20 feb 2020

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EL PARLAMENTO EUROPEO

Una cámara que ganó poderes

Montserrat Radigales

Sesión del Parlamento Europeo.

Sesión del Parlamento Europeo. / JOHANNA LEGUERRE

Tradicionalmente considerada una cámara de menor relevancia en comparación con los parlamentos nacionales de los Estados miembros de la Unión Europea (UE), lo cierto es que el Parlamento Europeo dispone cada vez de mayores poderes y no debería ser desdeñado. Sin embargo, los índices de participación en las elecciones europeas suelen ser bastante inferiores a los que registran las elecciones generales, autonómicas y regionales, o municipales en los diversos países de la UE. Esto indica que los ciudadanos no tienen todavía la percepción de que la composición política de la Eurocámara tendrá un impacto en la formulación de las políticas que afectan a su vida cotidiana.

La percepción de que el Parlamento Europeo no tenía ningún poder le hizo ganar la fama de que solo servía para 'colocar' a elefantes políticos, es decir políticos veteranos a los que los partidos querían apartar de los centros de decisión reales. Nada más alejado de la realidad actual.

El Parlamento Europeo empezó a ganar peso con la llegada del Tratado de Maastricht en 1992, cuando se introdujo el concepto de codecisión. Eso suponía que, aunque el Parlamento Europeo no tenía en exclusiva el poder legislativo, en algunas materias concretas tampoco el Consejo de Ministros, donde están representados los gobiernos de los países miembros, podía ya decidir por sí solo. Un proyecto de ley debía contar a la vez con la aprobación del Consejo de Ministros y del Parlamento Europeo. Los ámbitos de codecisión fueron ampliados en los tratados de Ámsterdam (1997) y Niza (2001) y, tras el tratado de Lisboa (2009), la codecisión alcanza a prácticamente a todas las materias.

El Tratado de Lisboa también otorgó al Parlamento Europeo la capacidad de aprobar, junto al Consejo de Ministros, la totalidad del presupuesto comunitario (y no solo, como antes, el gasto no obligatorio), lo que significa que la Cámara decide, al igual que los gobiernos de los estados miembros, en qué gasta el dinero la UE.

Pero el Tratado de Lisboa introdujo otra novedad. El Parlamento es ahora quien elige al presidente de la Comisión Europea, lo que significa que el perfil del jefe del Ejecutivo de la UE reflejará las mayorías políticas en la Cámara; en definitiva, la elección de los ciudadanos.

EL CONTROL

El Parlamento aprueba también al conjunto de la Comisión Europea como colegio de comisarios, para lo que cada uno de los miembros se somete al examen de la Cámara. Y, en el marco de estos poderes de control del Ejecutivo, puede aprobar una moción de censura, lo que obligaría a la Comisión Europea a dimitir. En 1999, la Comisión que presidía Jacques Santer dimitió en bloque después de que un duro informe de expertos independientes acusara de corrupción y fraude a varios de sus miembros y el Parlamento Europeo amenazara con una moción de censura.

Los acuerdos internacionales que suscriba la UE también necesitan la luz verde del Parlamento Europeo.

En definitiva, pocas cosas de la actividad de la UE son ya ajenas al Parlamento, lo que ha reducido significativamente el llamado «déficit democrático». Para muestra un botón de la más rabiosa actualidad. El acuerdo al que finalmente lleguen la UE y el Gobierno de Londres para hacer efectivo el 'brexit' (la salida del Reino Unido del club de Bruselas) necesitará también de la aprobación del Parlamento. Europeo Así pues, la Eurocámara dispondrá del derecho de veto por lo que, aunque no es la protagonista de la negociación, la sigue de muy cerca.

El Parlamento Europeo cuenta con un total de 751 eurodiputados, elegidos por sufragio directo entre los ciudadanos de los países miembros. Cada uno de los 28 países de la UE elige un determinado número de eurodiputados en función de su población. A España le corresponden 54. Las elecciones se celebran cada cinco años y las primeras se remontan a 1979. Las más recientes tuvieron lugar en mayo de 2014.

LAS COMISIONES

Al igual que todas las cámaras parlamentarias, el Parlamento Europeo se organiza en comisiones, que son los órganos políticos de trabajo dedicados a las materias que les competen. La Eurocámara cuenta con 20 comisiones y dos subcomisiones: la de Derechos Humanos y la de Seguridad y Defensa son subcomisiones de la de Asuntos Exteriores.

Para dar a conocer la actividad de dichas comisiones y subcomisiones, EL PERIODICO ha publicado en los últimos meses una serie de 22 reportajes dedicados, cada uno de ellos, a una de estas comisiones o subcomisiones. El último ha sido el dedicado a la Comisión de Peticiones