28 oct 2020

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Madrid lanza un carnet de inmunidad para que las personas con anticuerpos puedan hacer vida normal

El Gobierno y diversos médicos marcan distancias con el certificado madrileño, que no avala la comunidad científica ni la OMS

La Comunidad impone finalmente la mascarilla obligatoria, también en terrazas, y limita las reuniones a 10 personas

Patricia Martín

Madrid hace obligatoria la mascarilla. En la imagen, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, durante la presentación de la estrategia de continuidad del coronavirus en Madrid,  / EFE / MARISCAL / VÍDEO: EFE

Pese a que la comunidad científica no tiene claro cuánto dura la inmunidad que proporcionan los anticuerpos, por lo que ningún organismo internacional aconseja que se otorgue un carnet de inmunidad a los ciudadanos que hayan pasado la covid, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel García Ayuso, avanzó este martes que planea poner en marcha un “proyecto experimental” en la región que consiste en entregar una “cartilla Covid-19” a las personas que hayan superado la enfermedad, tengan anticuerpos o una PCR negativa para que puedan “hacer vida normal” y entrar en lugares con acceso restringido por la epidemia o evitar futuros confinamientos.

Ayuso pretende que el nuevo ‘pasaporte’, similar a la cartilla de vacunación y que tendrá su réplica en la tarjeta sanitaria virtual implantada en la Comunidad, esté listo en septiembre porque “tiene su lógica” que se ponga “nombre y apellidos” a quien “está protegido” y es “insensato” que las medidas de restricción para frenar el virus “afecten por igual a personas con anticuerpos”, que en su opinión “no contagian”.

Rechazo de la OMS

Detrás de esta tesis subyace la idea de que las personas que han pasado el Covid continúen haciendo vida normal para que así paliar, en parte, el desastre económico que provocan las restricciones. Es una hipótesis que se manejó al principio da la epidemia  para llevar a cabo el desconfinamiento pero que la OMS rechazó porque no se conoce bien cómo funciona la respuesta inmunitaria al covid.

Por ello, el Gobierno y diversos especialistas marcaron este martes distancias con la propuesta madrileña. “Ningún organismo internacional contempla este tipo de medidas […] Más claro no puedo ser”, sentenció el ministro Salvador Illa. Mientras que el jefe de infecciosas del Vall d’HebrónBenito Almirante, en declaraciones a EL PERIÓDICO tachó la iniciativa de “brindis al sol” porque, además de las connotaciones legales y éticas que puede conllevar, “no se sabe cuánto duran ni qué valor de protección tienen los anticuerpos”. A su juicio, una medida así “atenta contra la salud pública” porque “podría tentar a los jóvenes a infectarse para así tener más libertad”.

Por su parte, Javier Padilla, médico de familia en Madrid y experto en salud pública, cree que se trata de un “disparate” y una “propuesta más efectista que efectiva” porque está basada en una idea que la comunidad científica dejó “atrás” ante las dudas en torno a la inmunidad.

Rebrote en Madrid

La iniciativa de Ayuso forma parte de una nueva estrategia contra el avance de la epidemia en la Comunidad de Madrid, donde se han registrado 1.000 positivos en siete días, la mayoría de los cuales en jóvenes y ambientes de ocio. Ante ello, el Gobierno regional ha adoptado finalmente la decisión de hacer obligatorio el uso de mascarilla a partir del jueves en todos los espacios, incluidas las terrazas, excepto para practicar deporte. De esta forma, solo queda Canarias por implantar el tapabocas forzoso.

Además, las reuniones privadas se limitan a un máximo de 10 personas, tanto al aire libre como en domicilios (donde se trata de una recomendación) y los locales de ocio y terrazas deberán cerrar a las 1:30 horas y apuntar el nombre de sus clientes para facilitar el rastreo si se detecta algún contagiado.

El plan contempla también la apertura de manera temporal de dos pabellones de Ifema para derivar a los pacientes ingresados, la realización de pruebas selectivas en los centros educativos, sobre todo en Bachillerato y en los centros de educación especial, y la duplicación del número de rastreadores disponibles hasta alcanzar los 360.