Consulta popular

Chile entierra su nueva Constitución: se impuso el 'rechazo' por una gran diferencia

  • Escrutadas más del 95% de las mesas , el "no" a la Carta Magna obtiene el 61,87% de los votos, más de 20 puntos que la opción "Apruebo"

  • El presidente Gabriel Boric reconoció de inmediato la derrota y llamó a encarar un nuevo proceso constituyente

Partidarios del rechazo a la constitución chilena celebran los resultados provisionales.

Partidarios del rechazo a la constitución chilena celebran los resultados provisionales.

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Abel Gilbert
Abel Gilbert

Corresponsal en Buenos Aires

Especialista en se ha especializado en temas políticos relacionados con la región pero también ha abordado cuestiones culturales y deportivas

Escribe desde se encuentra en la ciudad de Buenos Aires

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Chile deberá esperar un tiempo incierto para tener una nueva Constitución que reemplace a los cimientos heredados de la última dictadura militar. La opción "Rechazo" a la Carta Magna elaborada por una convención paritaria a lo largo de un año obtuvo el 61,87% de los votos al escrutarse más del 99,9% del padrón electoral. La alternativa "Apruebo" cosechó mucho menos de lo esperado: un 38,13%. Ninguna encuesta había augurado semejante resultado. Se trata de un verdadero terremoto político, y así lo comprendió de inmediato el presidente Gabriel Boric, uno de los perdedores de esta consulta que lideró la izquierda y parte de la centroizquierda. El movimiento feminista, las organizaciones ambientales, los intelectuales y académicos son los otros derrotados en el plebiscito.

"En Chile las instituciones funcionan. La democracia sale más robusta. Hay que escuchar la voz del pueblo", dijo Boric con un rostro en el que se dibujaban las marcas del fracaso. "Debemos ser autocríticos. Los chilenos y chilenas han exigido una nueva oportunidad par encontrarnos y debemos estar a la altura de este llamado. Por ende es que me comprometo a poner todo de mi parte para construir en conjunto con el Congreso y la sociedad civil un nuevo itinerario constituyente".

El estallido social del 19 de noviembre de 2019 puso en serios aprietos al entonces presidente de derechas, Sebastián Piñera. La magnitud de la protesta asustó a la elite económica. La crisis se canalizó bajo la promesa de una nueva Carta Magna. Su contenido progresista no logró convocar a parte de los ciudadanos que tres años atrás salieron a la calle para reclamar el fin de la era neoliberal. Los analistas se preguntaban en la noche del domingo si Chile ha vuelto al 18 de noviembre de 2019, un día antes del llamado "reventón", o si se abre una tercera vía entre los modos de gestión de crisis de la entonces y el texto fundamental que no pasó la prueba de las urnas.

Una nueva Constituyente

Cuando tenía 33 años, Boric fue uno de los primeros dirigentes de izquierda que apostó por la redacción de una nueva Carta Magna. Casi lo hizo en soledad. Al asumir la presidencia, hace apenas seis meses, cargó sobre sus espaldas la responsabilidad de llevar a buen puerto el trabajo de la Convención. Las encuestas comenzaron a avisar que el camino estaba sembrado de espinas. El crecimiento de las fake news, de un lado, las campañas de distorsión de contenidos respaldadas por magnates y grandes empresas, y, a la vez, la reticencia de parte de la sociedad a conocer de primera mano los contenidos de la Constitución no prometían una victoria del "Apruebo". Por casi dos décadas, las elecciones provocaron un fuerte desinterés en parte de la comunidad. Apenas intervenía el 50% del padrón. La consulta de este domingo fue, en un sentido, un "estallido" en las urnas: votó el 85% del padrón. Se suponía que un mayor caudal de ciudadanos beneficiaría al "Si". Sucedió lo contrario. El "No" a la Constitución recibió casi más de tres millones de sufragios que los oponentes.

"El pueblo chileno no quedó satisfecho con la propuesta de Constitución que la Convención le presentó a Chile y por ende ha decidido rechazarla de manera clara en las urnas", reconoció Boric en su mensaje. "Esta decisión de los chilenos y chilenas exige a nuestras instituciones y actores políticos a que trabajemos con más empeño, con más diálogo, con más respeto y cariño hasta arribar a una propuesta que nos interprete todos, que nos dé confianza, que nos una como país". El traspié parece obligarlo a cierta moderación. De cara a lo que puede venir, dijo, "el maximalismo, la violencia y la intolerancia deben quedar definitivamente a un lado". Y añadió: "No podemos dejar pasar el tiempo ni enfrascarnos en polémicas", dijo Boric. Por último, hizo un inmediato llamado a todas las fuerzas políticas "a poner todo de su parte" para resolver la encrucijada.

Cuatro expresidentes, tres de la Concertación Democrática, la fuerza de centroizquierda que gobernó entre 1990 y 2010, de manera ininterrumpida, y el propio Piñera, se mostraron favorables a la redacción de otra Carta Magna negociada. Luz Poblete, de Evolución Política (centro), ratificó "nuestro compromiso por una buena y nueva Constitución, a partir de mañana nos ponemos a trabajar". Andrónico Luksic, dueño de una de las grandes fortunas chilenas, dijo por su parte: "honremos y cuidemos la democracia. Dejemos atrás las divisiones, la violencia y el texto excluyente que nos quisieron imponer algunos. Sin revanchas, avancemos ya en una nueva Constitución bien hecha, que nos reencuentre e impulse al futuro".

Advertencias

A pesar de su reconocimiento de que se abre una nueva etapa en Chile, Boric pidió no olvidarse de los sucesos de noviembre de 2019. "Hay que escuchar la voz del pueblo, no sólo este día, sino de todo lo acontecido en estos últimos años intensos que hemos vivido. No olvidemos por qué llegamos hasta aquí. Ese malestar sigue latente y no podemos olvidarnos. Sé que esperan respuesta y soluciones contundentes ante la inseguridad, la violencia en el sur, el déficit de vivienda, el aumento del costo de la vida, la reactivación de nuestras economía, las eternas listas de espera en salud, la calidad de educación y las bajas pensiones". La coalición de izquierdas que lo sostiene no saldrá ilesa de lo que ocurrió en las urnas y se esperan cambios en el Gobierno. El presidente lo ha dejado entrever: "hacer frente a estos importante es urgentes desafíos requerirán prontos ajustes en nuestros equipos para enfrentar este nuevo periodo con renovados bríos".

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La consulta aunó lo que durante el régimen del general Augusto Pinochet habría resultado imposible: a la derecha y a un sector de la centroizquierda. Los que siempre votaron separados, esta vez lo hicieron juntos. Los sectores moderados también creen que se debe encarar un nuevo proceso constituyente. "Hay que elaborar un acuerdo para elegir una nueva convención aprendiendo de los errores este proceso", dijo el senador demócrata cristiano, Ignacio Walker.

El ultraderechista José Antonio Kast, que en 2020 perdió la segunda vuelta ante Boric, tuvo en la noche del domingo su módica revancha. Kast fue uno de los grandes promotores del "Rechazo", y por eso sentenció, con aires de ganador: "este proceso ha fracasado".

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