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Uber y la oportunidad de las plataformas

Gabriel Ubieto

Un coche de Uber en el Aeropuerto de Barcelona. 

Un coche de Uber en el Aeropuerto de Barcelona.  / Albert Bertran

Desde la invención del taxímetro en 1891 por el ingeniero alemán Wilhelm Bruhn a la sentencia de diciembre del 2017 del Tribunal de Justicia Europeo contra el modelo de negocio de Uber, el mundo del transporte ha cambiado radicalmente. En esta última, cuya primera palanca fue accionada en el 2014 por la Asociación Profesional Élite Taxi, la justicia europea dictaminó que el servicio de Uber no se correspondía con un "servicio de la sociedad de la información", sino que era propio de un "servicio en el ámbito del transporte".

El TJE estimó que, independientemente de que la conexión entre un particular con coche y un particular con demanda de ser transportado sea posible a través de una aplicación móvil, ello no eximía a la multinacional fundada en el 2009 en San Francisco de regirse por la normativa de transportes.

Uber regresó este pasado marzo a Barcelona, de donde se vio obligada a marcharse en el 2014, con un modelo totalmente diferente con el que se movía en un primer momento. De la inmediatez y la no regulación ha pasado a regirse por la normativa más clásica de Vehículos Turismo con Conductor (VTC), en una ratio por ley de 30 taxis por cada una de estas licencias.

La contención del primer modelo de negocio de Uber por parte de la legislación europea coexiste con otros ejemplos de economía colaborativa aplicada al sector de los transportes. En Norte América existe una tradición de cooperativas de taxistas que se han adaptado a los retos de la economía digital desarrollando su propia aplicación de transportes.

Co-op Cabs es una cooperativa de Toronto (Canada) actualmente con una flota de alrededor de 600 taxis que lleva operando en esta ciudad canadiense desde 1956 y que ha introducido el uso su propia aplicación móvil en el servicio.

Más al sur existen proyectos de más reciente creación, como Green Taxi Cooperative, en la ciudad estadounidense de Denver, que permite a terceros entrar a conducir un vehículo de la compañía, sin omitir una relación contractual.

En Europa también existen ejemplos de cooperativas de transporte adaptadas al siglo XXI. CO.TA.BO, una cooperativa fundada en la ciudad italiana de Boloña en el 1967, ha abandonado el taxímetro que inventó hace más de cien años Wilhelm Bruhn y asigna los taxis y su coste final a los pedidos realizados vía aplicación móvil mediante un algoritmo de geolocalización.     

Temas: Uber