Tras la derrota electoral

Chile: Boric trata de salvar el naufragio impulsando una nueva Constitución

  • El Congreso se encargará de diseñar la nueva hoja de ruta para iniciar un nuevo proceso constituyente

  • La sociedad chilena no quiere la Carta Magna promulgada por la última dictadura, en 1981, pero tampoco acepta la enterrada en las urnas

Chile: Boric trata de salvar el naufragio impulsando una nueva Constitución

EFE / ELVIS GONZÁLEZ (Efe)

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Abel Gilbert
Abel Gilbert

Corresponsal en Buenos Aires

Especialista en se ha especializado en temas políticos relacionados con la región pero también ha abordado cuestiones culturales y deportivas

Escribe desde se encuentra en la ciudad de Buenos Aires

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El rostro de Gabriel Boric no podía este lunes asimilar la brutal derrota en la consulta popular que enterró a la Constitución redactada durante un año por una convención paritaria. Se le vio demacrado. Sus interlocutores debieron detectar en el semblante presidencial las cifras de la paliza electoral: 61,88% de los chilenos votaron por el 'rechazo' y 38,12% el 'apruebo', en medio de una participación en las urnas sin precedentes, 4,5 millones más de ciudadanos que en diciembre de 2021.

Boric trató de mantener cierta altivez frente al timonel de la Cámara de Diputados, Raúl Soto (PPD, centroizquierda), y el presidente del Senado, el socialista Álvaro Elizalde. Se encontró con ellos para definir cómo se reencauza la cuestión constitucional de la mano de la legislatura. Elizalde dijo que el atribulado presidente "nos ha pedido que en el Congreso Nacional se desarrolle un diálogo que permita establecer un camino institucional. Esperamos arribar a un acuerdo en la mayor brevedad posible".

"Lo único que importa es el interés superior de los chilenos y chilenas. Tenemos una segunda oportunidad, probablemente será la última", dijo por su parte Soto. El Parlamento, donde el Gobierno no cuenta con mayorías decisorias, convocará a todos los partidos con representación y, además, escuchará a los movimientos sociales y representantes de la sociedad civil. Pero la hoja de ruta no es tan sencilla: el 'rechazo', dijo el portal El Desconcierto, es "un dragón de dos cabezas". En rigor, son más sus componentes. Al menos cinco sectores se atribuyen por esta horas la victoria en la consulta, desde la derecha más dura que encabeza José Antonio Kast, a una centroizquierda que disintió del modo en que funcionó la Convención. No todos tienen la misma disposición a encontrar una salida conjunta. La Democracia Cristiana le reclamó a los ganadores del domingo "comprometerse con el nuevo proceso".

Momento de debilidad

El resultado del plebiscito ha arrojado un mensaje adicional: la sociedad ya no quiere ni siquiera los resquicios de la Carta Magna promulgada por la última dictadura, en 1981, pero tampoco aceptó los contenidos de la que acaba de ser enterrada en las urnas. Para Boric, que defendió como puedo el Apruebo, fue un duro aprendizaje. A los 36 años y a seis meses de haber asumido la presidencia, se encuentra en una situación de debilidad política que en un punto era esperada. Durante el cierre de la campaña electoral, las masivas movilizaciones en favor del 'si' despertaron una tímida ilusión en su entorno. Pero todo fue mucho peor que lo previsto por las encuestas. Las pantallas, donde proliferaron las fake news, pero también las críticas despiadadas a la Convención, le ganaron a la calle. El movimiento feminista, las organizaciones ambientales, los intelectuales y académicos son los otros derrotados en el plebiscito. Con este panorama, el mandatario recibió este lunes a las fuerzas que componen la coalición del Gobierno de izquierdas. Se espera un cambio en el equipo que viene acompañando al mandatario.

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No se descarta que Boric inicie, ya sea por supervivencia o por entendimiento de las nuevas coordenadas, un camino hacia la moderación política. "Los chilenos y chilenas han exigido una nueva oportunidad para encontrarnos y debemos estar a la altura de este llamado", dijo en la noche del domingo. La tarea que viene no necesita de "maximalistas". Todos entendieron la alusión a los sectores más radicalizados que tuvo la Asamblea.

El pasado y el futuro

El estallido social del 19 de noviembre de 2019 había puesto en serios aprietos a su antecesor, Sebastián Piñera. La magnitud de la protesta asustó a la elite económica. La crisis se canalizó bajo la promesa de una nueva Carta Magna. Su contenido progresista no logró convocar a parte de los ciudadanos que tres años atrás salieron a la calle para reclamar el fin de la era neoliberal por múltiples razones: muchos parecieron sentir que el lenguaje alambicado de los convencionales, sus farragosas citas de autores desconocidos, no los estaba interpelando. Los analistas se preguntaban en la noche del domingo si Chile ha vuelto al 18 de noviembre de 2019, un día antes del llamado "reventón", o si se abre verdaderamente una tercera vía entre los modos de gestión de crisis de entonces y el texto fundamental que no pasó la prueba de las urnas. El ultra Kast ya exhibió su pliego de condiciones en Twitter: "la delincuencia es la primera urgencia de los chilenos. Presidente Gabriel Boric ¿Cuándo empiezan a gobernar?".