18 feb 2020

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Sí, existimos

Sí, existimos

Una quincena de notables turolenses -el escritor Javier Sierra, el cantante David Civera, la chef María José Meda y el exfutbolista Luis Milla, entre ellos- reivindican su tierra desde el corazón

Prácticamente todos los que aquí trazan el retrato íntimo de su Teruel sienten orgullo de la tierraAlgunos se fueron, otros han vuelto y están los que siguen ahí. Destacan la humildad de su gente, la potencia infinita de su naturaleza y la voluntad de no ser olvidados.

Javier Sierra, frente al símbolo de Teruel. / Archivo picatrix

JAVIER SIERRA

Teruel, 1971. Escritor. Premio Planeta 2017 con ‘El Fuego Invisible’.

En Teruel te das cuenta del lugar que ocupas en el Universo. Eres mota de polvo en un océano de estrellas, sí. Pero aunque minúscula, sabes que irradias luz propia como las demás. Allí la humildad te hace fuerte, la tribu te vigila y, sin embargo, también cuida de ti. Valoras cada gramo de civilización y, por encima de todo, envejeces con dignidad. Teruel está hecho a escala humana… ¡Pero es divina!


Ángela Labordeta. /Archivo

ÁNGELA LABORDETA

Teruel, 1967. Escritora.

Llegué a Teruel un 10 de agosto de 1967. Mi madre me dice que hacía calor, mucho calor, y que mi padre andaba revolviendo acordes desordenados, esperando escuchar mi primer llanto. Teruel es una lágrima más de la España que se vacía y yo la recuerdo entre juegos y pájaros de fieltro, entre largas veladas donde la seguridad de la infancia se reparte entre los besos de mamá y las historias de papá.

Teruel y yo con dos años y el atardecer de sus arcillas rojas se clava en mis pupilas y la música de la vida suena por todos los rincones, lo hace dulcemente en cada una de sus notas que se hacen mudéjar, amantes, hielo de cielo azul, leñeros, memoria y sueño. Acumulamos vida levantando el legado de cada uno de nuestros recuerdos y con Teruel yo tengo un lugar donde se perfecciona la redondez del mundo.


Julián Casanova, en la editorial Planeta. /ricard cugat

JULIÁN CASANOVA

Valdealgorfa, 1956. Catedrático de Historia Contemporánea.

Desde hace décadas paso largas temporadas enseñando e investigando en universidades extranjeras, especialmente en Estados Unidos. Y les explico qué significa ser de un pueblo de una pequeña provincia de España, con raíces que se hunden en el campo, en los olivos, en las casas de piedra, que han formado nuestra manera de ser y de estar en este mundo. Tierra de tradiciones, de resistentes, de emigrantes. De gente que un día tuvo que recordar a los demás que existía.


Luis Alcalá, apoyado en la reproducción de un dinosaurio. /Archivo

LUIS ALCALÁ

Albentosa, 1959. Paleontólogo. Director gerente de la Fundación Conjunto Paleontológico de Teruel-Dinópolis.

No pude decidir dónde iba a nacer, pero tuve la ocasión de elegir dónde formar parte de una nueva familia y desarrollar mi trabajo. Con un buen puesto en Madrid, mi regreso al Teruel natal causó preocupación: ¿no suponía tal traslado una degradación? Sin negar ciertas carencias, es palpable la gran calidad de vida ofrecida por un entorno que merece ser valorado por quienes lo habitan o lo visitan.


David Civera, a la salida de un 'photo-call'. /elisenda pons

DAVID CIVERA

Teruel, 1979. Cantante.

Cuando nacieron mis hijos, que ahora tienen 6 y 8 años, lo tuve claro: quise que se criaran en un entorno como el que yo había conocido en mi infancia, marcado por la cercanía de la naturaleza, el contacto permanente con los abuelos, la integración con la gente y la tranquilidad. Y todo eso lo da Teruel. Por eso decidí que mi cuartel general debía estar aquí, aunque me pase parte del año viajando por trabajo. En Teruel encuentro los valores humanos y el refugio creativo que necesito para sentirme persona y cantante. Aquí sigo siendo David, el que han visto crecer desde pequeño, no el artista que sale en la tele.


Luis Milla. /PAUL ELLIS (AFP)

LUIS MILLA

Teruel, 1966. Exfutbolista. Jugó en el Barça, el Real Madrid y el Valencia.

Teruel conserva intactos los atractivos que tenía cuando me fui a vivir a Barcelona los 17 años para iniciar mi carrera de futbolista: sus paisajes, sus pueblos, su tranquilidad, los bellos rincones de su capital… En este tiempo, otros como yo también se marcharon, y si muchos no han vuelto o se resisten a fijar aquí su residencia, es debido a lo mucho que cuesta llegar. Teruel solo necesita que mejoren sus infraestructuras, que hagan una buena autovía hasta Valencia, que el tren funcione mejor… Eso haría que más gente la visitara y se animara a vivir aquí. Hoy Teruel sigue estando en medio de todo, pero lejos de todo.


