Nueva era en el Reino Unido

El Sinn Féin rinde homenaje a la actitud de reconciliación de Isabel II en el estreno de Carlos III en Irlanda del Norte

El monarca se reunió con los representantes de la clase política noirlandesa, entre las tensiones del brexit y la ansiedad de los unionistas por su futuro

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Begoña Arce
Begoña Arce

Periodista

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Isabel II marcó una “enorme diferencia en el cambio de actitudes y en la construcción de relaciones” en Irlanda del Norte. "Demostró personalmente cómo las acciones individuales pueden ayudar a derribar barreras y alentar la reconciliación".  Quien agradecía de esta forma la labor de la soberana fallecida no era un unionista fanático de la corona británica. El reconocimiento se lo rindió Alex Masky, un antiguo dirigente del IRA. El ahora portavoz de la Asamblea de Stormont, y quien fuera el primer alcalde del Sinn Féin que tuvo Belfast, pronunció tales palabras ante Carlos III en el curso de su primera visita como rey a Irlanda del Norte. Un signo innegable de la transformación vivida en el territorio del Reino Unido donde la Corona británica suscita mayor controversia.

 

La monarquía encarnada por Isabel II durante 70 años ha sido símbolo de devoción para los unionistas protestantes y de opresión para los nacionalistas católicos. Las heridas de 30 años de violencia sectaria entre las dos comunidades se cobraron 3.500 vidas.  La paz lograda con los acuerdos de Viernes Santo en 1998 fue difícil de construir y es aún endeble. Los unionistas, apegados a la monarquía británica, temen la era que se abre con este nuevo reinado. Una ansiedad ante la diferencia con el resto del Reino Unido marcada por el brexit, el avance de los nacionalistas en las urnas y el proyecto republicano de una futura reunificación de la isla.

 Evolución según el Sinn Féin

 Michelle O’Neill, vicepresidenta del Sinn Féin y ministra principal noirlandesa trasmitió al rey sus condolencias y ensalzó a su vez la figura de Isabel II quien “lideró con su ejemplo el avance de la paz y la reconciliación y la construcción con esos de nosotros que somos irlandeses”. O’Neill dijo esperar que “con el ahora rey las relaciones británico irlandesas se fortalezcan y evolucionen”.  En la ‘evolución’ que buscan figura la convocatoria de un referéndum en la próxima década en el norte y el sur de Irlanda, para reunificar la isla bajo el sello de la república, poniendo fin al dominio británico después de 100 años.

 

Acompañado de Camila, Carlos III se reunió con los líderes políticos de los grandes cinco partidos norirlandeses en el castillo de Hillsborough, la residencia real a las afueras de Belfast, antes de recibir el pésame en la Asamblea de Stormont. En el oficio religioso de acción de gracias en la catedral de Santa Ana por la tarde estuvieron presentes el presidente de la república de Irlanda, Michael Higgins, el primer ministro (Taoiseach) Michéal Martin, su homóloga británica, Liz Truss y el titular de Exteriores irlandés, Simón Coveney.

 Unionistas a la defensiva

El Sinn Féin había hecho un llamamiento a sus activistas y simpatizantes pidiendo respeto durante la visita de la pareja real, que se desarrolló sin incidentes. Carlos y Camila estuvieron dando la mano y charlando incluso con numerosos miembros del público que habían acudido a saludarles. En la comunidad nacionalista, del odio a la figura de la soberana y lo que representaba, se ha pasado a la indiferencia y en algunos casos incluso a cierto sentimiento de simpatía.  

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Los unionistas y lealistas quieren mantener la región bajo mando británico y viven permanentemente a la defensiva. Se sienten incomprendidos por las autoridades en Londres y piden que el conflictivo Protocolo del brexit se elimine totalmente. La desaparición de la reina aumenta la ansiedad y la tensión ante el futuro de una comunidad donde la Corona forma parte de su identidad, cultura y su credo. 

El rey Carlos, durante su primer discurso ante el Parlamento británico, este lunes.

El rey Carlos, durante su primer discurso ante el Parlamento británico, este lunes. / HENRY NICHOLLS (DPA)