Ir a contenido

EL GRAN PREMIO DE MALASIA

Àlex Márquez se proclama campeón del mundo de Moto2

El 'hermanísimo' completa una temporada espectacular con su segundo título y repite el doblete que ya protagonizó con su hermano Marc en el 2014

"Esto va dedicado a los que no creían en Àlex, ahí está con dos campeonatos de España y dos títulos mundiales", soltó papá Julià al concluir el GP

Emilio Pérez de Rozas

Àlex Márquez (Kalex) celebra, en el podio de Sepang (Malasia), la conquista de su segundo título mundial.

Àlex Márquez (Kalex) celebra, en el podio de Sepang (Malasia), la conquista de su segundo título mundial. / AFP / MOHD RASFAN

Pues sí, los hermanos Márquez Alentá la han vuelto a liar. Lo han vuelto a hacer. Por más difícil e imposible que parezca, que lo es, Marc, de 26 años, y Álex, de 23, hijos de Julià y Roser, han vuelto a convertirse en los héroes familiares de la temporada al conseguir, como ya lo hicieron en el 2014, un segundo doblete de títulos, lo nunca visto, que ya ocurrió en aquella brillantísima campaña de ambos, cuando el mayor repitió su coronación en MotoGP con los números más espectaculares en muchos años y el pequeño conquistó su primer cetro, el de Moto3, como en esta ocasión, en su segunda ‘pelota de partido’, tras fallar en Phillip Island (Australia).

Àlex, que venía de dos malas carreras en Motegi (Japón) y Australia, donde ni siquiera acarició el podio, ha recuperado en Sepang, bajo el tremendo calor y clima pegajoso de Malasia, lo que él y su equipo llaman (y es) el ‘flow’, es decir, un pilotaje fluido, suelto, solvente, firme, determinante. Con ese pilotaje, rubricado viernes y sábado con unos entrenamientos brillantes y su sexta ‘pole position’ de la temporada (Alemania, República Checa, Gran Bretaña, Aragón, Tailandia y Malasia).

Àlex Márquez ha controlado con enorme maestría la carrera y se ha proclamado campeón a lo grande en Malasia

El ‘hermanísimo’, que con este portentoso segundo título demuestra estar ya listo para la empresa mayor que piloto alguno pueda afrontar, ganar en MotoGP, ha hecho una carrera impecable, rubricando su gran temporada y la conquista de un título durísimo, con grandes rivales y motos todas idénticas, con el mismo motor Triumph. Àlex alcanza su segundo cetro con 10 podios en 18 carreras, de ellos cinco victorias (Francia, Italia, Catalunya, Alemania y República Checa), un segundo puesto (Austria) y tres terceros (Argentina, San Marino y Aragón).

Palmarés impecable

Àlex, cuyos números en sus ocho temporadas en el Mundial (debutó en Jérez del 2012) reflejan 12 victorias y 38 podios en 134 grandes premios, conquistó su primer cetro, en el 2014, a los mandos de una Honda, en Cheste (Valencia). Luego ha tenido temporadas con dientes de sierra (a Emilio Alzamora, su manager, le gusta decir que “Àlex es más diesel que gasolina, más reflexivo que explosivo”) y, finalmente, este año, arropado por un equipo a su medida, ha conseguido la regularidad que le ha llevado al título.

Àlex, cuya mayor preocupación debía ser el veterano piloto suizo Thomas Luthi (Kalex), de 33 años, a quien tenía en el Mundial a 28 puntos, dejó que el surafricano Brad Binder y su poderosa KTM llevase el peso de la carrera, aunque en la pugna llegó a tener más de un roce y toque, que permitió a Luthi acercarse a la pareja que lideraba la prueba, junto al japonés Tetsuya Nagashima (Kalex), muy activo y protagonista en los últimos grandes premios.

Carrera muy estudiada

Pasado el ecuador de la carrera (9 de las 18 vueltas del GP), Binder volvió a hacerse con el control del grupito y Luthi se acercó peligrosamente a Márquez, que seguía manteniendo un buen ritmo en segunda posición, una vez desgastado en la pelea con Nagashima. Binder le sacaba medio segundo a Márquez y Àlex le sacaba medio segundo a Luthi, pero, en cualquier despiste, podía cambiar todo e irse al traste la conquista del título en la segunda oportunidad que tenía el joven de Cervera.

Àlex Márquez (Kalex), con el casco y el dardo de campeón del mundo de Moto2. / AFP / MOHD RASFAN

Las cuentas le salían a Márquez desde la primera vuelta, cuando se emparejo con Binder y su poderosa KTM en la pelea por la victoria, pero Luthi, forro viejo, podía dar el arreón al final y aplazar la conquista de Àlex hasta Cheste, Valencia. Pero ese pilotaje perfecto, sublime de Àlex, a lo largo de todo el fin de semana, en el que reconoció haber recuperado el 'flow', impidió a Luthi ("he forzado al límite en las últimas 10 vueltas, pero Àlex ha hecho una gran carrera como temporada") alcanzar al segundo del gran premio.

Àlex cruzó la meta como gran triunfador y celebró con su hermano Marc, que le esperaba en una curva del circuito junto a sus tíos Ramón y Lluisa, del Fan Club de los Márquez, José Luis Martínez, entrenador personal de Marc y Rubén Castells, asistente del nuevo bicampeón. Le pusieron la camiseta de campeón, el casco dorado de campeón y le acompañaron al 'corralito' de Sepang, donde lanzó un dardo al centro de una diana.

Control absoluto al final

A"Dedico este título a Afridza Munandar, el muchacho indonesio de la Asia Talent Cup,  que falleció ayer en la salida de la carrera, pues me duele el alma por esa desgracia", dijo Àlex a los micrófonos de Dorna TV en el 'corralito'. "Ha sido, desde luego, una carrera con muchísima presión y, sobre todo, dudas pues he tenido que tirar a tope en cada vuelta, ya que Thomas podía atraparme y aplazar, de nuevo, el alirón. Soy muy feliz, mucho, por mí, mi familia, mi equipo, mis fans y toda la afición que nos sigue".

ntes, papá Julià, cogido a la carrera por el reportero de DAZN, camino del podio, había dicho que se sentía el hombre más feliz del mundo y celebraba que "Àlex, que ha perseguido este título desde hace cinco años, con trabajo y mucho esfuerzo, lo haya conseguido. Y, sobre todo, se lo dedicamos a todos aquellos que no creían en él, que no confiaban en sus posibilidades. A todos ellos, les recuerdo que Àlex ya tiene dos campeonatos de España y dos títulos mundiales".