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ENTREVISTA

Javier Ruiz Caldera ('Superlópez'): "Los cómics han sido mi refugio de infancia"

Después de 15 años intentándolo, el director catalán estrena al fin su versión cinematográfica del popular personaje de tebeo creado por Jan

Julián García

Javier Ruiz Caldera, fotografiado este miércoles en Madrid

Javier Ruiz Caldera, fotografiado este miércoles en Madrid / JOSÉ LUIS ROCA

Hace 15 años, a Javier Ruiz Caldera (Viladecans, 1976) le había dejado una novia. Su amigo J. A. Bayona le invitó a airearse unos días en el Festival de Málaga, donde coincidió con un reputado productor español, que le propuso embarcarse en un proyecto de 'Zipi y Zape' que tenía entre manos. "Uy, no, gracias, yo lo que quiero hacer es una película de 'Superlópez', le soltó Ruiz Caldera. El productor, de forma amable, le dijo que parara el carro. "Javi, es una película muy complicada, con muchos novios, y tú solo has rodado un cortometraje…". A Ruiz Caldera nunca se le fue de la cabeza rodar algún día 'Superlópez' y hoy, tres lustros después, puede decir que el viejo sueño de llevar el tebeo de Jan al cine se ha al fin hecho realidad.

En tres años ha rodado 'Anacleto: Agente secreto' y 'Superlópez'. ¿Hasta qué punto ha sido importante el cómic en su vida?
De niño no me interesaba el deporte, era más de leer cómics. Leía de todo: 'Mortadelo y Filemón', 'Superlópez', 'Spiderman', 'Los cuatro fantásticos'. No sabía qué era español y qué era americano. Para mí todo era el mismo universo. Los cómics, pues, han sido mi lugar de refugio infantil y mi forma de socializar con la gente a la que también le gustaban los cómics. No éramos muchos, igual dos o tres, pero nos pasábamos el recreo en el banco hablando de lo que habíamos leído la noche anterior mientras los demás jugaban a fútbol.

¿Su afición por el cine viene también de su infancia?
Pues me encantaría poder decir que de pequeñito ya quería ser cineasta, pero no es así... Siempre me han interesado los mundos de ficción, es cierto, pero vengo de una familia que no tiene nada que ver con el cine, así que ser director era algo mitológico, inconcebible. Todo me viene por una reunión de amigos del cole. Yo había dejado de estudiar y un amigo mío desde los cuatro años me dijo que estaba estudiando en la ESCAC [se refiere al montador Jaume Martí, colaborador habitual de J. A. Bayona] y que por qué no me apuntaba. Lo hice sin saber muy bien lo que iba a hacer. En mi caso, en la formación encontré mi vocación, y no al revés.

Tráiler de ’Superlópez’ (2018)

En sus cinco películas, desde ‘Spanish movie’ a ‘Superlópez’, la comedia es un elemento crucial. ¿Qué le atrae del género?
La comedia siempre me ha interesado como espectador. Yo empecé haciendo cortos de género en la escuela de cine, pero cierto día hice uno que era una comedia  [‘Treitum’, 2000] y a partir de ese momento entré en la industria y se me empezó a considerar un director de comedia. No voy a negar que no se me da mal [ríe], pero espero poder hacer muchas más películas de otros géneros, aunque creo que siempre habrá algo de comedia en ellas. Porque para mí, 'La semilla del diablo' tiene partes muy divertidas.

‘Superlópez’ es una película de aventuras superheroicas, pero también es una comedia costumbrista y un triángulo romántico. ¿Fue especialmente complicado equilibrar esos tonos?
Bastante, porque más allá de las dificultades técnicas, que han sido muchas, el gran reto era equilibrar la aventura fantástica con el costumbrismo. Y era imprescindible meter a Superlópez en un entorno lo más realista posible: es un tipo que trabaja, mileurista, que le gusta una chica, que tiene amigos… pero que luego tiene que enfrentarse a robots gigantes y extraterrestres. En cuanto al romance… me gusta como eje en mis películas, creo que le da mucha potencia a las historias. Es un tipo de mezcla que me encanta como director.

En 'Superlópez', se bromea mucho sobre lo incompatible de ser superhéroe y español. Y se enfatiza su mediocridad como forma de sobrevivir en un país en el que el talento y la gracia están mal vistos.
Así es. Parece que estemos programados para desprestigiar el talento ajeno. Aquí el que saca buenas notas tiene 20 apodos distintos y es carne de ‘bullying’. En este país, al que destaca en algo creativo le metemos caña, le queremos igualar por lo bajo. El caso de Rosalía es flagrante: no ha llegado aún a la cima y los ‘haters’ ya le están dando. En cualquier caso, creo que la película tiene un mensaje bonito: posiblemente te criticarán y despertarás envidias, pero nunca dejes de ser lo que eres...

"En este país, al que destaca en algo creativo le metemos caña, le queremos igualar por lo bajo. El caso de Rosalía es flagrante"

La película, por cierto, tiene un final que hace presumir una secuela... ¿Se ve rodando ‘Superlópez 2’?
Hombre, cuando la escribimos se planteó como una película única, pensar en una saga era un poco pretencioso. La experiencia ha sido agotadora, pero se me está pasando y si la película funciona y los productores le ven el potencial, creo que sería muy fácil continuar. Los personajes están ahí, la película acaba donde empiezan los cómics de Jan y hay, por tanto, un material maravilloso para desarrollar.

Ciertamente, su película podría haberse llamado ‘Superlópez, el origen’.
¡O ‘Superlópez, año cero’! Me encantan las películas de superhéroes de orígenes, esas en las que se explican las raíces del mito. Y es un poco lo que hemos querido hacer: cómo aprendió a volar, de dónde salió ese traje tan mal hecho, cómo empezó a lidiar con los superpoderes. Jan creó Superlópez como parodia de Superman y esa ha sido también nuestra idea, reírnos un poco de las películas de superhéroes. Sigue habiendo joyas que están muy bien, pero como espectador estoy un poco saturado del género, por lo que le hemos dado un poco la vuelta, nos hemos reído un poco de él adaptándolo a las singularidades de nuestro país, que son muchas.