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UN EXPONENTE DE LA VANGUARDIA PLÁSTICA

La constelación del Any Guinovart

A los diez años de su muerte, una quincena de exposiciones y actos en centros de toda Catalunya protagonizarán el año dedicado al polifacético artista barcelonés

Anna Abella

Josep Guinovart, en una feria de arte en Montjuïc, en el 2001. 

Josep Guinovart, en una feria de arte en Montjuïc, en el 2001.  / RICARD CUGAT

Este martes se cumple una década de la muerte, a los 80 años, de Josep Guinovart (Barcelona, 1927 - 2007), exponente de la vanguardia plástica del país en la segunda mitad del siglo XX y un artista “difícil de encasillar, polifacético y prolífico”, que dejó una extensa obra que diversificó hacia la pintura, la escultura, el grabado, la ilustración, la escenografía y el cartelismo. Para redescubrir y reivindicar su figura y su legado se inicia ahora el Any Guinovart, que ha presentado este lunes su comisario, el escritor y crítico Àlex Susanna. “Lo hemos concebido como una amplia constelación de exposiciones y actos (mesas redondas, lecturas, conciertos, documentales...) que se extenderán por todo el territorio y que queremos que muestre su forma de interactuar con la realidad social y política, cultural, urbana y de la naturaleza” y cómo investigó desde los 14 años y hasta el final de su vida con “el uso de técnicas, materiales y soportes”.  

El Any Guinovart, con un presupuesto de 87.000 euros y organizado por la Fundació Privada Espai Guinovart Agramunt, en Lleida, que preside Maria, hija del artista, se inicia este mismo martes con la antológica ‘Temps de cartells’, que descubre “su evolución” a través de su faceta cartelista, en el Harmonia, el Museu de L’Hospitalet. También este martes, el Ayuntamiento de Barcelona pondrá el nombre de Sala Guinovart a una estancia de reuniones y, este jueves será su faceta “erótica y más sensual” la que protagonizará la muestra ‘Mestre d’amor’, en la Fundació Antiga Caixa Terrassa, que descubrirá una pieza inédita

Retrospectiva como culminación 

La culminación del Any será en el 2019, con la iniciativa de más envergadura: una gran retrospectiva en la Fundació Vila Casas comisariada por Llucià Homs y Marko Daniel (flamante nuevo director de la Fundació Miró). En medio, la quincena de exposiciones previstas, en museos, galerías, escuelas de arte, teatros y bodegas, indagarán, a través de unas 500 piezas en total, cómo Guinovart usaba los objetos para convertirlos en arte, su relación con la naturaleza y la influencia de su obra. 

El 12 de marzo (se preveía ahora pero se ha aplazado por la situación política) la Pedrera será el escenario donde se presentarán oficialmente los actos del Any. De ellos, Maria Guinovart y Susanna destacan el ciclo de la Institució de les Lletres Catalanes, donde seis escritores catalanes leerán seis obras del artista en seis espacios distintos; una ‘plantada’ de sus esculturas, en verano, en el Poble Espanyol; dos documentales en la Filmoteca y una obra en el Institut del Teatre.   

Obra parisina, el mar y Agramunt

Del resto de exposiciones sobresalen la que el MNAC dedicará en noviembre a la década de los 50 y en la que será protagonista una pieza de Guinovart comprada recientemente por el centro. También la que en el Institut Français de Barcelona reunirá obras realizadas durante su estancia en París en 1953, momento que supuso un punto de inflexión en su trayectoria, con el paso del arte figurativo al abstracto. O la que acogerá el Museu d’Art Modern de Tarragona, en junio, sobre dos ejes de su universo artístico: el mar Mediterráneo (cerca del cual vivió) y las tierras de Lleida, que descubrió a los 11 años, cuando con la guerra civil marchó con la familia a vivir a Agramunt, de donde era su abuela, porque allí había más comida que en la ciudad. “Agramunt, la naturaleza, los animales... le marcaron mucho”, señala su hija. Tanto, que allí erigió la Fundación que lleva su nombre y que organizará para el Any un itinerario guiado por sus múltiples obras en Barcelona: de los murales en las Llars Mundet a los del edificio Pirelli pasando por la Academia de Farmacia o las viviendas de Joan de Borbó o del Turó Park.  

La música también tendrá protagonismo en el Any. El Palau de la Música acogerá una muestra con los preludios de Chopin reinterpretados por Guinovart en 1997 y el Museu de la Música, una instalación de homenaje al también polifacético compositor Carles Santos, fallecido la pasada semana, quien quemó seis pianos en Agramunt en recuerdo al artista al año de su muerte. 

Con dos itinerancias, aún no cerradas, en Japón y Suráfrica, el Any pretende también, apunta Maria Guinovart, “volver a poner en circulación internacional su obra”.  

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