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CRÓNICA

Simple Minds, épica y baile en Pedralbes

El grupo de Glasgow exhibió una renovada vitalidad en la presentación de 'Walk between worlds' y el repaso a su pasado

Jordi Bianciotto

Jim Kerr, con Sarah Brown (derecha) y Cherisse Osei, en el festival Jardins de Pedralbes

Jim Kerr, con Sarah Brown (derecha) y Cherisse Osei, en el festival Jardins de Pedralbes / FERRAN SENDRA

Después del un poco desconcertante episodio acústico de la temporada 2016-17 (¡Simple Minds sin teclados!), las aguas vuelven a su cauce en los cuarteles de Jim Kerr y compañía. Y con un poco más de caudal que de costumbre: su nuevo disco, ‘Walk between worlds’, ofrece una síntesis de sus sonidos relucientes puestos al día con capas electrónicas y más invitaciones al baile que a la épica. Una obra que entrega, al menos, una canción remarcable, ‘The signal and the noise’, la que el grupo escocés eligió para abrir su concierto de este lunes en el Festival Jardins de Pedralbes.

Simple Minds, con complexión ‘dance’ y estribillo envolvente, subrayados por la voz de la corista Sarah Brown, que jugó un papel destacado durante todo el concierto aportando un toque de soul a los a veces un poco acartonados modos vocales de Kerr. Banda en forma de septeto, con Cherisse Osei supliendo, parece que ya de forma estable, al esfumado batería Mel Gaynor, y Catherine A. D. a los teclados. Mucho ingrediente femenino, sí, modificando los perfiles de esta banda veterana. Y frente a la austeridad del año pasado, una vistosa pantalla de ‘leds’ enmarcando el escenario.

La pista electrónica

Junto a Jim Kerr, el otro único superviviente de los viejos tiempos, Charlie Burchill, siempre técnico y elegante, ensamblando su guitarra al denso aparato instrumental de ‘Waterfront’. Simple Minds juegan estos días con su voluminoso repertorio y hubo lugar para repescas de las robustas ‘Love song’ y ‘The American’, cruces de rock y electrónica de la cosecha de 1981, cuando el grupo exploraba texturas siguiendo la pista de Kraftwerk, Bowie y Roxy Music. En otro orden, su vertiente pop un poco mística representada por ‘Mandela Day’. Kerr recordó que este lunes se cumplían 30 años del concierto a favor del líder anti-‘apartheid’ en el estadio de Wembley.

A estas alturas, Simple Minds saben construir un concierto que evite la linealidad, combinando ‘tempos’ y material de distintas épocas, dosificando las canciones de estreno y desplazando el foco de un miembro del grupo a otro. Hasta Catherine A. D., que cantó ‘Dolphins’ con poso vocal, y Sarah Brown, haciéndose oír en la versión de ‘Let the day begin’, de The Call.

Eso sí, los puntos de ebullición de sus conciertos son sota, caballo, rey. Las canciones que todo el mundo espera escuchar son las triunfalistas ‘Don’t you (forget about me)’, el ‘hit’ surgido del filme ‘El club de los cinco’, y ‘Alive and kicking’, que levantaron al público en el tramo final. Ahí colaron una última pieza de estreno, la cuarta, ‘Barrowland star’, atmosférica y un poco hinchada, que dio pie a un inusual lucimiento de Burchill, y que recordó que, aunque sus obras modernas no sean perfectas, Simple Minds cuando menos se resisten a montarse en ese ‘revival’ como modo de vida que practican tantos artistas veteranos.

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