25 oct 2020

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acto en el cccb

Auster se desnuda ante sus lectores en Barcelona

El escritor presenta ante más de 800 personas su 'Diario de invierno'

ERNEST ALÓS
BARCELONA

Los editores de Paul Auster en España, Anagrama y Edicions 62, le hicieron un «regalo de cumpleaños», dice el escritor, al publicar hace tres semanas, coincidiendo con su 65º aniversario y meses antes que en inglés, Diario de invierno, un texto autobiográfico, un «viaje interior» en el que el escritor muestra las cicatrices de la vida y los estragos de las enfermedades e intuye la proximidad de la muerte. Si el libro fue el regalo, la intervención de Auster, ayer, en el Centre de Cultura Contemporánia de Barcelona, fue la fiesta de cumpleaños, con más de 800 lectores de invitados, algunos en el Hall, otros viéndolo en una pantalla en el auditorio. Fiesta, pero seria, con recuerdo para los jóvenes de Occupy Wall Street, «que volverán cuando pase el frío» y que, como los jóvenes de otros muchos lugares han demostrado, sin necesidad de líderes ni plataformas, «rataFque nuestro sistema ha fracasado».

Según Auster, es el momento de «sentarnos y pensar seriamente cómo queremos vivir», aunque «plantearse algunas cuestiones fundamentales asuste». Pero en su último libro no habla del mundo sino de sí mismo. Diario de invierno no es un diario ordenado cronológicamente ni surge de un dietario que Auster nunca ha escrito. «Lo vi como una composición musical, una sonata de piano, con un tema en cada sección», explicaba ayer. Los temas: «No explico qué he hecho en el mundo sino mi historia interior un balance de dolor, luchas y felicidad». Los protagonistas: su madre, su esposa Siri Hustvedt, sus amoríos (siempre prematrimoniales, eso sí) pero sobre todo su cuerpo que envejece y conservas cicatrices del pasado.

AUTOBIOGRAFÍA / ¿Encontrará el lector un Paul Auster distorsionado y ficticio como el de sus novelas? «No es una autobiografía exhaustiva-aclara-, he dejado muchas cosas fuera [detalles como que no usa ni ordenador, ni móvil, ni correo electrónico los reservó para su auditorio], he renunciado a escribir sobre mucha gente y he incluido cosas que misteriosamente han quedado impresas en mi mente. Pero en Diario de invierno no hay nada inventado, todo es verdad, autobiográfico. Yo puedo maquillar una historia, pero cuando lo hago le llamo novela».

«Tengo realmente el impulso de escribir cosas sobre mí», reconoce el escritor. ¿Un cierto egocentrismo, entonces? «No tengo mucho interés en mí mismo, no creo que mi historia sea muy apasionante. Me miro como a una rata de laboratorio, utilizo mi alma como una muestra de la humanidad, porque creo que mis experiencias son similares a las de mucha otra gente. Y espero que cuando un lector se sienta reflejado descubra conmigo algunos de los misterios que comporta estar vivo».

A pesar de este contenido autobiográfico, Auster ha escrito en segunda persona. «Lo tenía claro desde el primer momento. La segunda persona te da la distancia que te permite separarte de la vanidad». Aunque tener una sala abarrotada delante no lo ponga fácil.