Persecución de minorías

El suicidio de una mujer trans saudí sacude a la perseguida comunidad LGBTIQ+ en el Golfo

Eden Knight publicó un "último mensaje" en las redes sociales explicando cómo el retorno forzado a su país de origen y el abandono de su tratamiento para transicionar la llevaron a quitarse la vida

Los colores LGTBI.

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Andrea López-Tomàs

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"Hola. Si estás leyendo esto, ya me he matado”. Probablemente estas sean las últimas palabras de Eden Knight. Antes de irse, pero, ha querido contar su historia. Knight era una mujer trans de 23 años y, aunque esa podría haber sido su primera condena, la mayor de ellas fue haber nacido en Arabia Saudí. Hace unos días, la joven, de pelo morado y mirada viva, compartía este "último mensaje" en su cuenta de Twitter. Su supuesto suicidio ha sacudido a la perseguida comunidad LGBTQ+ del Golfo, donde existir fuera de la heteronorma es una sentencia de muerte. 

Eden Knight sentía que su vida iba hacia algún lugar. Estudiar en una universidad estadounidense le permitió gozar de una existencia lo más parecida a lo que su cuerpo siempre le había pedido. El verano pasado pudo empezar su terapia de reemplazo hormonal para feminizar su cuerpo. Según sus amigos y conocidos en Estados Unidos, su salud mental mejoró considerablemente desde entonces. Se atrevió a militar en círculos LGBTQ+ y de izquierda a través de las redes sociales. En Twitter, contaba con 13.000 seguidores. Tras su supuesto suicidio, 10.000 cuentas más han empezado a seguir a Knight tal vez con la esperanza de que esas no fueran sus últimas palabras.

Regreso a Arabia Saudí

Pero ni la distancia entre Estados Unidos y Arabia Saudí impidió que su familia de "musulmanes conservadores estrictos" irrumpiera en su sueño. Dos abogados estadounidenses la contactaron en verano ofreciéndose a resolver los desacuerdos con sus padres. Michael Pocalyko y Ellen Cole, de la firma Specinv que ofrece servicios de cibervigilancia e investigación, le presentaron al abogado saudí Bader. Knight explica que Bader la “consintió”, haciéndola dependiente de él para comida y vivienda mientras la presionaba para que dejara la terapia y viviera como un hombre. 

Su situación de ilegalidad en el país la forzó a “darse por vencida”. Finalmente, viajó hasta Arabia Saudí donde su familia la insultó, le quitó el tratamiento y la controló constantemente. Knight no vio otra opción que dejar de existir. “Quería ser un líder para personas como yo, pero eso no estaba escrito para que sucediera”, afirma en su carta de despedida. Con estas palabras, se despidió de la vida: "Deseo que el mundo mejore para nosotros, deseo que nuestra gente envejezca, deseo que podamos ver a nuestros hijos crecer para luchar por nosotros, deseo los derechos trans en todo el mundo”.

Extorsión en apps de citas

La historia de Knight es una entre muchas. Su estancia en Estados Unidos y el círculo de amigos que creó han permitido que a su muerte no la mate el silencio. Pero hay muchas Edens en Arabia Saudí cuyas historias no alcanzan la luz. Escondidas en la oscuridad a la que sus familias les condenan o, incluso, muertas por su violencia o por el cansancio de una disforia sin solución, sus vidas quedan enterradas bajo una sociedad tránsfoba que no acepta su existencia. Así lo demuestra el último informe de Human Rights Watch (HRW), publicado a finales de febrero bajo el título 'Todo este terror por una foto'.

En él, decenas de testimonios demuestran que en la región de Oriente Medio y el norte de África, los actores estatales y particulares atrapan a personas lesbianas, gays, bisexuales y trans a través de las redes sociales y las aplicaciones de citas. La violencia se extiende al ámbito digital con extorsión y acoso en línea, a través de fotografías, chats e información obtenida de forma ilegítima para los juicios, en violación del derecho a la privacidad, del debido proceso y otros derechos humanos. Aunque los investigadores de HRW se centran en la violencia digital en Egipto, Irak, Jordania, Líbano y Túnez, la situación en Arabia Saudí es incluso peor.

“Autocensura extrema”

“Las personas LGBTI en Arabia Saudita practican una autocensura extrema para sobrevivir en su vida diaria”, afirma Minky Worden, directora de Iniciativas Globales de HRW. La organización internacional denuncia la nueva estrategia de sportswashing del reino al anunciar que su autoridad estatal de turismo promocionará la Copa del Mundo Femenina del 2023. “Es probable que las jugadoras y fanáticas LGBT que visiten Arabia Saudí también se enfrenten a la censura, el estigma y la discriminación en función de su orientación sexual e identidad de género”, añade sobre la competición que se celebrará en Nueva Zelanda y Australia este verano. 

Aunque Eden intentó sobrevivir a través de la autocensura “le he dado a la vida todas las oportunidades, me he dado a mí misma todas las oportunidades para mejorar”–, no pudo. Ella misma sabía por qué. “No creo que haya un universo en el que fuera lo suficientemente fuerte para sobrevivir a esto”, reconoció en su último adiós.