19 sep 2020

Ir a contenido

MERCADO SALVAJE

Las empresas apuestan por los inseguros tests rápidos del covid

Laboratorios y mutuas venden pruebas al sector privado a pesar de su baja fiabilidad y las dudas de la OMS

Cada compañía aplica su propio protocolo al no existir unas directrices comunes dicatadas desde la Generalitat

Michele Catanzaro

Una enfermera hace un test rápido a una mujer para ver si es portadora del coronavirus, en Murcia.

Una enfermera hace un test rápido a una mujer para ver si es portadora del coronavirus, en Murcia. / EFE / MARCIAL GUILLÉN

Diversas empresas han suministrado a sus empleados pruebas rápidas del covid-19 en los últimos días. Desde hace unas semanas, algunos servicios de prevención de riesgos laborales, como el gigante Quirón Prevención, están vendiendo estos test a las empresas, según la patronal Foment del Treball y el sindicato Comisiones Obreras (CCOO). Diversas compañías ya los están usando, según Foment.

Estas pruebas serológicas, parecidas a una prueba de embarazo,  consisten en unas tiras que detectan en la sangre trazas del paso del virus: en concreto, los anticuerpos que el organismo ha generado en respuesta a la infección.

Sin embargo, la OMS desaconseja su uso fuera de contextos de investigación. Los test tienen una sensibilidad limitada y pueden clasificar como sano a un trabajador infectado en un porcentaje importante de casos. Esto podría dar una falsa impresión de seguridad, a expensas de medidas más efectivas.

20 empresas en Tarragona

La semana pasada, la asociación Empresaris de Tarragona anunció que coordinaría la compra de test rápidos a la distribuidora Tarracofarma para las empresas de la provincia que los solicitaran. Lo hizo después de escuchar como la consejera de salud, Alba Vergés, aprobaba en rueda de prensa la iniciativa de SEAT de usar pruebas genéticas (PRC), según explica su presidente Sebastià Cabré.

De momento, Tarracofarma ha vendido unos centenares de kits, pero se prevé que un millón y medio de test de la misma marca (Avanfarma) lleguen a España en las próximas semanas, según Alex Castilla, director de la distribuidora. Ya hay una veintena de compañías que los están usando, según Cabré. De momento, no hay ningún positivo.

"Las empresas quieren que los enfermos se queden en casa. Los test dan confianza a la plantilla y le pueden ahorrar meses de cierre a la empresa, si se registra un positivo [en el lugar de trabajo]", explica Cabré. Por esto las compañías asumen los 30 euros que cuesta cada prueba.

La distribuidora envía los kits a las empresas que los solicitan. Los trabajadores hacen la prueba y los departamentos o delegados de prevención informan a la asociación, si hay algún positivo. La asociación informa a su vez al Departament de Salut.

"Las empresas piden la cantidad de test que necesitan y deciden a quiénes hacerlos y cómo", afirma Cabré. Por ejemplo, el promotor Eugeni Arbó ha comprado pruebas  para todos los trabajadores de las obras de unos chalés en Cambrils. "Me siento responsable de su salud. Distribuyo los test y si salen negativos, trabajamos con más tranquilidad", explica.

Sin criterios unificados

"Cada empresa está estableciendo sus criterios. Algunas tienen las pruebas, otras no. Algunas las usan con trabajadores sintomáticos; otras para organizar los equipos críticos. Está claro que falta un criterio claro e unificado para todos", comenta César Sánchez, director de la oficina de prevención de riesgos laborales de Foment del Treball.

El problema principal de los test rápidos es su escasa fiabilidad: pueden fallar en un porcentaje significativo de casos. Además, incluso cuando aciertan, no está claro cómo se pueden usar sus resultados en un contexto laboral. "Si un trabajador da negativo en un determinado momento, nada excluye que pueda contagiarse justo al salir de la empresa", observa Sánchez.

Si por el contrario da positivo, algunos podrían interpretar que el trabajador adquiere la inmunidad después de la enfermedad.  Sin embargo, se desconoce si el covid-19 genera inmunidad y cuanto tiempo duraría. Esta es una de las razones por las cuales se descartó la idea del pasaporte serológico.

