Entrevista con el cantautor y exlíder de los Commotions

Lloyd Cole: "Ser un compositor de culto no me satisface para nada"

Acústico de Lloyd Cole. / RICARD FADRIQUE

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NÚRIA MARTORELL
BARCELONA

Desde el revolucionario debut de los Commotions en 1984 ('Rattlesnakes') su líder, el magnético Lloyd Cole, no ha hecho un disco tan redondo como el que acaba de lanzar (y que el 11 de octubre presentará en el Music Hall de Barcelona). Una exquisitez.

-Es su noveno disco en solitario y le ha buscado un nombre de empaque: Standards.

-Ahora me da pena. Surgió como una broma. No tiene ningún significado. En los 80 bauticé un álbum 'Mainstream' y me pasó lo mismo: todos preguntaban por el nombre.

-Se puso a crear, dejó de "gandulear", por Bob Dylan. Usted dijo: "Si este tío tiene una vibración inspiradora a los 73 años, ¿por qué yo no"?

-Exacto. Me puse a escuchar 'Tempest' y me pregunté, ¿por qué tengo yo que parar? Hace años ya me planteé si seguir o no. Y ahora, superados los 50 años, me pregunto si ya me he hecho demasiado mayor. Pero al ver los pasos de Dylan me tranquilicé. Llegué a la conclusión de que iba a hacer lo que me diera la gana, sin pensar si a la gente le gusta o no. O en lo que tendría que hacer a mi edad.

-A finales de los 90 ya decidió dejar de escribir, cansado y enfadado. Pero también entonces resurgió con nuevas ideas y lanzó 'Music in a foreign language', álbum del que se siente especialmente satisfecho.

-Estaba muy quemado. No por la música en sí, sino por seguir las expectativas de una multinacional. Yo hago música para que se escuche. Y ahora soy yo quien decide si hago un disco tranquilo u otro más rock, como este último.

-¡Exacto! ¿Qué le ha impulsado a recuperar este brío eléctrico después de sus excursiones estilísticas hacia el country y el pop acústico?

-Es muy simple: las canciones me pedían un ropaje más rock. Aunque en realidad, es lo que te decía: ya no me planteo si es lo adecuado o no.

-Abandonó Derecho para ser una estrella. Y se ha convertido en un compositor de culto. ¿Satisfecho?

-No. Ser un artista de culto no me satisface para nada. El esfuerzo; el trabajo para vender mi música es el mismo que cuando era famoso. Pero menos remunerado. Y tengo una familia que mantener: un aspecto que uno no debe olvidar.

-En plena era de descargas digitales, sigue defendiendo el álbum como una obra de arte; una expresión artística en sí misma. ¿No es una batalla perdida?

-No están en conflicto. Me esfuerzo mucho en el diseño gráfico y en el orden de las canciones. Y resulta que la cultura actual propone saltarse lo que el artista dispone. Descarga sus canciones de forma aleatoria. Me parece bien. Pero quiero que la gente tenga la oportunidad de escucharlas tal cual yo lo he elegido, porque es la mejor forma de hacerlo.

-¿Y tuvo claro que el único tema que no es de su autoría, 'Californa earthquake' (de John Hartford), tenía que abrir el disco?

-Sí, por lo mucho que destaca.

-Usted que es anterior a Youtube, ¿cómo valora esta plataforma?

-Lo peor de mi carrera es que nunca he hecho buenos vídeos. Intento estar vivo en internet, pero... Mi época preferida fue la del vinilo. Al artista le bastaba con ponerse guapo, saber tocar y salir bien en la foto. Y con cuatro apariciones en la tele había bastante. La etapa de los videoclips nos pilló por sorpresa. Nunca nos habíamos percatado de su necesidad. En el primero puse todas las buenas ideas que tenía y ya no surgieron más. Además, luego aparecían Madonna o Duran Duran, que se gastaban millonadas, mientras nuestros clips no mataban. Pero hoy es fácil promocionarse porque con Youtube puedo grabar vídeos y nadie me exige que tengan mucha calidad. Las plataformas digitales me permiten promocionarme sin tener que ser un artista tipo los 40 Principales.

-¿Lo mejor y peor de su etapa con The Commotions?

-Lo mejor, el grupo en sí. A la altura de los Smiths. Pocos podían tocar como nosotros. Lo peor, trabajamos demasiado, presionados por las discográficas. Faltó tiempo para disfrutar del éxito y aprender a hacer videoclips [risas].

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-Es comentarista deportivo en una revista. ¿Qué opina de que Mourinho entrene al Chelsea?

-El Chelsea es mi equipo, así que mejor que se tome un año de vacaciones. Pero tampoco soy fan del Barça, ¿eh? Es demasiado tecnócrata jugando. Hace cinco años costaba pillarle el truco, pero ahora ya no. Me gusta más cuando hay improvisación en el juego.