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para adolescentes

La nueva receta de Macedònia

La cuarta generación de la formación musical presenta su primer disco, 'Estic contenta', en el Teatre Victòria este domingo

Ignasi Fortuny

Anna Cascos (piña), Noa Massoutié (kiwi), Gina Santaló (limón), Mar Blanch (fresa) y Carlota Arrey (mandarina), las nuevas integrantes de Macedònia

Anna Cascos (piña), Noa Massoutié (kiwi), Gina Santaló (limón), Mar Blanch (fresa) y Carlota Arrey (mandarina), las nuevas integrantes de Macedònia / FERRAN SENDRA

AnnaNoaGinaCarlota Mar forman la cuarta generación de Macedònia, el grupo musical infantil y adolescente catalán por antonomasia y por norma. Sus cantantes, cada una representa una fruta (piña, kiwi, limón, mandarina y fresa), se renuevan cada cinco años mediante 'castings' en los que se presentan centenares de niñas. "Nos costó un poco ponernos de acuerdo… pero ahora todas estamos muy contentas con nuestra fruta", confiesa Mar, que es la fresa. Este año más de mil niñas han competido para formar parte de Macedònia. Las elegidas han superado hasta tres pruebas en las que debían actuar, bailar y cantar. "Tienes que ser muy risueña y empatizar mucho con la gente porque si a un niño le vas con cara de asco, te dirá: 'ná de ná'", apunta Carlota, la mandarina, sobre las cualidades que deben tener estas frutas musicales.

Las cinco, dos de ellas son de Girona, una de Barcelona, una de Arenys de Mar y otra de Castellbisbal, remarcan la responsabilidad que tienen ahora, después de pasar de ser fans del grupo a ser las protagonistas del mismo. "Es una experiencia emocionante y estamos supercontentas de tirar adelante este proyecto, y defenderlo", comenta Anna, la piña.

La nueva generación de frutas es la primera que ha nacido más allá del 2000, entre el 2004 y el 2005, cuando el proyecto ya llevaba unos años coleando. Aunque el espíritu sigue siendo el mismo, los tiempos cambian. "Lo bonito de Macedònia es que se va adaptando a las nuevas generaciones y a los temas actuales", opina Mar. El encargado de renovar la receta es Dani Coma, ideólogo y director del grupo. "¡En el primer disco había una canción titulada 'Game Boy'!", exclama. De esto hace ya 17 años y la consola de Nintendo ni se asoma en los recuerdos de las actuales Macedònia. Carlota abre la ronda de confesiones: "¡Yo no sé ni lo que es!".

Nueva generación, nuevo disco

La cuarta generación del grupo ha publicado su primer disco, 'Estic contenta', el que supone el onceavo de Macedònia. "Trata de temas muy relevantes, como estar bien con uno mismo, saber pedir perdón, el divorcio de los padres, la transexualidad…", explica Mar. Las canciones juegan con el lenguaje para transmitir el mensaje de fondo. "El niño y el adulto pueden interpretar de manera diferente la letra", señala Carlota. La puesta de largo de las nuevas Macedònia será este domingo en el Teatre Victòria de Barcelona. "Decíamos: 'Ya tenemos ensayos…' Pero, ¡ostras!, es este domingo", exclama nerviosa una de ellas.

Ensayos, conciertos y promoción del disco que compaginan con sus vidas escolares. "Las clases y el trabajo de la escuela lo hacemos igual, pero de otra manera", explica Noa, el kiwi. Para ello, cuentan con la complicidad de los profesores y la implicación de sus padres. "Siempre nos apoyan, nos dan consejos… Y nos hacen un poco de taxi", dice Gina, el limón y la más pequeña del grupo. También les supervisan las redes sociales, ahora que son personajes públicos de tan solo 12 o 13 años. "Cuando tenemos algun problema en redes sociales, lo hablamos con el grupo, los padres y Dani", explica Mar.

Un concierto de rock

En esta nueva receta de Macedònia los músicos tienen más protagonismo en las canciones y los espectáculos. "No es un concierto de animación infantil, es un concierto de rock, llevamos banda de rock", remarca el director del grupo. En esta nueva sonoridad se busca convencer también a los padres. "Si lo tienen que meter en el coche, que les apetezca también a ellos", señala Coma.

Este domingo empieza el camino sobre el escenario de la nueva generación de frutas. Una etapa que saben que durará cinco años. "Creo que lo bonito de Macedònia es que se acaba y que después vendrá una nueva generación de niñas que pondrá las mismas ganas que estamos teniendo ahora nosotras. Se trata de aprovecharlo mucho", sentencia Anna. ¿Y después, qué? "A medida que vayamos sumando experiencias y aprendiendo sabremos lo que queremos hacer de mayores".

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