Fin de la coalición

Israel convoca sus quintas elecciones en tres años

  • El primer ministro Naftali Bennet anuncia la disolución del Parlamento tras la fractura de su heterogénea coalición de Gobierno

  • Netanyahu ya entra en campaña, prometiendo un Ejecutivo "amplio" que “devolvería el orgullo nacional”

El primer ministro israelí, Naftali Bennett, durante una reunión del Consejo de Ministros.

El primer ministro israelí, Naftali Bennett, durante una reunión del Consejo de Ministros. / ABIR SULTAN / POOL (AFP)

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Andrea López-Tomàs
Andrea López-Tomàs

Periodista y politóloga.

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Israel vuelve a las urnas. La caída del “gobierno del cambio” justo un año después de su constitución condena al país a sus quintas elecciones en poco más de tres años. “Ha sido una decisión dura pero es lo mejor para el país”, ha anunciado el primer ministro, Naftali Bennett, tras semanas esquivando crisis políticas. Y Netanyahu ya ha entrado en campaña, afirmando que formaría un Ejecutivo “amplio” que “devolvería el orgullo nacional”. La próxima semana se disolverá la Knésset y probablemente a finales de octubre o principios de noviembre, los israelís volverán a votar. 

Apenas un año y unos pocos días ha aguantado la coalición integrada por ocho formaciones políticas de ideologías dispares creada con el único objetivo de desbancar a Binyamín Netanyahu. Sus 12 años en el poder parecían haber acabado ya, pero el partido del acusado en varios casos de corrupción lidera las encuestas. “A diferencia de la oposición, que convirtió la seguridad de Israel en un peón político, me niego a dañarla ni siquiera por un día”, ha afirmado Bennett, en referencia al hecho de que las leyes temporales que aplican la ley israelí a los colonos habrían expirado a final de mes. 

Este ha sido el desencadenante último que ha acabado de quebrar los frágiles cimientos de la coalición multicolor. La expiración de la ley de emergencia que ha permitido hasta ahora a los colonos israelíes disfrutar de la protección de las leyes israelís, aún viviendo en la Cisjordania ocupada, ha generado desencuentros en el seno del Ejecutivo. Varias deserciones entre sus miembros han impedido al Ejecutivo prorrogar la ley, un golpe embarazoso para Bennett, quien antes de gobernar el país, fue uno de los líderes del movimiento colono. 

La convivencia de formaciones tan distintas en el mismo gobierno, entre las cuales se contaba un partido islamista por primera vez en los más de 70 años de historia de Israel, ha acabado propiciando su propio final. La decisión ha tomado por sorpresa a miembros tan importantes de la coalición como la ministra del Interior, Ayelet Shaked, gran aliada de Bennett, o Benny Gantz, quién gobernó con Bibi. Tras la disolución de la Knésset la próxima semana, el hasta ahora ministro de Exteriores, Yair Lapid, liderará el país, de acuerdo al pacto que permitió a los dos partidos más votados en abril del 2021 formar Gobierno y deshacerse de Netanyahu. Antes de la formación de este Ejecutivo histórico, Israel vivía en un ciclo electoral sin fin: cuatro comicios en dos años. 

Retorno al desgobierno

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“Hace un año formamos un gobierno que parecía imposible, que frenó la severa parálisis de liderazgo”, ha declarado Bennett en televisión. “Formamos un buen gobierno y juntos sacamos a Israel de la depresión, el país volvió a ser gobernado”, ha añadido. Mientras, Netanyahu, encantado frente a las cámaras, ha celebrado la caída del gobierno, no sin antes tachar de “farsa” y “lavado de cerebro” las declaraciones desinteresadas del aún primer ministro. “Todos están sonriendo” ante la caída del gobierno, que “cedió” al terror, ha afirmado desbordado de entusiasmo en la Knésset.

Bibi ya ha prometido más acuerdos de normalización, siguiendo los de los Emiratos Árabes Unidos, Bahrein, Marruecos y Sudán. Ha reconocido que se está preparando para las elecciones, pero no descarta un gobierno alternativo en la Knésset actual si los parlamentarios de derecha abandonan su “boicot personal” a su figura. Con este nuevo giro en la política israelí, vuelve el desgobierno y la parálisis ante un panorama nacional cada vez más a la derecha.