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CONTRA UNA INJUSTICIA HISTÓRICA

Del sexo de Kahlo a los 'cadáveres exquisitos'

La galería Mayoral abre la exposición 'Mujeres surrealistas', con 20 obras, algunas inéditas, de artistas como Dora Maar, Ángeles Santos o Leonora Carrington, con algún lazo con Catalunya,

Anna Abella

Cabezas y atletas (1945), de Maruja Mallo, en la exposición Mujeres surrealistas de la galería Mayoral.  

Cabezas y atletas (1945), de Maruja Mallo, en la exposición Mujeres surrealistas de la galería Mayoral.  
Sin título (caballos), de Leonora Carrington, en la exposición Mujeres surrealistas de la galería Mayoral. 

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Está custodiado en el interior de una hermética vitrina que ni los organizadores de la exposición de la galería Mayoral han podido abrir. Es un bloc de Frida Kahlo que solo deja ver uno de los dibujos que la artista mexicana trazó en él: 'Autorretrato como genitales' (1944), donde muestra su propio pubis con ojos. “Es excepcional por su rareza. Era un espíritu libre. A pesar de la enfermedad, de todas las operaciones que sufrió y los corsés que debía llevar se veía como un ser profundamente sexual y tuvo muchos amantes, hombres y mujeres. Uno fue el pintor catalán Josep Bartolí (exiliado republicano en México y Estados Unidos), con quien mantuvo un amor apasionado, tanto que él, tras morir ella en 1954 se casó en un matrimonio que no duró porque nunca pudo olvidar a la pintora, a la que llamaba Mara, de maravillosa” y mujer de Diego Rivera. Lo revela la historiadora y crítica de arte Victoria Combalía, que comisaría la muestra 'Mujeres surrealistas' (la primera en España), con una veintena de obras de ocho de estas artistas -Valentine Hugo, Maruja Mallo, Lee Miller, Dora Maar, Remedios Varo, Ángeles Santos, Leonora Carrington y Kahlo-, unidas aquí por un vínculo, por sutil que fuera, con Catalunya. 

MUJERES INVISIBLES

“Sirven para mostrar la invisibilidad de las artistas y que a las mujeres les costaba mucho más hacer carrera y que se las valorara más allá de cómo musas o amantes”, añade Combalía, a la que apoya el director de la galería, Jordi Mayoral: “El papel de las mujeres en el arte no ha sido suficientemente valorado, creemos que debemos ayudar a cambiar las cosas y corregir una injusticia histórica”. Las cosas, avanzan, afortunadamente, están cambiando; el Picasso de Málaga abrirá en los próximos meses otra muestra sobre mujeres surrealistas.

En la exposición, hasta el 1 de abril, hay otros dos autorretratos de Kahlo, uno la muestra en tres edades distintas y otro dibujando con un movimiento cinético del brazo. Los tres son inéditos y pertenecientes a un coleccionista privado estadounidense.  

Tampoco se han expuesto nunca cinco de las obras de Valentine Hugo, la menos conocida, quien viajó con su amante André Breton a Catalunya en 1932 para visitar a los Dalí en Cadaqués. Allí entre las dos parejas realizaron varios 'cadáveres exquisitos', dibujos colectivos que uno empezaba en un papel, lo doblaba y los otros continuaban en el siguiente doblez. Los dos expuestos en la Mayoral no son de ese viaje (uno es de Hugo, Breton y Greta Knutson) pero sí son un ejemplo de su surrealismo, que también reflejó en el destacado 'Retrato de Picasso'. “En él hay una estrella, ojos, rosas, las formas del Gernica... -apunta la comisaria-. Murió arruinadísima y fue muy amiga de Picasso, que le pagó una operación”. 

'Mujer o el espíritu de la noche' (1952), de Remedios Varo

También visitó Catalunya Dora Maar, en 1933. Musa y amante de Picasso, la influencia de su cubismo destaca en el gran óleo de 1946 'Naturaleza muerta con jarra azul', faceta pictórica poco vista de la fotógrafa. Lo acompañan varias fotos que tomó de las barracas del Somorrostro, el Parc Güell, el mercado de la Boquería o de la pequeña Maria Dolors Miró, hija del pintor. 

El cruce de la frontera de Leonora Carrington fue más dramático. Ella huía de los nazis y pasó de Andorra a Barcelona camino de Madrid para lograr un visado para su amante Max Ernst, preso en un campo de concentración. No lo logró. Tuvo un ataque de locura y ansiedad y la recluyeron en un sanatorio de Santander, de donde huyó a América. Su obra mostraba un mundo fantasmagórico, ligado a la magia o la Cábala, temas que compartía con su íntima amiga Remedios Varo, que junto a la gallega Maruja Mallo participó en la exposición 'Logicofobista' de 1936 en Barcelona, o con la onírica Ángeles Santos, la única nacida en Catalunya de la muestra, de la que destaca 'Alma huyendo de un sueño' y el dibujo preparatorio de 'Un mundo', lienzo que conserva el Reina Sofía.