Derechos humanos

La policía moral, el cuerpo más temido en las calles de Irán

  • Cuando la Revolución Islámica de Irán de 1979 ganó, los clérigos impusieron el velo obligatorio, y crearon las Gasht-e Ershad, un nuevo cuerpo policial encargado de controlar el cumplimiento de la norma

Protesta en las calles de Teherán por la muerte de Mahsa Amini, el 19 de septiembre.

Protesta en las calles de Teherán por la muerte de Mahsa Amini, el 19 de septiembre. / AFP

2
Se lee en minutos
Adrià Rocha Cutiller
Adrià Rocha Cutiller

Periodista

ver +

Hace unos años, con el Gobierno anterior iraní de Hasán Rohaní, la importancia de la policía moral iba a reducirse. Sus agentes perderían la potestad de detener y de multar, y solo podrían, con el cambio de ley, recomendar y pedir. Nada más. 

Pero esa ley nunca llegó. Rohaní, moderado, fue apartado por el sector más conservador y radical del Estado iraní, liderado por el líder supremo, el ayatolá Alí Jameneí, y en lugar de Rohaní, el líder colocó a otro presidente, Ebrahim Raisí, un ultraconservador como él. 

En consecuencia, este cuerpo se vio reforzado. Y desde el año pasado se ha convertido en un terror en las grandes ciudades. Las detenciones a mujeres que no llevan el velo de la forma "correcta" se han multiplicado.

Derecho a llevar armas

Creada tras el triunfo de la Revolución Islámica de 1979, la policía moral (Gasht-e Ershad o patrullas de guía) se encarga de asegurarse que las normas de vestimenta en las calles iranís es la correcta. Los clérigos que lideraron esa revolución impusieron, ese mismo año, el hiyab obligatorio a todas las mujeres del país —aunque esta obligatoriedad no se convirtió en ley hasta unos años después—.

Y para cerciorarse de que se cumplía esta nueva norma, muy discutida y combatida por las mujeres urbanitas del país, los nuevos amos de Irán crearon un nuevo cuerpo policial: las Gasht-e Ershad. 

Su rol, desde entonces, es uno y el mismo: forzar que la gente —hombres y mujeres pero sobre todo mujeres— siga las normas de vestimenta impuestas desde arriba. Para hacerlo, la patrulla moral tiene el derecho de llevar armas, multar y detener a cualquier persona que vista "incorrectamente", aunque su foco principal, por supuesto, es el velo islámico obligatorio en mujeres.

Evitarla a toda costa

"Sería raro encontrar a una mujer iraní o una familia que no haya tenido ninguna historia, problema o interacción con la policía moral. Esto muestra lo presentes que están", explica en un comunicado Tara Sepehri Far, investigadora de la oenegé internacional Human Rights Watch

De hecho, el miedo a estas patrullas es tal que hace unos años una aplicación de teléfonos fue creada para localizar los puntos de control de la policía moral. Si uno se los va a encontrar por el camino, mejor buscar una ruta alternativa

En 2019, sin embargo, el Gobierno rizó algo más el rizo. Ese año, la policía moral estableció sus propios centros de arresto y "reeducación" para las personas detenidas. Estos centros se convirtieron en comisarías de policía al uso, donde las detenidas eran agredidas y "reeducadas" en la buena vestimenta y las reglas del islam

Noticias relacionadas

Fue en uno de estos centros, en Teherán, donde la joven Mahsa Amini fue apalizada la semana pasada, según su familia. Las autoridades iranís, sin embargo, aseguran que la joven sufrió un infarto. Amini entró en coma cerebral y murió tres días después: el viernes pasado, hace justo una semana. 

Tras su muerte, Irán ha explotado en una ola de manifestaciones masivas que clamaban, primero, en contra de la muerte de la joven, pero que ahora van mucho más allá: "¡Muerte al dictador!", gritan ahora los manifestantes, cuyas protestas se han convertido en violentas. Las autoridades iranís hablan de cerca de una treintena de muertos.

Temas

Irán