ESTRENO EN LA SECA ESPAI BROSSA

Shakespeare reinterpretado

La directora Mercè Vila Godoy actualiza 'Sueño de una noche de verano'

Cuatro de los seis actores de ’Somni’ durante un un ensayo de la obra en La Seca Espai Brossa.

Cuatro de los seis actores de ’Somni’ durante un un ensayo de la obra en La Seca Espai Brossa. / GANECHA GIL

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MARTA CERVERA
BARCELONA

La comedia Sueño de una noche de verano, de William Shakespeare, es la base de Somni, nuevo espectáculo dirigido por Mercè Vila Godoy que triunfó la temporada pasada con L'any que ve serà millor. Las ganas de hacer otro tipo de teatro la han llevado a estrenar Somni en La Seca Espai Brossa (hasta el 3 de marzo), una obra de creación que adapta un clásico del que se han hecho múltiples versiones.

El montaje cuenta con un atractivo reparto con Neus Bernaus, Alba Florejachs -ambas actuaron en L'any que ve serà millor- Isak Férriz, Òscar Muñoz, José Pérez y Alba Pujol. «Los personajes de la obra necesitan mirar más allá y sentir la magia de la vida. Dejarse llevar por el espíritu de Puck: desmelenarse, olvidarse de sus miedos y disfrutar de las relaciones», dice Òscar Muñoz que, como sus compañeros, interpreta a diversos personajes.

«Hacer un clásico es un reto. Tenía ganas de enfrentarme a él, de dar mi visión», afirma la directora que juega a difuminar los límites entre realidad y ficción y ha incluido diversos números musicales, asesorada por el saxofonista Dani Nel·lo. En Somni la acción transcurre en el local de ensayo de una compañía teatral barcelonesa que prepara Píram i Tisbe, un espacio ideal, según la directora, para jugar a intercambiar roles donde conviven tres mundos: el de los enamorados, el de los artesanos de la compañía teatral y el de las criaturas del bosque encantado del texto shakespeariano.

Somni ofrece una mirada actual del clásico de Shakespeare de finales del XVI que habla de las tres fases del amor: el amor compartido (Isak Férriz y Neus Bernaus), las relaciones difíciles en el que uno de los dos sufre al no ser correspondido (José Pérez y Alba Pujol) y el amor maduro (Oscar Muñoz y Alba Florejachs). La mayor parte del texto está escrito en prosa, aunque también se utiliza algo de los versos de la obra original. «Me he inspirado en el filme Vania en la calle 42», reconoce la directora en referencia al filme de Louis Malle en el que un grupo de actores ensaya Tio Vania, de Chéjov, en un teatro en ruinas de Nueva York.

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«Utilizo la idea de la compañía teatral como excusa para hablar sobre relaciones y pasiones», añade Vila Godoy que lleva un año y medio batallando con esta pieza, realizada a base de un profundo trabajo de improvisación. «Ha sido un trabajo colectivo, todo el mundo se ha implicado en el proceso creativo», resalta. «Hemos redescubierto los personajes con una metodología muy precisa, incorporando en ellos cosas de nuestra vida y descubriendo maneras de relacionarnos trabajando juntos», destaca Florejachs.

Colaborar siempre con la misma gente es algo que procura Vila Godoy. «Me gusta porque te permite establecer una complicidad sin límites», reconoce la directora.