ENTREVISTA

Pedro Guerra: "En estos tiempos, reír es revolucionario"

El músico canario lanza un disco de nuevas canciones, 'Arde Estocolmo', y otro con sonetos de Joaquín Sabina interpretados por una treintena de artistas

Pedro Guerra, en una imagen promocional de ’Arde Estocolmo’.

Pedro Guerra, en una imagen promocional de ’Arde Estocolmo’. / JUAN PÉREZ FAJARDO

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Pedro Guerra regresa a la escena musical por partida doble, con dos discos que realizó de forma simultánea: 'Arde Estocolmo' y '14 de ciento volando de 14'. El primero es el primer álbum de nuevas canciones que lanza desde el 2011. En el segundo pone música a 14 poemas de Joaquín Sabina y los interpreta con la ayuda de un puñado de estrellas de la música popular española. Serrat, Bunbury, Silvio Rodríguez, Estrella y Soleá Morente, La Schica, Aute, Leiva, Poveda, Fito, Sílvia Pérez Cruz y Dani Martín son algunos de los participantes en este ambicioso proyecto.

Menudo regreso. ¿Por qué lanza dos discos a la vez? Quería compartirlos así con el público porque los creé de forma simultánea, aunque son discos distintos. Mientras elaboraba el disco con temas nuevos me puse a musicar sonetos de Sabina con la idea de que los cantaran artistas muy diferentes.

¿Se retroalimentan? Se potencian el uno al otro. El de Sabina salió más de un tirón. Pero en realidad son discos que se apoyan mutuamente. He trabajado solo, encargándome de la mayoría de los instrumentos acústicos, que he mezclado con programaciones electrónicas. He podido trabajar a mi ritmo en mi estudio, sin prisa, todo un lujo.

En 'Arde Estocolmo' hay tres canciones basadas en poemas de Rubén Darío, Arthur Rimbaud y Gerardo Diego. Es la primera vez que incluyo letras que no son mías en uno de mis discos. Esas son algunas de las canciones que le ofrecí a [Miguel] Poveda pero que no incluyó en su disco 'Sonetos para la libertad'. Tras esa experiencia me acostumbré a poner música a versos que no eran míos y de ahí que me haya atrevido con los de Sabina.

"En las democracias más avanzadas existen periferias incendiarias. La realidad tan perfecta que nos pintan de ciertos países no es tan idílica"

¿Es más fácil que hacer la canción partiendo de cero? No cuesta más pero es distinto. En un poema me dejo llevar por la música que lleva dentro. El proceso es menos complicado que el de crear una letra y una música a la vez. Cada canción es un mundo.

¿Cuál ha costado más alumbrar? Hay canciones más elaboradas que otras. 'Lobos', por ejemplo, tiene una estructura musical que fusiona el ritmo de una danza de Canarias con un ritmo argentino. 'Ángela', en cambio, fue una pieza que salió de golpe tras enterarme de la muerte de una persona que cuidó de mí y de mis hermanos cuando éramos pequeños. Falleció mientras creaba el disco y la pieza salió de un tirón, fruto de un impulso emocional. 'Arde Estocolmo', en cambio, tiene más capas.

¿En qué se inspira esa canción? En el titular de un periódico que leí hace años. Hablaba de unos disturbios en aquella ciudad de ese norte de Europa tan civilizado donde un emigrante había muerto a causa de unas cargas policiales. Quedaba patente cómo en las democracias más avanzadas existen periferias incendiarias. Esa realidad tan perfecta que nos pintan de ciertos países no es tan idílica. Por eso, como digo en la canción, en un salón limpio siempre saldrá suciedad debajo del sofá que nunca se ha movido de sitio.

¿En España quedan muchos sofás por mover? En todas partes. Son cosas que ocurren en las mejores familias.

El disco se abre con una pieza dedicada a la risa. ¿Mejor reír que llorar? La risa tiene un gran poder. En estos tiempos que corren reír es revolucionario. Reír es apostar por la alegría, por el optimismo. La actitud de uno es clave para enfrentarse a la vida. No pretendo restar dramatismo a nada pero las canciones de bajón no ayudan.

"La mejor estrategia ante la vida es afrontarlo todo desde una situación anímica positiva. Si entras en una fase de bajón no ves una salida"

En este sentido, ¿el álbum es especial? Estoy a punto de cumplir 50 años y atravesamos una época difícil a nivel social. Sin embargo, considero que la mejor estrategia ante la vida es afrontarlo todo desde una situación anímica positiva. Si entras en una fase de bajón no ves una salida. En cambio, si ves las cosas de forma positiva puedes ayudar a transformar tu vida y a salir adelante. Espero que todo eso se refleje en mis canciones.

¿Qué valora más de su carrera? La experiencia, la madurez. Es algo fundamental que noto a la hora de escribir, de elaborar un discurso, de salir al escenario. He aprendido mucho en estos años. Quizá lo más importante es haber mantenido la coherencia en mi trabajo.

Haber contado con figuras de todo tipo en el disco de Sabina demuestra que se ha ganado el respeto de sus compañeros. Eso es algo que deben decir ellos. Yo me siento muy querido por la profesión pero hablar de eso me da pudor. Estoy satisfecho de haber logrado coordinar a tantos y tan buenos artistas.

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¿Cómo hizo la selección? Creé cada una de las 14 canciones pensando en las voces que iban a interpretarla. A veces son a dúo pero también hay tríos. Nadie me ha discutido con quién le tocaba cantar, ni tampoco el poema. Yo sabía a quién le podía pedir qué. La canción estaba terminada y ellos han aportado sus giros, su manera de cantar y su propia personalidad.

¿Ha sido difícil lidiar con artistas tan diferentes? Como coordinador del disco lo he puesto todo fácil porque soy así, no me complico ni busco conflictos. Y ellos también lo pusieron fácil. Hubo una respuesta fantástica y buena predisposición. Evidentemente, no todo ha sido un camino de rosas, pero lo importante es que el proyecto es una realidad. Con los discos ocurre lo mismo que con la vida: nada es en línea recta, siempre hay curvas a las que te has de adaptar. Si moviéramos el sofá, seguro que alguna pelusilla podríamos encontrar. ¿Quién no la tiene?

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