Arturo Daudén Ibáñez, arbitrando, en el 2005. /jon barandica

ARTURO DAUDÉN IBÁÑEZ

Cantavieja, 1964. Ex-árbitro.

Nací en una masía de Cantavieja, un pueblo del Maestrazgo de 700 habitantes contiguo a la provincia de Castellón, y creo que haber vivido mis primeros años en un entorno natural tan puro me ha marcado para siempre. De hecho, conservo la casa familiar y paso aquí buena parte de las vacaciones. Siempre termino volviendo. Teruel, sobre todo sus comarcas más montañosas, tiene un atractivo medioambiental que no se ha explotado por desconocimiento. Sus bosques, ríos y cumbres no tienen nada que envidiar a los del Pirineo. Y además, aquí puedes seguir la huella de los templarios. A Teruel solo le falta una cosa: que la gente la conozca.


Andreu Mayayo. /ricard cugat

ANDREU MAYAYO

Samper de Calanda, 1959. Profesor de la Facultad de Geografía e Historia de la UB y exalcalde de Montblanc.

Nací en una granja de cerdos en Samper de Calanda y mi tío me inoculó la pasión por el tambor. He apadrinado un olivo centenario, con el nombre de mi padre, en Oliete. Me place la trufa de Rubielos de Mora y hospedarme en la habitación del Obispo Sánchez. Javier Díaz y Sussanna Anglés han creado en Mas de las Matas una de las mejores librerías españolas –Cazarabet– y el Sueño Igualitario [una sección de la misma especializada en guerra civil]. Teruel existe, resiste y embiste. Me enorgullece.


Nacho Rubio. /Archivo

NACHO RUBIO

Teruel, 1978. Actor.

Los turolenses son gente acogedora, generosa, trabajadora, creativa y talentosa, que nunca se daba aires de nada, era admirable esa humildad, pero algo excesiva. Últimamente eso ha cambiado un poco, ha surgido una reivindicación, un "oíd, estamos aquí" y es bonito. Hay mucho valor en Teruel, en su espectacular y variado paisaje, su gastronomía, costumbres, fiestas y sobre todo en su gente. Teruel también simboliza esa máxima de que para que los relatos tengan calado, han de ir de lo particular a lo universal, en sí mismo vale mucho, pero representa mucho más. Hay muchos Terueles dentro de España y hay que empezar a mirarlos.


Joaquín Carbonell. /josep garcía

JOAQUÍN CARBONELL

Alloza, 1947. Cantautor.

Teruel es la provincia con más futuro de España. Nadie es como Teruel. En unos tiempos en que los territorios se cercan, se pesan, se miden y se manipulan para lograr un producto al servicio del gran turismo, Teruel no se deja: ofrece sus encantos libres, salvajes y a veces, incómodos. Para ese 'consumidor' distinguido que huye de los lugares prefabricados, de las bellezas reconstruidas, de las naturalezas en autovía. 

Y Teruel es el futuro. Por su aire, por su agua, por sus sorpresas, por su alimentación. Por unas gentes que han sabido enfrentarse a la incertidumbre desde el gesto zen de la paciencia. Son gentes abiertas y asombrosamente cariñosas.


Luis Alegre, junto a su madre, en Lechago. /Archivo

LUIS ALEGRE

Lechago, 1962. Cineasta y escritor. Entre sus amistades, ocupa un lugar especial Penélope Cruz.

De Teruel no es cualquiera, como bien canta Carbonell, y de Lechago, mi pueblo, como de tantos pueblos, no es casi nadie. No es raro que nos sintamos raros. Somos gente insólita, olvidada y perpleja cuando llamamos la atención en el mundo, en un revoltijo de sensaciones bonitas y no tan bonitas, todo a la vez. Teruel es un lugar bello, inmenso y abismal al que muy pocos han elegido para vivir porque –para qué engañarnos– resulta muy complicado en él aspirar a la vida soñada. Pero existimos. Muy por debajo de nuestras posibilidades, pero claro que existimos.


Ricardo Mosteo. /Archivo

RICARDO MOSTEO

Presidente del Consejo Regulador del DO Jamón/ Paleta de Teruel.

Los primeros que tenemos que creer somos nosotros y esto nos lleva a tener pasión por lo que hacemos, a cuidar los detalles, para mostrar al mundo que no solo existimos sino que somos capaces de hacer las cosas de forma extraordinaria. Desde uno de los motores principales de la economía turolense, como es nuestro jamón y paleta de Teruel –con más de 240 empresas entre ganaderos, mataderos, salas de despiece, secaderos y salas de loncheado repartidas por la provincia–, no podemos más que sentirnos participes de ese hacer las cosas con alma. No dejamos de evolucionar, preocupados por el bienestar animal, por el impacto ambiental y por apoyar nuevos proyectos como la Indicación Geográfica Protegida Cerdo de Teruel. En definitiva, por dar lo mejor de nosotros.

