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Joan Massagué: «Un sistema de defensas fuerte baja el riesgo de metástasis"

Núria Navarro

Algunas veces, pocas, la vida provoca un chispazo que modifica el rumbo de la historia. Joan Massagué, miembro del 'dream team' mundial de la investigación del cáncer, tuvo uno amargo y desafiante: su padre se había curado de un cáncer de pulmón y, a los cuatro años, apareció una metástasis en el cerebro. La relación parecía evidente. Pero resultó que el comando de células destructivas había viajado desde un pequeño y callado tumor en el riñón. El doctor estaba entonces enfrascado en el hallazgo de los factores que controlan el crecimiento de los tejidos, pero se prometió que, al acabar, atacaría la metástasis latente. De eso se benefician ahora mismo miles de enfermos.

¿Qué habría sido hoy de su padre? Seguramente habría desarrollado el cáncer de riñón. Pero el sistema sanitario habría hecho un seguimiento más estrecho. Habría sobrevivido mucho más tiempo.

¿Qué hace un oncólogo eminente cuando tiene un antecedente directo? Yo me pienso morir, de infección, accidente, corazón o cáncer. Me limito a hacer una vida sana –los 'amigos' del cáncer son el tabaco, el sol y la obesidad– y una colonoscopia cada cinco años.

¿No se ha hecho pruebas genéticas? Angelina Jolie las hizo y cortó por lo sano. Su abuela, su madre y una tía murieron de cáncer, se hizo pruebas genéticas y apareció una mutación en el gen BRCA, que supone una probabilidad media del 50% de desarrollar cáncer de mama y ovario. En mi caso no diría nada.

Diga usted cuál es la buena noticia de la temporada. Hemos entrado en el futuro del que hablamos a finales del siglo XX. Se ha materializado la inmunidad en favor de la prevención y la curación de la metástasis. Hay medicamentos que no van a atacar directamente a la célula maligna, sino a reforzar la inmunidad para que haga mejor su trabajo. De momento, los grandes beneficiados son el melanoma y el cáncer de riñón. No sabemos por qué no funciona en otros casos. Hoy ya no formulamos preguntas desde la oscuridad, pero son preguntas más difíciles.

claves biográficas

  • Nieto del boticario de Vallmoll (Alt Camp) e hijo de farmacéuticos, nació en Barcelona en 1953. Se licenció en Farmacia y se doctoró en Bioquímica. En 1982 obtuvo una beca para la Universidad Brown (Rhode Island). Pensaba estar solo dos años en EEUU y allí sigue.
  • Empezó investigando la diabetes y el Memorial Sloan-Kettering Cancer Center de Nueva York –que hoy dirige– le ofreció timonear el programa de biología celular. 
  • Premio Príncipe de Asturias 2014, entre sus logros figuran la identificación de uno de los inhibidores de la proliferación celular y el descubrimiento de las claves genéticas de la metástasis.

Un ejemplo de pregunta difícil. Cuando se extirpa un tumor que había estado ahí durante meses o años, desde el principio había liberado millones de células dañinas...

¿Millones dice? A ver, utilicemos la inteligencia promedio. ¿Por qué nos lavamos las manos antes de comer? Porque llevamos encima trillones de gérmenes nocivos. El sistema inmunitario liquida el 99,9% de las células malignas diseminadas, como se carga los gérmenes. Pero algunas se escapan, se camuflan y anidan en otros tejidos. Bien, pues sabemos cómo reforzar la inmunidad para que acabe de hacer el trabajo que se le ha colado.

¿Si tienes unas defensas de caballo tienes menos riesgo de metástasis? Así es. Y sabemos que la inflamación de los tejidos es una gran 'amiga' del cáncer, porque las células premalignas se encuentran a gusto para proliferar.

Total, ¿cuándo dejaremos de tener terror? Habrá muertes por cáncer en el siglo XXII, pero pronto nos preocuparán más las enfermedades neurodegenerativas.

¿Es cierto que quienes sufren cáncer no padecen alzhéimer? Datos epidemiológicos muestran una correlación inversa entre las dos enfermedades. Una interpretación –algo poética– es que el cáncer es una enfermedad de exceso de regeneración de tejidos, mientras que el alzhéimer es degenerativa. Faltan células madre que fabriquen tejidos sanos, pero también malignos.

Usted está en el futuro, pero los enfermos están en el ahora. Si la pregunta es "¿qué hay hoy para mí?", la respuesta es "depende". 'Cáncer' es un nombre tan genérico como 'infección'. ¿Es una infección viral o bacteriana? ¿De los pulmones o las meninges? ¿Gripe o ébola? Lo importante es atacar la infección antes de que se convierta en septicemia. Hay cánceres controlados como el de mama, con un 80% de supervivencia, y otros como el de pulmón, que se ha convertido en el primero por mortalidad.

