Guerra en Ucrania

EEUU comunica a los aliados que China está dispuesta a ayudar a Rusia

Vladimir Putin y Xi Jinping.

Vladimir Putin y Xi Jinping. / AFP / ALEXEI DRUZHINIIN

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Agencias / Adrián Foncillas

China ha desmentido que Rusia le pidiera auxilio militar para acelerar su invasión de Ucrania y ha calificado de bulo la noticia publicada en la prensa estadounidense. La respuesta del Ministerio de Exteriores ha sido tan tajante como sucinta, indisimulable en su voluntad de no darle más vuelo al asunto.  Estados Unidos difunde “información maliciosa con intenciones siniestras”, ha aclarado el portavoz ministerial, Zhao Lijian. Pero según el diario 'Financial Times', Estados Unidos ha avisado a sus aliados de que Pekín está abierto a prestar esa ayuda a Moscú. Los cables diplomáticos con ese mensaje habrían sido enviados por el Departamento de Estado a los gobiernos de Europa y Asia, según el citado rotativo.

“La posición de China sobre Ucrania es clara y consistente y hemos estado jugando un rol constructivo para promover las conversaciones de paz. Es imperativo que todas las partes ejerzan el autocontrol y enfríen las tensiones, no es el momento de añadir gasolina al fuego”, ha añadido el portavoz chino.

Antes ya había mostrado su estupefacción la embajada china en Washington y después Moscú se sumó al desmentido con el ego mancillado. “Rusia dispone del potencial suficiente para sus operaciones en Ucrania y no necesita pedir asistencia a otros países. Como ya hemos dicho, la operación discurre de acuerdo al plan y estará concluida en el tiempo previsto”, ha afirmado Dmitry Peskov, portavoz del Kremlin.  

Washington había sugerido lo contrario horas antes. Los problemas en Ucrania habrían empujado a Moscú a solicitar a China el envío de armas y de equipamiento militar variado, aseguró una vaporosa fuente de Washington. La liturgia es tan vieja como efectiva: un funcionario anónimo filtra la noticia a los grandes medios estadounidenses y el resto de la prensa lo reproduce. La noticia no informa qué armamento en concreto solicitó Moscú.

La petición, real o no, atenta contra el sentido común y la inercia. La diplomacia china está en contacto con Rusia y Ucrania y su presidente, Xi Jinping, se confesó “dolorido al ver de nuevo las llamas de la guerra en Europa” tras su charla con el canciller alemán, Olaf Scholz, y el presidente francés, Emmanuel Macron.

Es improbable que China jubile la escrupulosa neutralidad que ha mostrado desde el inicio de la invasión y lo es aún más que arme a un bando tras postularse como mediadora en el conflicto. No ha entrado en guerra en casi medio siglo y romper la racha contra la OTAN no parece un plan idóneo.

Sagrado principio

El auxilio militar chino nunca ha estado sobre la mesa y Pekín ha insistido en que no es un aliado de Rusia sino un socio estratégico. Se ha resistido en los últimos días a extender su apoyo económico a Rusia para no enemistarse con la Unión Europea y es inverosímil que envíe armas al ejército que lucha contra el que recibe las de Bruselas. De todo ello, y también del sagrado principio diplomático chino de no injerencia en los asuntos internos, es consciente Moscú.   

La filtración estadounidense llegó en las vísperas de la reunión que mantendrá en Roma el consejero de Seguridad de la Casa Blanca, Jake Sullivan, y su homólogo chino, Yang Jiechi. Washington ya ha anunciado que aprovechará para convencer a Pekín de que no asista con armamento a Rusia y es previsible que reclame la medalla de la neutralidad china. La reunión se había programado con antelación para profundizar en las conversaciones telefónicas entre Xi y Joe Biden, presidente estadounidense.

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La agenda era variada pero el conflicto ucraniano monopolizará el orden del día. La prioridad estadounidense es convencer a China de que se desentienda de Moscú. “Estamos observando con atención hasta qué punto da algún tipo de ayuda, ya sea material o económica, a Rusia. Ya les hemos comunicado que no toleraremos que ningún país compense a Rusia las pérdidas ocasionadas por las sanciones”, ha avanzado Sullivan en la prensa estadounidense. Si China lo hace, ha advertido, “habrá consecuencias”.  

China da por perdida su sintonía con Washington, convencida de que la hostilidad integra la “nueva normalidad” y de que ningún comportamiento, en el asunto ucraniano o en cualquier otro, la modificará. Sus relaciones con la Unión Europea son, en cambio, prioritarias. Su voluntad de protegerlas convierte, junto a otra docena de poderosas razones, la ayuda militar a Moscú en utópica.