Desde las elecciones de marzo

Rutte forma gobierno y pone fin a nueve meses de crisis política en los Países Bajos

  • La coalición de centroderecha se mantiene después de haber permanecido en funciones

  • El primer ministro sigue en el cargo por cuarta vez consecutiva desde 2010

El primer ministro de los Países Bajos, Mark Rutte, se dirige este miércoles a la reunión con los partidos con los que ha llegado a un acuerdo para formar gobierno.

El primer ministro de los Países Bajos, Mark Rutte, se dirige este miércoles a la reunión con los partidos con los que ha llegado a un acuerdo para formar gobierno. / SEM VAN DER WAL / AFP

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Imane Rachidi / Efe

El Parlamento neerlandés recibió este miércoles las 50 páginas del acuerdo entre cuatro partidos de centroderecha para formar el futuro gobierno de coalición en Países Bajos, que liderará el liberal Mark Rutte por cuarta vez consecutiva desde 2010, en busca de paliar problemas acumulados durante los últimos años.

Los temas principales que ocupan el acuerdo son la vivienda, el cambio climático, la crisis del nitrógeno y la inversión en educación, pero en especial las consecuencias que aún acorralan a más de 47.000 familias y sus 97.000 niños por el escándalo de las ayudas a padres, que fueron acusados sin fundamento de fraude fiscal y perseguidos hasta la ruina desde 2013.

"Se ha cometido una gran injusticia para los padres afectados y sus hijos, con graves consecuencias en todas las facetas de sus vidas. Para hacerles justicia, es crucial una compensación generosa y una sanación emocional", subraya el acuerdo. La persecución de Hacienda a familias enteras es el peor escándalo administrativo, institucional y político de la historia reciente de Países Bajos, lo que causó la caída del gobierno el pasado enero.

El futuro gabinete abolirá por tanto el sistema actual y financiará el cuidado infantil en hasta el 95 %, para que los padres sólo paguen una pequeña contribución, y las cantidades no se pagarán en forma de ayudas sino directamente a las instituciones de cuidado infantil, para evitar que las familias "se pierdan en reglas complicadas" como pasó desde 2013.

Ambiciones progresistas

El partido liberal VVD, el progresista D66, Llamada Democristiana (CDA) y Unión Cristiana (CU), que han gobernado en coalición de 2017 y hasta enero (cuando dimitieron en bloque para gobernar en funciones), han tardado nueve meses en suavizar las diferencias surgidas tras los comicios de marzo y recuperar la unanimidad con la que gobernaron antes.

El lema del acuerdo es "Cuidarnos unos a otros, mirar hacia el futuro", un eslogan que expresa "un sentimiento social" y una "visión progresista del futuro", según Sigrid Kaag (D66), que defiende que el próximo gobierno tiene ambiciones progresistas, aunque hay preocupación en la oposición por el plan de frenar el gasto sanitario en los próximos años.

El ministro de Finanzas en funciones, Wopke Hoekstra (CDA), quiere seguir en el gobierno, y explicó que se va "a reducir a la mitad la cifra de niños que crecen en la pobreza, se va a abordar la escasez de vivienda e invertir miles de millones en infraestructuras y calidad de vida", explicó.

En el acuerdo destacan la subida gradual del salario mínimo en un 7 %, que se basará en una semana laboral de 36 horas (como proponía la izquierda desde la oposición), y se dará prioridad a resolver desafíos sociales como la lucha climática y la crisis del nitrógeno con 35.000 millones y 25.000 millones de euros adicionales, respectivamente.

También habrá un ministro de Clima y Energía en el futuro gabinete, que prevé construir dos nuevas plantas nucleares y mantener abierta la central eléctrica de Borssele.

Uno de los principales problemas que tiene hoy Países Bajos es la crisis de la vivienda, por lo que el futuro Ejecutivo promete construir hasta 100.000 viviendas anualmente, con al menos dos tercios destinados a alquileres asequibles y futuros propietarios que buscan primera residencia. Habrá un ministro de Vivienda y Ordenación Territorial.

El futuro Gobierno quiere abolir el impuesto a los grandes caseros y llegar a "acuerdos vinculantes" con las asociaciones de vivienda para establecer unos mínimos que permitan la construcción de casas asequibles, barrios habitables, planes de renovación y sostenibilidad.

Se introducirá un impuesto al azúcar, y no se aplicará IVA a las frutas y verduras.

Inversión estructural

Rutte quiere abolir el sistema de préstamos para los universitarios para apostar por una beca básica y otra complementaria vinculada a los ingresos; y se hará una inversión estructural de 170 millones de euros en el sector cultural.

Las cuestiones de ética médica como el aborto o la eutanasia, principal problema entre D66 y CU, no quedan vetadas en el acuerdo y pasarán a ser una cuestión de "libre conciencia" de los diputados, que podrán votar en base a sus propias creencias.

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Johan Remkes, el "informateur" que tantea el terreno para formar gobierno, subrayó que el acuerdo es "un momento importante" porque Países Bajos "necesita urgentemente gobierno", y lamentó que el periodo de negociaciones fuera "excesivamente largo" porque ha puesto "a prueba" la paciencia de la sociedad.

La progresista Vera Bergkamp, presidenta del Parlamento, instó a "recuperar la confianza en la política" después de un año complicado en el país, que ha tenido al frente a un gobierno en funciones gestionando solamente la pandemia, con constantes protestas -algunas desembocando en fuertes disturbios- y con tareas pendientes urgente acumuladas.