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Charles Manson, bajo custodia policial, es llevado ante los tribunales en 1969 por los asesinatos en su casa de Cielo Drive.

50 AÑOS DEL MÍTICO FESTIVAL

Woodstock: el verano sangriento que enterró el sueño hippie

Rafael Tapounet

La misma semana en que medio millón de personas chapoteaban en el barro de una granja de Bethel en nombre de la paz y el amor llegaba a las tiendas el primer elepé de un desconocido cuarteto de Ann Arbor, Michigan. Nadie les hizo demasiado caso en su día, pero varias décadas más tarde los miembros del grupo tenían motivos fundados para vanagloriarse de haber puesto fin al sueño hippie encarnado en Woodstock.

Capitaneados por Iggy Pop, los Stooges eran un monstruo ciego nacido en las alcantarillas y alimentado con todas las cosas desagradables que la generación del buen karma y las flores en el pelo había preferido tirar por el retrete: rabia, violencia, peligro, frustración, hastío, nihilismo, caos… En el momento de su debut, julio de 1969, las balbuceantes y ruidosas epifanías autodestructivas de los Stooges, punk antes del punk, reflejaban lo que estaba ocurriendo en el mundo con bastante más precisión que los desvaríos pastorales de la Incredible String Band o las bienintencionadas majaderías de Country Joe & The Fish.

Con Nixon de presidente, EEUU se abrasaba en una caldera de revueltas estudiantes, disturbios raciales y represión policial

Con Richard Nixon, orgulloso azote de comunistas y melenudos, sentado en el sillón presidencial desde enero, EEUU se abrasaba en una caldera de revueltas estudiantilesdisturbios raciales y represión policial. La guerra de Vietnam, con su menú diario de horrores televisados a la hora de la cena (ese fue el año en que la población norteamericana tuvo conocimiento de la atroz matanza de civiles en My Lai), elevaba la temperatura en unas calles tomadas por los manifestantes y la Guardia Nacional. Los homosexuales defendían sus derechos a ladrillazos en Christopher Street y los Panteras Negras daban desayunos gratis a los niños al tiempo que empuñaban las armas para repeler los asaltos a sus sedes ordenados por el FBI.

El estreno, el 14 de julio, de la película 'Easy Rider' supuso un nuevo jalón en esa carretera que llevó a la generación hippie de la utopía al desencanto. La epopeya de dos moteros idealistas en busca de la verdadera América acabó resultando un contundente tratado sobre la paranoia inducida por las drogas y la falta de horizontes de la contracultura libertaria. En el proyecto inicial, los dos protagonistas acababan en un barco navegando hacia una puesta de sol en el Golfo de México, pero Dennis Hopper optó por un final mucho más brutal y desesperanzado en el que unos paletos protofascistas asesinaban a tiros a Billy y Wyatt.

El 9 de agosto, el músico underground Charles Manson dirigió la matanza en casa de Roman Polanski en la que Sharon Tate fue brutalmente asesinada 

Tres semanas más tarde, el 9 de agosto, la sangre traspasó la pantalla para salpicar las paredes de la mansión de Roman Polanski en el 10050 de Cielo Drive, en una matanza dirigida por un músico underground llamado Charles Manson que alegó haberse inspirado para sus crímenes en las canciones del 'Álbum Blanco' de los Beatles. Para entonces, los cuatro de Liverpool habían empezado a hablarse a través de sus abogados y se aprestaban a dar carpetazo al más brillante capítulo de la historia de la música pop. Entretanto, conmocionados por la reciente muerte de Brian Jones, los Rolling Stones abrazaban el apocalipsis en la canción 'Gimme Shelter' y planeaban la organización de un festival gratuito en el autódromo de Altamont. El evento, celebrado finalmente el 6 de diciembre, acabó con el apuñalamiento de un espectador a manos del servicio de orden integrado por Ángeles del Infierno y puso un truculento colofón a la década.

El sueño, como proclamó John Lennon en 'God', había terminado.