No les puedo recomendar que prueben el aceite del Bajo Aragón, melocotón de Calanda, la trufa de Sarrión, el azafrán del Jiloca o por supuesto el jamón de Teruel solamente porque se han hecho en Teruel. Se los recomiendo porque son espectaculares y porque Teruel ha convertido la necesidad en virtud y es en sí mismo una marca potentísima de calidad.


Luis Royo, en el Salón del Cómic. /Archivo

LUIS ROYO

Olaya, 1954. Ilustrador. Maestro de la fantasía erótica y oscura.

Recuerdo una infancia de largos veranos en la casa de los abuelos de las tierras turolenses del pequeño pueblo de Cutanda. Mis padres emigraron a la ciudad en los años cincuenta como muchas otras familias del lugar. Por suerte, aquellos veranos me conectaban de nuevo a mis orígenes, a aquel mundo casi medieval en los montes de Teruel, entre cántaros de agua, mulas y carros, paisajes de campos de trigo y lugareños sentados frente a la puerta de su casa. 

En las visitas que he realizado estos años, he visto que casi todas aquellas gentes solo vuelven al lugar en vacaciones y sus casas se han convertido en residencia ocasional. Aun así, sus ojos brillan de gozo ese tiempo que vuelven a su raíz y creo que darían media vida por acabar sus días en ese lugar duro pero con cielos limpios y noches de estrellas. Mi mundo de fantasía nació allí, en esa infancia estival con horas perdidas mirando ese cielo y volando a mil mundos imaginados. Esa tierra de Teruel ha impregnado cada paso durante el camino de mi vida y puedo asegurar que he visto eso mismo en cada una de las personas que han salido de esas tierras.


María José Meda. /Archivo

MARÍA JOSÉ MEDA

Albarracín, 1973. Chef de El Batán, restaurante de Tramacastilla, con una estrella Michelin.

El principal tesoro de Teruel es su gente: valiente, inteligente, trabajadora, tenaz y fiel. Además, la provincia de Teruel es preciosa, es la que tiene más pueblos bonitos de España, con Albarracín a la cabeza; una naturaleza impresionante, innumerables nacimientos de ríos de mucha importancia, pinturas rupestres, formaciones rocosas y geológicas. Es la provincia que más masa forestal posee de España.

Unos productos alimentarios del más alto nivel: trufa, jamón, melocotón, azafrán... Una gastronomía sincera y de calidad. Una historia rica que data del jurásico, pasando por los primeros hominidos, los íberos, romanos, musulmanes y, finalmente, los actuales pobladores. Esto ha dejado huellas culturales de gran importancia, como las obras de ingeniería romana, los castillos, la manifestación del mudéjar más grande que existe, el modernismo turolense de discípulos de Gaudí.


Celino Gracia Redondo. /Archivo

CELINO GRACIA REDONDO

Huesa del Común, 1957. Ex-árbitro de Primera División.

Con Teruel ocurre algo curioso: aunque somos muchos los que nos hemos marchado, como yo, que me fui hace 20 años, todos estamos siempre deseando volver. El sentimiento de pueblo tira mucho, y en Teruel abunda. Yo lo adquirí en Huesa del Común, el pequeño pueblecito donde nací hace 62 años, pero ahora, cuando vuelvo por la provincia acompañando a mi hijo Celino Gracia, que es cantautor y suele actuar en estos pueblos, compruebo que ese sentimiento continúa igual entre la gente. Ese amor por el espacio natural tiene mucho que ver con el carácter austero y el espíritu de sacrificio que tenemos los turolenses.


Sussanna Anglès y Javier Díaz. /Archivo

SUSSANNA ANGLÈS Y JAVIER DÍAZ

Dueños de la librería Cazarabet, en Mas de las Matas, con un gran catálogo sobre memoria y guerra civil.

A veces nos preguntan si de verdad trabajamos 'on line' desde un pueblo de Teruel (el nuestro es Mas de las Matas) o solo lo utilizamos como reclamo resultón y en realidad lo hacemos desde Zaragoza, Barcelona o similar. Y les decimos con mucho orgullo que sí, que es cierto. Que también desde Teruel se puede hacer cultura con proyección abierta, imagen de marca y voluntad de seguir agarrados a un territorio duro pero que concita un gran sentido de identidad compartida, aunque aquí no estemos muchos. Somos turolenses, resistimos y queremos seguir viviendo en la Laponia del sur. 

Coordinación: Teresa Cendrós, Juan Fernández, Núria Marrón y Núria Navarro