29 oct 2020

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Desde Sarrià

Octubre en Barcelona

Anna Gener Surrell

El otoño tiene un toque especial en la naturaleza.

El otoño tiene un toque especial en la naturaleza.

Finalmente ha llegado el mes de octubre a Barcelona. La luz de la mañana vuelve a ser afilada y la noche por fin cae pronto, suntuosa y protectora. Barcelona atraviesa por estos tiempos de pandemia con esa actitud tan suya; a veces tan perdida y otras tan sabia. No me extraña que esta ciudad nos tenga tan enganchados, descifrar sus contradicciones nos lleva la vida entera. 

El virus nos cogió agotados, tras años de haber estado derrochando energía de manera absurda. A pesar de todo, ahí estamos plantándole cara, en forma de comercios que resisten, de restaurantes que asombrosamente se inauguran y de profesionales que se reinventan, buscando nuevos caminos a los que dedicar su talento.
 

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Hemos transitado por etapas de negación, miedo y desesperanza. Pero tras tantos meses de lucha contra la pandemia, por fin emerge la energía que nos impulsa a arrancar proyectos e iniciativas que ni siquiera hubiéramos imaginado en otras circunstancias. Es nuestra memoria atávica que se manifiesta; la historia de Barcelona está llena momentos de superación, sabemos atravesar el dolor hasta alcanzar la luz.

Tantos milagros hemos presenciado en Barcelona, tantas veces la hemos visto reinventarse, que a veces la tratamos como si fuera capaz de aguantarlo todo. Tiene, sin duda, capacidad para salir adelante, pero ahora nos toca cuidarla para poder protegernos como colectivo y contener la pandemia sin asfixiarnos económicamente; se trata de trabajar, comprar y divertirnos sin ponernos en riesgo de contagio. 

Dentro de un tiempo, seguramente no muy lejano, hablaremos de la pandemia en pasado y construiremos un relato de nosotros mismos en estos días extraños. Todavía estamos a tiempo de definir cómo queremos aparecer en ese relato. 

Ojalá aparezcamos como personas que, aunque hartas, cansadas y agotadas por la situación, entendieron que 'lo colectivo' es la solución, que cuidaron de sí mismas y de los demás, y que aprendieron que su cometido es impactar positivamente en su entorno.