Derechos laborales

"Nuestra preocupación es que se dé por descontado que una persona ya no se puede contagiar. No quisiéramos que los empresarios pensaran que no hace falta invertir en su protección", comenta Mónica Pérez, de CCOO Catalunya. Este no es el caso del promotor de Cambrils, que también ha adquirido mascarillas, guantes, líquidos de desinfección y termómetros.

Las pruebas también plantean muchos interrogantes sobre los derechos de los trabajadores. ¿Son voluntarias u obligatorias? ¿La empresa tiene que enterarse del resultado? Si la inmunidad influyera en decisiones como los ertes o la renovación de contratos temporales, algunos trabajadores podrían querer contagiarse para constar como inmunes. 

"Los test de anticuerpos no sirven para tomar decisiones críticas, como volver al trabajo", afirma Cassandra Kelly, investigadora de FIND, una organización suiza que está registrando todos los test del covid-19 que salen en el mercado y evaluando una muestra de ellos. "Su objetivo es epidemiológico: hacerse una idea de cuanta gente ha estado expuesta y tiene anticuerpos", explica Kelly.

Solo con síntomas

El Gobierno desaconseja suministrar las pruebas serológicas a personas sin síntomas y recomienda priorizar su uso en trabajadores esenciales.  El 13 de abril, el Gobierno emitió una orden que prohibía las pruebas sin prescripción médica que estaban ofreciendo algunos laboratorios.

La orden remitía a las comunidades autónomas a redactar directrices y fijar precios (como en el caso de las mascarillas). "Esperábamos que se dieran unos criterios, una orientación sobre qué tipo de test son recomendables y cómo aplicarlos, pero no han aparecido", constata Sánchez.

Fuentes del Departament de Salut afirman que comparten el criterio del ministerio, pero no piensan prohibir a las empresas que adquieran pruebas. La Generalitat no espera tener datos sobre cuántos test se están haciendo en empresas porque solo se enterará de los positivos por medio de los servicios sanitarios.

"Habría que usar las pruebas con criterios de salud pública. Confío en que las autoridades sanitarias estén preparando unos dictámenes", afirma Jaume de Montserrat, exdirector del Institut Català de Seguretat i Salut Laboral. Este experto alaba el enfoque del País Vasco, que está aplicando las pruebas de forma supervisada a una muestra de trabajadores.

"Las empresas están asesoradas por servicios de prevención que quieren vender", observa Pérez. "Con el confinamiento, los servicios de prevención han dejado de hacer reconocimientos médicos y las pruebas son una oportunidad para volver a facturar", coincide de Montserrat.

"Si en tu empresa hay sustancias tóxicas para las embarazadas, no vas a hacer test de embarazo cada día a tus trabajadoras, sino que vas a tomar medidas de seguridad. De la misma manera, hay formas más baratas y menos arriesgadas que las pruebas para prevenir el covid, desde los cuestionarios de síntomas hasta las medidas de higiene y distanciamiento", concluye de Montserrat.

¿Qué pruebas detectan el covid-19?

Hay medio millar de marcas de pruebas para el covid-19 en el mercado, según Cassandra Kelly, investigadora de FIND, una organización suiza que las está registrando y evaluando. Son de los siguientes tres tipos.

PCR. Detectan el RNA del virus en el moco de los pacientes. Identifican entre un 92% y un 100% de los infectados, según FIND. Pero tardan diversas horas y necesitan llevar la muestra de forma segura a un laboratorio.

Antígenos. Detectan proteínas del envoltorio del virus. Son el primer tipo de test rápido adquirido por España, que demostró escasa sensibilidad. FIND no ha encontrado pruebas fiables de este tipo pero aún tiene que acabar sus ensayos.

Anticuerpos. Detectan en la sangre los anticuerpos producidos por el organismo en respuesta al virus. Son el test rápido más en boga. Tienen escasa eficacia en los días inmediatamente siguientes a la infección, cuando el organismo genera pocos anticuerpos. Luego la eficacia sube durante unos días y después vuelve a disminuir. Incluso en su máxima eficacia, esta no supera el 90%, según una muestra de 30 test analizada por FIND (con casos que rozan el 0%). La variante ELISA tiene más sensibilidad, pero requiere llevar la muestra a un laboratorio.

Temas Coronavirus