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Canciones para tomar el Peñón

Rafael Tapounet

Canciones para tomar el Peñón

JORGE GUERRERO

Del extenso catálogo de canciones que los Beatles grabaron en su muy gloriosa carrera, solo un título mereció la reprobación absoluta de la censura franquista. Ni las alusiones a las drogas de 'Lucy in the sky with diamonds' o 'Tomorrow never knows' ni las insinuaciones sexuales de 'Ticket to ride' o 'Why don't we do it in the road' hicieron saltar las alarmas del régimen hasta el punto de aconsejar un veto. Pero lo de 'The ballad of John and Yoko', publicada como single en mayo de 1969, era otra cosa. Una afrenta. Un ataque directo a la soberanía nacional y a la integridad territorial. Ese verso que decía que los dos protagonistas de la canción se podían casar "en Gibraltar, cerca de España" rebasaba los límites de lo admisible. ¿Cerca de España? La canción fue prohibida.

El Imperio Británico contaba con los Beatles para apuntalar la administración colonial de la Roca, pero España tenía a José Luis y su Guitarra para denunciar los incumplimientos de las condiciones fijadas en el Tratado de Utrecht. Los Beatles contra José Luis. Moda extranjerizante frente a casticismo ancestral.

"Si ellos tienen el 'beat', nosotros tenemos al Cid", decía una pancarta que exhibían los fans de Manolo Escobar en la película 'Pero ¿en qué país vivimos?'. En ese mismo filme, Escobar cantaba una canción titulada 'Moderno, pero español'. La locución adversativa le cuadraba bien al jienense José Luis Martínez Gordo, considerado el primer cantautor moderno de la escena española y patriota a carta cabal, que, aferrado a su guitarra, consiguió un gran éxito en 1958 con 'Mariquilla', un pieza dedicada a su novia Mari Carmen. En pleno estrellato, José Luis cambió la música por una plaza de ingeniero en la Jefatura Provincial de Obras Públicas de Córdoba y solo salió de su retiro para defender la españolidad del Peñón en un disco memorable.

Publicada en 1966, 'Gibraltar' es una composición del todo singular. En una época en que las letras del pop español no iban más allá de los cuatro clichés del amor romántico ("te quiero, chica", "me has hecho daño", "¿por qué no vuelves?"), José Luis dictaba lecciones de historia del siglo XVIII entre coros ululantes y arreglos de armónica dignos de un spaghetti western. "Unos años más tarde / por un tratado / hacemos concesiones en Gibraltar / dándole a los ingleses / varias atribuciones / pero sin posesión territorial", cantaba este bravo soldado de la canción con el gesto tenso de impotencia ante el agravio histórico. Pero lo mejor llegaba al final, cuando José Luis, la voz quebrada por la emoción, lanzaba el alegato definitivo: "No tienen razón / bien lo sabe Dios / no tienen razón / ¡Gibraltar español!".

EL MUNDO NO HA OLVIDADO

"Me molestaba que aún estuvieran allí los ingleses y me salió la canción", rememoraba José Luis Martínez Gordo muchos años después en una entrevista en el diario 'Córdoba'. Incomprensiblemente, los británicos no se sintieron conmovidos por las razones del ingeniero cantante y siguieron en el Peñón, pero no hay que descartar que los versos de Gibraltar ("a pesar de todo / el mundo no ha olvidado / que Gibraltar será siempre español") tuvieran algo que ver con la resolución 2231 de las Naciones Unidas, que, apenas unos meses después de la publicación del single, instaba a los gobiernos de España y el Reino Unido a entablar conversaciones para poner fin a la situación "colonial" de la Roca.

En los tumultuosos años que siguieron (los años del referéndum y el cierre de la Verja), el valeroso grito de José Luis fue secundado por otros artistas de raza como Antonio MolinaLos Dos Españoles y Pedro Quesada, pero poco a poco la escena pop se fue olvidando del Peñón para centrar su atención en asuntos más frívolos y contingentes. Tal vez ahora ha llegado la hora de volver a la canción protesta. Al rock de Gibraltar.


OTROS PATRIOTAS DE LA CANCIÓN


PEDRO QUESADA

Con sus gafas de ala de mosca y su fular de lunares, Quesada era un esforzado trabajador de la copla de organillo que logró un pequeño 'hit' en los expositores de casetes de gasolinera con el himno 'Taxista español'. Riguroso investigador de tópicos rancios, se ocupó también del asunto del Peñón en la canción 'Gibraltar español' (como ven, el hombre no se curraba mucho los títulos), una contundente diatriba ("fuera los ingleses, ¡fuera!") que tiene al menos el detalle de pedir que el conflicto se resuelva "sin violencia". 


LOS 2 ESPAÑOLES

Este dúo de Benavente formado por los hermanos Isaac Paco Carrasco vivió su momento de mayor actividad en los años 70 y es hoy recordado sobre todo por el clásico 'Vive deportivamente', que pone fondo sonoro cada noche a la entrada en el plató de los tertulianos de 'El chiringuito de Jugones'. Este dato ya debería darles una pista sobre el contenido de 'Lamento español', una jeremiada que relata lo mucho que sufren los españoles de bien al ver la Roca en manos extranjeras.


ANTONIO MOLINA

El malagueño de la voz vertiginosa, un habitual de las fiestas que Franco se montaba en el Palacio de San Ildefonso cada 18 de julio, se apuntó con entusiasmo torero a la causa territorial. Su Gibraltar es un rotundo pasadoble que no se anda con medias tintas: "Todo el mundo lo proclama / que tú eres Andalucía / que tú eres parte de España". 


LOS TRES SUDAMERICANOS

No contentos con volcar en 'Gracias, España' su gratitud hacia el país que los acogió a mediados de los 60, los paraguayos Alma María, Johnny y Casto Darío se apuntaron a reivindicar en 'Gibraltareña' la españolidad de la Roca en clave de idilio transfronterizo. Martes y Trece bordaron una delirante parodia de la canción en la olvidada película 'La loca historia de los tres mosqueteros'.


VÍCTOR MANUEL

Siguiendo los pasos de John y YokoVíctor Manuel y Ana Belén se casaron por lo civil en Gibraltar en el verano del 72. Tres lustros después, el de Mieres publicó 'Como los monos de Gibraltar'. En la canción salen unos militares, pero están tan atribulados con su hijo y nieto transexual ("es alta y rubia y se llama Gaspar") que no tienen tiempo de pensar en la soberanía del Peñón.


ARLEKIN

Antes de gozar de su minuto de fama catódica como exnovio de Tamara en el circo de 'Crónicas marcianas', Arlekin intentó construirse una carrera cómico-musical con canciones como 'Penetra en mí', 'Los cajones del Sr. Mateos' o la que nos ocupa, 'El peñón de Gibraltar', versión apócrifa de un clásico de Lauren Vera que exhorta a todos los españoles a llevarse una piedra del Peñón para dejar a los ingleses sin colonia. Lo mejor es el diálogo inicial, rematado por el punchline "me están entrando unas ganas de jiñar, colega...".


NO ME PISES QUE LLEVO CHANCLAS

Las posibilidades humorísticas del asunto del Peñón (ingleses con acento de Jerez, qué gracia) no escaparon al radar de Pepe Begines y su troupe, que en Gibraltar aplicaron al conflicto territorial su particular tratamiento de humor tuno y agropop. "Si aquello de allí es Marruecos / y esto de aquí es España / no me explico, yo no entiendo / que esto sea Gran Bretaña".

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