¿La industria farmacéutica juega en la misma división? Hace muchas menos jugarretas de las que la 'vox populi' imagina. Aquí, la gente tiene asimilado que hay una fracción, pequeña pero no microscópica, de gente que hace un pelotazo con lo que sea. Pero, además, tenemos ese tendencia latina a malpensar. "Seguro que ya tienen la cura contra el cáncer, pero las farmacéuticas les financian las investigaciones para que saquen los resultados que les conviene...".

Los laboratorios tampoco son hermanitas de los pobres. Hay malhechores, claro, pero esa actitud derrotista y suspicaz es la receta para la parálisis. Parálisis que, precisamente, propicia que afloren aquellos que viven de la picardía. Y resta en la prosperidad y en la autoestima del país.

¿Y la nueva victoria del PP? Sociológicamente no es un resultado fuera de tono.

¿No? La corrupción es un cáncer de la democracia. La mentalidad es: "¿La corrupción? Sí, bueno, pero son nuestros corruptos". También me parece razonable pensar que el 'brexit' ha asustado, como ocurrió en Grecia tras la llamarada de Syriza. Y está la reacción al fenómeno de la inmigración. Antropológicamente el humano tolera al de otra tribu, pero hasta un límite. Eso colectivamente da como resultado el poner las carretas en círculo. En EEUU se manifiesta en el fenómeno Trump, un payaso, y en Gran Bretaña, con los payasos del 'brexit', que habían confiado en la City y en perder.

¿Diría que entiende mejor el intríngulis del cáncer que el del mundo? El homo sapiens es la entidad más oscura que hay. Y hay que intentar aproximarse a donde haya luz. Pero no olvidemos que nuestro ideal de libertad, igualdad y justicia es eso, un ideal para una minoría de los 7.000 millones de humanos. Por suerte está muy extendido en nuestro entorno y, por eso, nos sorprende cuando disminuye hacia un estado basal.

¿Estado basal? En las excavaciones arqueológicas, lo que encuentran de la tecnología más avanzada de la época –ya sea sílex, bronce o hierro– no son peines o muñecas, sino algo que sirva para pinchar al otro por el solo hecho de no ser de los nuestros.

"El homo sapiens es la entidad más oscura que existe. Hay que intentar aproximarse a la luz"

Decía que hay que aproximarse a la luz... ¿Dónde está la luz? En mi caso, en el trabajo, la familia y el país al que vengo a servir. Tenemos la suerte de estar en Barcelona, uno de los lugares más luminosos del planeta. Y me ilusiona formar parte de los esfuerzos por mantener la luz, proporcionando soluciones a gente que sufre y a empresas que puedan generar capital para el país.

¿Su refugio en caso de que Trump sea presidente de EEUU? Si Trump gana esperemos que no sea así veremos como le iría. Una cosa es lo que dicen en campaña y otra, lo que pueden hacer. También con Obama hay desencantados. Sería terrible un mundo en manos de Trump y Putin, pero es el que tendríamos.

Aquí tenemos el 'procés', y usted firmó el manifiesto de Junts pel Sí. Describí el primer Gobierno de Rajoy como de "feroz indiferencia", mientras que en Catalunya los políticos, con Andreu MasColell como figura central, seguían regando el arbolito de la investigación con grandes dificultades. Como científico, que es alguien que mira la realidad de manera analítica, debo decir que en esta última convocatoria electoral, Ciudadanos es el que presentó el programa de investigación más inteligente.

Desconcierta un poco la mezcla. Hablo de ciencia. Como ciudadano, creo que ninguno de los líderes de los cuatro partidos son criminales nazis ni estalinistas, pero ninguno tiene altura de estadista ni enamora como lo hicieron Adenauer, Mitterrand o el propio Obama.

¿Y en ciencia? ¿Qué tiene usted para tener la altura del pope? Ante un momento eureka –y los he tenido–, me pongo el sombrero de escéptico y me pregunto: "¿Y ahora qué más". El que no tiene ese carácter, ese 10% de insatisfacción permanente, aunque sea un investigador muy brillante, sobre los 40 años, cuando ya ha publicado donde quería, se pone el reloj de oro y se va a recibir premios y a dar conferencias. Quizá tienen miedo de no seguir dando la talla.

Usted no. A los 63 años tengo más confianza ante la adversidad que a los 43. He visto que he salido adelante, una y otra vez, mucho más allá de lo que habría estado bien para un hijo de payeses y herreros del Camp de Tarragona.