Gigante asiático

China desafía a EEUU en América Latina

Pekín es el principal socio comercial de Sudamérica y el segundo, después de Estados Unidos, en toda Latinoamérica

El presidente de Brasil, Lula Da Silva, estrecha la mano de su homólogo chino, Xi Jinping, en un encuentro en Pekín el pasado 14 de abril.

El presidente de Brasil, Lula Da Silva, estrecha la mano de su homólogo chino, Xi Jinping, en un encuentro en Pekín el pasado 14 de abril. / KEN ISHII / EPA / EFE

Alba Mármol

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Hace años que China está ganando terreno en el panorama internacional. Entre sus ambiciones, que son globales y no olvidan ningún rincón del planeta, no podía faltar América Latina, el llamado "patio trasero" de Estados Unidos. Desde principios de este siglo, Pekín ha sembrado su presencia diplomática, cultural y económica a lo largo del subcontinente, convirtiéndose en el primer socio comercial de la mayoría de los países sudamericanos y desbancando a su principal rival hegemónico. 

Para China, potencia mundial tecnológica, uno de los atractivos de la región --aparte de materias primas como la soja o el petróleo-- son los minerales críticos para la transformación energética. Por ello, tal y como indica Anna Ayuso, investigadora sénior del Barcelona Centre for International Affairs (CIDOB), "América Latina es un escenario más de la guerra comercial y tecnológica entre China y Estados Unidos", además de la culminación de la Nueva Ruta de la Seda, el megaproyecto comercial chino.

La penetración china en términos económicos, diplomáticos y culturales preocupa a los estadounidenses, que están perdiendo influencia en la zona

Estados Unidos no esconde su malestar por la penetración del gigante asiático en todo el globo. "Ven que están perdiendo influencia en una zona donde, de manera natural, deberían de tenerla, sobre todo por motivos históricos, geográficos y culturales", señala Alicia García-Herrero, investigadora sénior en Bruegel y directora jefe de economía para Asia-Pacífico en Natixis. Pero el interés de Pekín en Latinoamérica no es nada nuevo. En el año 2010, el mercado chino representaba menos de un 2% de las exportaciones de América Latina; en 2018 estas alcanzaron el 31%, con un valor de 180.000 millones de dólares; y, en 2021, 450.000 millones, según datos del Council on Foreign Relations. A cambio, China, que cuenta con acuerdos de libre comercio con muchos de los países, importa bienes manufacturados en la región. Así, China se ha convertido en el principal socio comercial de América del Sur y el segundo (después de Estados Unidos, que mantiene su presencia en México, y gran parte de Centroamérica y del Caribe) de América Latina en su conjunto. 

Infraestructuras, préstamos y 'soft power'

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Asimismo, China también concede préstamos a algunos países como Venezuela, Bolivia, Ecuador o Argentina, lo que ayuda a rebajar la dependencia económica de Estados Unidos por parte de estos países. Sin embargo, "la aumentan respecto a otra potencia", explica Pareja. "Los países latinoamericanos no quieren un sustituto, quieren equilibrio", añade. 

China no sólo penetra en el sector económico y diplomático, sino también culturalmente, con, por ejemplo, los Institutos Confucio --creados para promover la lengua y la cultura chinas--, que se encuentran en muchos países y también en ciudades latinoamericanas como Buenos Aires, Brasilia, Buenos Aires, Medellín, San José o La Habana. En este sentido, tal y como señala Pareja, "hay un despliegue de una estrategia blanda y no se ha visto ningún uso del pilar militar".

Un socio flexible

En la opinión pública latinoamericana, "el efecto de la presencia china es favorable", indica Ayuso. Según Pareja, "China se presenta como un aliado más sensible, ya que no exige tantas condiciones políticas como Occidente". Durante el mandato de Barack Obama, hubo un intento de acercamiento con la región, aunque la situación en Venezuela y Nicaragua lo complicó; la presidencia de Donald Trump fue una "época difícil", señala Ayuso. Trump "sólo concebía a América Latina por la inmigración y el tráfico de drogas". Además, con la pandemia, Estados Unidos y Europa contaban con millones de dosis de vacunas que no llegaban al subcontinente, y fue China quien vio la oportunidad para exportar sus vacunas a los países de la región. "Los latinoamericanos piensan que les hemos olvidado y China viene con soluciones", explica García-Herrero. "Ahora China ocupa espacios que Estados Unidos olvidó", añade la experta.

Mario Esteban, investigador principal del Real Instituto Elcano, duda de si "el peso que tiene China a nivel comercial lo va a poder trasladar al nivel político y blando". Según Esteban, "los países autoritarios latinoamericanos utilizan a China como contrapeso pero no como un modelo", pero la influencia china en la perpetuación en el poder de regímenes que Estados Unidos considera hostiles --como Venezuela, Nicaragua o Cuba-- preocupa a los expertos. Aunque Pekín siempre insiste en que no le incumbe la política interior de los otros países, "el vuelco de América Latina al populismo y a los gobiernos de izquierda está, sin duda, relacionado con China y, de alguna manera, también con Rusia, aunque en menor medida", subraya García-Herrero.