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EN 3 MINUTOS

«Si es cerrado, no es folclore»

JORDI BIANCIOTTO
BARCELONA

-Llega con un tercer disco, Diablo rojo, diablo verde.

-Es el primero de un estilo que se consolida, con un sonido más personal. Viví un año en la India, y eso me sirvió para hacer un disco pensado en la identidad chilena.

-¿Cuál es esa identidad?

-En Chile hay una tendencia oficial a enseñar el mundo a través de palabras europeas o estadounidenses, y a no valorar lo que viene de nuestra tierra. Soy de la primera generación que se educa en un sistema democrático, y busco el respeto por las tradiciones, que durante la dictadura se pisotearon. La cultura popular no era algo admirable, cuando los mapuches son nuestras raíces.

-En su disco hay estrofas en la lengua de los mapuches...

-El mapudungún. Significa «el idioma de la tierra». Los músicos chilenos ahora exigimos que haya un mínimo del 15% de música nacional en la radio. Es muy poco, en Argentina o Brasil es el 50% o más. Los políticos son comerciantes y se niegan. Y las radios. Triunfa el mercado.

-Trabaja con músicas tradicionales, pero, ¿sin ánimo museístico?

-Conservando su alma, pero abriéndola. Me interesa que mi música suene chilena, que no se piense que vengo de cualquier parte. Pero si algo no nos representa, si es cerrado, ya no es folclore.

-¿Persona y artista son inseparables?

-El mensaje es lo que el artista es. No puede estar desconectado. Pero a veces hay quien exige de ti que seas una guerrillera, y eso no me gusta. Hacerlo sería crear un personaje ficticio. Soy persona, no guerrillera.

-Sin injusticias, ¿haría música?

-Sí, porque me mueven, sobre todo, la belleza de la vida y la naturaleza humana; emocionarme y también sufrir. La insensibilidad me produce más ganas de hacer música que la injusticia misma. Primero está la belleza. Mi próximo disco, que está en proceso, se titulará Busco paraíso, y tiene que ver con la búsqueda del paraíso en la tierra.