio del bigotillo y las mallas.