Ir a contenido

CRÓNICA TEATRAL

Gran fiesta de cumpleaños en La Villarroel

'Els tres aniversaris', una amarga comedia de la alemana Rebekka Kricheldorf, dibuja con maestría un patético cuadro familiar

José Carlos Sorribes

Los protagonistas de Els tres aniversaris, que presenta La Villarroel, en una imagen promocional.

Los protagonistas de Els tres aniversaris, que presenta La Villarroel, en una imagen promocional. / JORDI EGEA

Los dramaturgos alemanes contemporáneos son maestros en escribir comedias con una mala uva de cuidado. De aquellas que reparten palos inclementes. Congelan la risa con el sentimiento añadido de que acaba de estallar una bomba en escena. Es un buen ejemplo, un excelente ejemplo, 'Els tres aniversaris', de Rebekka Kricheldorf, que se ha estrenado en La Villarroel y que revisa 'Las tres hermanas', de Chéjov, para desplegar un retrato familiar despiadado.

Son cuatro hermanos, gente culta, bien formada, a los que la autora despelleja sin miramientos. Para disfrute, y reflexión, del espectador. Un texto, en definitiva, redondo y que merece el aplauso cerrado. La dirección de Jordi Prat i Coll y la interpretación de Anna Alarcón, Rosa Boladeras, Joan Negrié, Victòria Pagès, Miranda Gas y Albert Triola obtienen también la máxima nota.

Olga (Victòria Pagès), Irina (Rosa Boladeras) y Masha (Anna Alarcón) son tres hermanas, como las de Chéjov, con nombre ruso por la devoción de sus padres, fallecidos en accidente de tráfico, por la literatura de aquel país. Viven encerradas en su mundo, un palacio de cristal con tantas grietas como la casa familiar heredada. Les acompaña Andrei (Joan Negrié), un tipo holgazán (solo hay que ver su desastrada vestimenta para estar por casa) que tiene una eternamente inacabada novela como proyecto vital.

AGOBIADOS POR EL TEDIO

Olga es la única que trabaja: profesora de un colegio en el que ha sido nombrada directora contra su voluntad. No traga ni a colegas, ni a alumnos ni a los padres. Reniega todo el día, con o sin motivo. No menos amargada está Irina, cuyos tres cumpleaños (38, 39 y 40) marcan el tiempo de la obra. Vive en una formación permanente, una carrera tras otra, agobiada por el tedio (como todas) y esperando el amor que no llega. Sí lo encontró, mejor dicho no, Masha, que está casada con un tipo al que no veremos en escena pero por el que ya no siente nada.

Texto, dirección y reparto merecen el sobresaliente en esta versión de 'Las tres hermanas', de Chéjov

Andrei se encarga de traer las novedades. Llega al primer cumpleaños con una novia 'choni', Janine (Miranda Gas), cuya aparición supone un vuelco en ese ecosistema tan peculiar. Está embarazada. La joven tiene bastante más cabeza que su nueva familia, y también facilidad para traer niños al mundo. Andrei no solo tiene novia, sino un nuevo amigo, Georg (Albert Triola) que también viene a los cumpleaños. Es otro que no ha cumplido ni uno de sus sueños, tiene un trabajo que no le gusta y una mujer que intenta suicidarse cada vez que él sale de casa. Un cuadro vital para salir corriendo.

Entre la escritura de Kricheldorf y la ajustadísima dirección de Prat i Coll, la obra navega de forma equilibrada, entre la amargura y la risa, pese a unos personajes tan patéticos como cínicos. Beben aunque no olvidan. Personajes que sirven de forma extraordinaria todos los intépretes. Todo está tan equilibrado en 'Els tres aniversaris' que cada uno tiene su momento de lucimiento, aunque cuesta no destacar a una Rosa Boladeras que se da un festín en un papel hecho a medida para su contrastada capacidad cómica.

0 Comentarios
cargando