IMPACTO AMBIENTAL

El plástico producido ya pesa más que todos los animales del planeta juntos

Un estudio publicado en 'Nature' calcula que a partir de este 2020 los materiales fabricados por la humanidad ya pesan más que toda la vida en la Tierra

  • La producción de edificios, carreteras y máquinas se ha duplicado cada 20 años durante los últimos 100 años
  • Cada semana se producen materiales equivalentes al peso corporal de cada persona en el mundo
El plástico producido ya pesa más que todos los animales del planeta juntos
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Valentina Raffio
Valentina Raffio

Periodista.

Especialista en ciencia, salud y medio ambiente.

Escribe desde Barcelona

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Si pusiéramos en el plato de una balanza todos los materiales forjados por la humanidad y en el otro todos los seres vivos del planeta, a partir de este 2020 veríamos que la masa artificial empieza a pesar más que la masa natural. Dicho de otra manera. Los artefactos creados por nuestra especie en los últimos 100 años, desde las máquinas que dieron inicio a la Revolución Industrial hasta el hormigón que dibuja las actuales carreteras, ya pesan más que toda la vida en la Tierra. Esta es la impactante conclusión que se desprende de un nuevo estudio publicado en la revista científica ‘Nature’, en el que se intenta cuantificar la huella humana sobre el ecosistema.

La biomasa comparada con la huella humana

Así que vamos a poner los números en perspectiva. Si tuviéramos que hacer un inventario de cuánto pesa la vida en la Tierra veríamos que las plantas suponen un 90% de la biomasa del planeta, seguidas por bacterias, hongos y otros microorganismos. El reino animal se situaría al final, como el menos pesado de todos. En este recuento también veríamos que los 7.700 millones de seres humanos que habitamos el planeta suponemos un 0,01% de la biomasa global. Pues bien. En el último siglo este 0,01% no solo ha transformado radicalmente el ecosistema, sino que ha desencadenado una crisis ecológica y medioambiental en el planeta.

Los seres humanos solo suponemos un 0,01% de la biomasa global

A principios del siglo XX solo el 3% de la masa global era obra directa de la actividad humana. Desde entonces, se estima que el peso de la actividad antropogénica ha aumentado exponencialmente. Llegando incluso a duplicarse cada 20 años. Actualmente se estarían produciendo 30.000.000.000 toneladas de materiales al año (30 gigatoneladas). Esto significa que por cada persona en el mundo, cada semana se produce el equivalente a su peso corporal en materiales creados por los humanos.

Un mundo con más plástico que animales

Hoy por hoy, los edificios y las infraestructuras humanas ya pesan más que todos los árboles y arbustos del planeta. La masa total de plástico generado hasta la fecha pesa más que todos los animales terrestres y marinos juntos. En definitiva, la suma de todo el hormigón, los ladrillos, el asfalto y los metales creados por la actividad humana ya pesan más que toda la vida en la Tierra. 

Pero eso no es todo. La huella de la actividad humana dibuja una curva ascendente. Una pendiente que crece exponencialmente desde hace más de 100 años. Si a principios del siglo XX se producían 2 gigatoneladas de hormigón, ahora el planeta ya carga un total de 549 gigatoneladas de este material. Más las 386 gigatoneladas de compuestos agregados que se utilizan en los procesos de construcción. Y más las 219 gigatoneladas de ladrillos, asfalto, metales y plásticos producidos hasta ahora. 

Si la producción sigue como hasta ahora, en 2040 habrá 3.000.000.000.000 toneladas más

En estos momentos la Tierra ya carga con 1.100.000.000.000 toneladas de materiales generados por la actividad humana. Si el ritmo de producción continúa como hasta ahora, las proyecciones indican que para el año 2040 la masa generada por la actividad humana superará las 3.000.000.000.000 toneladas. Prácticamente el triple de lo que tenemos ahora mismo. 

Esto era el Antropoceno

Todos estos números destapan la cara más cruda del Antropoceno; una era en la que el planeta ha quedado marcado por el daño medioambiental causado por la actividad humana. Pero esta no es la primera vez, ni seguramente la última, que los datos sobre la crisis climática dibujan un panorama tan crítico. Hace unos meses, por ejemplo, otro estudio en la revista científica 'Science' alertaba de que cada año se vierten cerca de 30 millones de toneladas de plásticos en la tierra, 11 millones más en los mares y 50 millones acaban en el aire tras ser quemadas. Y que incluso si se redujera de manera inmediata la producción de este material, para el 2040 habría 710 millones de toneladas en el planeta.

Cada año se vierten cerca de 30 millones de toneladas de plásticos en la tierra, 11 millones más en los mares y 50 millones acaban en el aire

"Estos estudios nos recuerdan, una vez más, que estamos consumiendo más recursos naturales de lo que la Tierra puede soportar", señala Josep Peñuelas, uno de los ecólogos más respetados e influyentes del mundo, director de Ecología Global del Centre de Recerca Ecològica i Aplicacions Forestals (CREAF-CSIC-UAB). De hecho, se estima que entre agosto y septiembre el planeta agota todos los recursos naturales que es capaz de producir en un año. Desde entonces hasta finales de año, "la humanidad vive de lo prestado, pero algún día esto se acabará porque es insostenible", señala el experto en una conversación con este diario.

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"También vemos que todas las curvas que relacionan la actividad humana con la crisis climática avanzan de manera exponencial. Como las emisiones de dióxido de carbono, la deforestación, la pérdida de recursos naturales o el calentamiento global", recuerda Peñuelas. Así que, una vez más, el problema no solo es el panorama que se dibuja en el presente. Sino las perspectivas de futuro.

Mientras, la crisis climática desatada por la actividad humana avanza rápidamente en todo el mundo, tomando forma de deshielo, sequías, subida del nivel del mar, fenómenos meteorológicos extremos y pérdida de ecosistemas. Las heridas de esta crisis climática ya son visibles en prácticamente todo el planeta. También en España, donde las temperaturas han aumentado hasta un grado más y las lluvias han disminuido hasta un 18% respecto a los años 60. Las proyecciones a corto y largo plazo hablan de un panorama todavía más desolador, con consecuencias sobre todas las esferas de la sociedad.