Resistencia contra la medida

Italia estrena el pasaporte covid entre advertencias de paros laborales

  • Las huelgas, bloqueos y manifestaciones contra la obligatoriedad del certificado podrían colapsar el sistema logístico

Una señal de control de pasaporte covid recibe a los visitantes a la entrada del Coliseo.

Una señal de control de pasaporte covid recibe a los visitantes a la entrada del Coliseo. / Guglielmo Mangiapane / Reuters

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Irene Savio
Irene Savio

Periodista

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Este viernes no será una jornada cualquiera en Italia. El Gobierno de Mario Draghi lo viene anunciando desde hace semanas. El pasaporte covid —el documento que certifica la vacunación contra el virus, haber superado la enfermedad o haber dado negativo en una PCR — pasa a ser obligatorio para todos los trabajadores que operan en Italia. Pero puede que no sea tan sencillo. El país teme un ‘viernes negro’ de protestas, huelgas y absentismo laboral de unos trabajadores que no acudirán a sus puestos de trabajo al no poseer el certificado por decisión propia o falta de oportunidad, un escenario que podría provocar bloqueos e interrupciones de la actividad en diversos sectores económicos del país e incluso repercusiones imprevisibles para otros países europeos.

El primer foco de preocupación es el estratégico puerto de Trieste. Se trata de uno de los principales puertos para el intercambio comercial de productos que viajan por mar a Italia y luego al norte o el este de Europa. Sus trabajadores vienen amenazando desde hace días con cruzarse de brazos indefinidamente si Draghi no retira la medida. No sólo eso. También han convocado una manifestación que, según el gremio CLPT, que representa la gran mayoría de trabajadores de este puerto, podría reunir a unas 30.000 personas procedentes de todo el país. “Esto es un dictadura. Esta huelga se hará”, dijo al mediodía del jueves Stefano Puzzer, portavoz del grupo, a pesar de las negociaciones en curso con las autoridades y las amenazas de estas para desconvocar la protesta. “Quienes participen (en la huelga) incurrirán en un delito de interrupción del servicio público”, les respondió el prefecto de Trieste, Valerio Valenti.

Problemas para el sector logístico

En la misma línea, otros trabajadores portuarios han amenazado con seguir el camino de la rebelión, entre ellos los de los puertos de Génova (Liguria, noreste). No están solos. También los transportistas anuncian movilizaciones, en particular los camioneros, que advierten de posibles retrasos en las entregas de mercancía e incluso dificultades para abastecer los supermercados. “Nuestra confederación reúne a 400.000 chóferes y hemos estimado que el 30% no tiene el pasaporte covid”, ha explicado Ivano Russo, representante de Confetra, al añadir que el riesgo es “la parálisis del sistema logístico” italiano.

Diversas empresas de transporte público en varias ciudades (Turín, Verona, Milán) y regiones italianas (Trento, Toscana, Emilia Romaña) ya han comunicado que tendrán que trabajar con un número reducido de empleados, lo que podría provocar interrupciones del servicio y retrasos en trenes, autobuses y tranvías.

No todos, claro está, han hecho las mismas demandas al Gobierno. Los portuarios de Trieste informaron ayer que suspenderían momentáneamente la protesta si el Gobierno aplaza la entrada en vigor de la medida. Al igual que han pedido otros trabajadores, aspiran a que sea el Estado el que se haga cargo del coste de los test para detectar el virus, una de las alternativas para obtener el pasaporte covid sin vacunarse. El coste mínimo por persona ronda los de 150 euros al mes. 

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Distinto, en cambio, es el caso de los trabajadores que no viven en Italia, como muchos temporeros del sector de la agricultura, que no están vacunados o se han puesto unas inmunizaciones que no reconoce la Unión Europea. “Alrededor de un tercio de los trabajadores extranjeros del campo no tienen el pasaporte COVID”, ha advertido el secretario general de Confagricultura, Francesco Postorino. “Esto nos crea dificultades inmediatas”, ha añadido. 

Al menos de momento, Draghi no ha dado señales de querer dar marcha atrás. Hasta el punto que sus asesores aseguraron ayer que, durante la reunión celebrada por la mañana con los sindicatos, no se abordó el asunto. Eso sí, el ministerio de Transportes italiano ha aclarado que la medida de momento no se aplicará a los transportistas procedentes de otros países.