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CREADORES REVOLUCIONARIOS

Homenaje a los artistas republicanos

La galería Mayoral conmemora con piezas de Picasso, Miró, Calder y Julio González el 80º aniversario del pabellón de la República en la Exposición Internacional de París de 1937

Anna Abella

Juan Manuel Bonet, comisario de la exposición Artistas revolucionarios, en la galería Mayoral, ante Painting, de Miró, y The red base, de Alexander Calder.   / JORDI COTRINA

Juan Manuel Bonet, comisario de la exposición Artistas revolucionarios, en la galería Mayoral, ante Painting, de Miró, y The red base, de Alexander Calder.  
Escultura de Julio González, del ciclo Montserrat gritando, junto a cerámica de Picasso (Mujer), en la muestra Artistas revolucionarios, en la galería Mayoral. 
Pintura de Picasso Cabeza de mujer (1953), en la muestra Artistas revolucionarios, en la galería Mayoral. 

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España en plena guerra civilParís 1937: se celebra la Exposición Internacional, escenario que se convirtió en una necesaria plataforma estratégica y propagandística para que el pabellón español del Gobierno de la República pusiera el foco en la tragedia que vivía el país y en su defensa de la libertad y la democracia frente a Franco. Y con algunas de las piezas más relevantes de la historia del arte así lo hicieron, entre otros, Joan Miró (con ‘El Segador’), Julio González (‘Montserrat gritando’), el estadounidense Alexander Calder (‘La fuente de Mercurio’), que no dudó en colaborar con sus amigos y colegas españoles, y Picasso, que en seguida tuvo claro cuál sería el tema del mural que presidiría el proyecto: un mes antes, los aviones nazis ayudaron a los nacionales bombardeando Gernika durante tres horas y cuarto y arrasando la localidad vasca; el símbolo del horror del artista malagueño, el ‘Guernica’, se expondría por primera vez en el pabellón republicano.

Ahora, la galería Mayoral, hasta el 7 de enero, acoge la exposición 'Artistas revolucionarios', que rinde homenaje a aquellos creadores y conmemora los 80 años del pabellón republicano en la capital francesa, obra de los arquitectos Josep Lluís Sert y Luis Lacasa y donde José Gaos fue el comisario artístico.

Fachada del pabellón de la República en la Exposición Internacional de París de 1937.

Resultado de un año de investigación y documentación, la muestra que ahora comisaría en Barcelona Juan Manuel Bonet, director del Instituto Cervantes de París y exdirector del Museo Reina Sofía, reúne pinturas, dibujos y esculturas con estrechos lazos con las piezas de 1937. La entrada a la galería evoca y recrea la esencia arquitectónica del pabellón, de estructura diáfana, racional, de formas horizontales, ejemplo del funcionalismo que inspiró Le Corbusier a Sert. "Fue espectacular y excepcional. Significó el primer momento de encuentro entre el Gobierno y la modernidad artística. Se buscó además la mezcla de esa modernidad con las raíces populares de aquella España, con bailes folclóricos, el cine de Buñuel... Y fue una obra coral donde los artistas se adhirieron a la República", señala el comisario.    

SUCESIÓN PICASSO

'Cabeza de mujer', de Picasso.

Cuatro litografías de carteles de la guerra civil, música de canciones de aquellos años, las vitrinas con documentación y prensa, un vídeo con imágenes de la época, las baldosas del suelo y las vigas que reciben al visitante de la galería, los facsímiles de los sillones de mimbre deTorres Clavé... son elementos que arropan a piezas como ‘Painting’ (1977), de Miró, que domina la entrada junto a ‘The read base’ (1969), de Calder. Dos 'mujeres' de Picasso -una cerámica y una pintura- dialogan con una escultura de Julio González del ciclo 'Montserrat gritando' junto a otras obras del barcelonés de estilo abstracto como ‘Sharp Mask’. Al lado, un ‘Pierrot, Bust’ (1971), del malagueño parece mirar otra aportación de la muestra de la Mayoral: una reproducción casi a escala de 'El Segador' (en blanco y negro, pues no existen fotos en color del mural).

'EL SEGADOR', DESAPARECIDO

Fue una obra monumental que Miró realizó in situ, de 550 x 365 cm., y una de las dos que desaparecieron tras desmantelarse el pabellón, que como todos los de la exposición universal eran construcciones temporales. "Fue extraño, se le perdió la pista y ni el mismo Miró supo qué pasó con ella", apunta Bonet. 

Recuerda el comisario que con aquella exposición internacional Francia respiró modernidad -"El pabellón finlandés era de Alvar Aalto, había proyectos de Le Corbusier, otras obras de Picasso...- y significó también, además de la lucha entre franquistas y republicanos, "el enfrentamiento de los dos totalitarismos que protagonizarían la segunda guerra mundial, con el pabellón alemán de Albert Speer, con el águila nazi en lo alto, y el pabellón soviético de Stalin, presidido con la escultura de Boris Yofan de una pareja enarbolando la hoz y el martillo".

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