Violación de los DDHH

Así funciona Pegasus, el sistema con el que se espió al independentismo y con el que dictaduras persiguen a la disidencia

  • Una investigación destapa cómo la vigilancia sobre periodistas y activistas humanitarios en todo el mundo se transforma en acoso y violencia

  • La empresa israelí que comercializa este spyware asegura que solo lo vende a gobiernos, entre los cuales estarían España, México o Arabia Saudí

En España se practica el espionaje político”: el móvil de Torrent fue atacado por un programa espía exclusivo de los gobiernos.

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Carles Planas Bou
Carles Planas Bou

Periodista

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Tecnología israelí para espiar a líderes independentistas catalanes. El julio del año pasado una investigación de 'The Guardian' y 'El País' destapó que los teléfonos móviles del entonces 'president' del Parlament, Roger Torrent, y de la exdiputada de la CUP, Anna Gabriel, habían sido hackeados y vigilados con Pegasus, un sofisticado sistema de ciberespionaje que la compañía NSO Group vende "exclusivamente" a gobiernos de todo el mundo.

Sobre el papel, esta herramienta tiene que servir para combatir el crimen y el terrorismo. Sin embargo, la realidad es otra. Ejércitos y cuerpos de policías de hasta 45 países han recurrido 'software' para espiar, perseguir y reprimir a periodistas, activistas, disidentes y defensores de los derechos humanos. Este miércoles, Forensic Architecture -una unidad académica de la Universidad de Londres- publicó un mapa digital en el que documenta por primera vez las víctimas de esta tecnología de vigilancia.

Su investigación, apoyada por Amnistía Internacional y Citizen Lab, un grupo de ciberseguridad de la Universidad de Toronto, da voz a los espiados y muestra cómo el uso de Pegasus tiene un impacto político y se traduce en intimidación, acoso y violencia en el mundo físico. Y pone a España en una situación comprometida, que comparte cartel con países como Arabia Saudí, Marruecos, México, India, Ruanda, Togo y Emiratos Árabes Unidos.

Ciberataques contra la independencia

El informe explica el caso español, en el que se usó Pegasus para infectar los móviles de Torrent, Gabriel y del activista independentista Jordi Domingo para tenerlos bajo vigilancia. Pero no fueron las únicas víctimas de este ciberataque, que también golpeó, según denunciaron, al conseller de Políticas Digitales y Administración Pública de la Generalitat, Jordi Puigneró, al diputado Ernest Maragall, al director técnico del Consell per la República, Sergi Miquel, y a Olivier Peter, abogado de Gabriel. Así pues, se remarca un caso de espionaje y acoso contra oposición política, activistas e incluso representantes legales.

España, en el mapa de los hackeos realizados con el programa de ciberespionaje Pegasus

/ Forensic Architecture

Persecución global

El uso de Pegasus también se da en dictaduras y en democracias con tradiciones abusivas. Es el caso de Arabia Saudí. La monarquía recurrió a ese sistema para infectar el móvil de Jeff Bezos, propietario de Amazon y del 'Washington Post', y tratar de chantajearle para silenciar el asesinato del periodista disidente Jamal Khashoggi, una operación aparentemente ordenada por el príncipe heredero saudí, Mohamed bin Salmán. Riad también hackeó el teléfono del bloguero y activista Omar Abdulaziz, cercano a Khashoggi, para facilitar su caza al reportero, que fue descuartizado e incinerado en el consulado saudí en Estambul.

Algo similar ha sucedido en México, donde el 'software' sirvió para infectar el teléfono de la periodista Carmen Aristegui -y de su hijo Emilio, menor de edad-, quien investigaba casos de corrupción del entonces presidente, Enrique Peña Nieto. Pero también se hizo para vigilar a activistas humanitarios como Santiago Aguirre o Salvador Camarena, entre otros. En Marruecos se usó Pegasus para espiar y encarcelar al historiador, activista y académico Maati Monjib.

Violación opaca de los DDHH

Detectado por primera vez en 2015, Pegasus es usado por gobiernos para infectar y adentrarse en los móviles de sus víctimas, que trasforman en micrófonos y cámaras de vigilancia para leer sus mensajes y recabar información sobre ellas. Aunque no hay pruebas de ello, la compañía israelí alardea de poder colarse en los servidores de gigantes como Apple, Google, Microsoft, Facebook y Amazon.

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El año pasado WhatsApp y Amnistía Internacional denunciaron a NSO Group por colaborar en la violación de los derechos humanos de miles de disidentes en la mirilla de sus gobiernos. La compañía israelí ha negado su responsabilidad en el uso de su herramienta y nunca ha revelado la identidad final de sus clientes.

"El software espía Pegasus de NSO Group debe considerarse y tratarse como un arma desarrollada, como otros productos del complejo industrial militar de Israel, en el contexto de la ocupación israelí en curso", denunció el director de Forensic Architecture, Eyal Weizman, responsable de la investigación. "Es desalentador verlo exportado para permitir violaciones de derechos humanos en todo el mundo".