Investigación estadounidense

EEUU acusa al príncipe heredero de Arabia Saudí de "aprobar" el asesinato de Khashoggi

  • Los servicios de inteligencia aseguran que Mohamed Bin Salman aprobó la operación para "capturar o matar" al periodista saudí

  • Biden no impondrá sanciones al hombre fuerte del régimen para evitar el deterioro de la relación bilateral, según el 'New York Times'

  • La desclasificación parcial del informe llega un día después de que el líder estadounidense hablase por teléfono con el rey Salman

El periodista saudí Jamal Khashoggi, en una imagen de diciembre de 2014.

El periodista saudí Jamal Khashoggi, en una imagen de diciembre de 2014. / MOHAMMED AL-SHAIKH (AFP)

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Estados Unidos ha acusado al príncipe heredero y gobernante de facto de Arabia Saudí, Mohamed Bin Salman, de “aprobar” el plan que acabó con el brutal asesinato del periodista Jamal Khashoggi en octubre del 2018. Así consta en las conclusiones extraídas por sus servicios de inteligencia, desclasificadas este viernes por la Administración de Joe Biden, un día después de que el nuevo presidente mantuviera una conversación telefónica con el rey Salman, el todavía jefe de Estado del país árabe. “Consideramos que el príncipe heredero de Arabia Saudí, Mohamed Bin Salman aprobó una operación en Estambul (Turquía) para capturar o matar al periodista saudí Jamal Khashoggi”, afirma el documento del espionaje estadounidense.

El esperado informe tiene solo cuatro páginas, en las que no se hace ninguna mención a las supuestas conversaciones telefónicas interceptadas en el entorno de Bin Salman, que habrían servido para acabar de determinar la responsabilidad del crimen, según publicó en su día la prensa estadounidense. “Nuestra evaluación se basa en el control ejercido por el príncipe heredero sobre las decisiones adoptadas en el Reino, la involucración directa en la operación de uno de sus asesores de Bin Salman y varios miembros de su equipo de seguridad, y en su respaldo al uso de medidas violentas para silenciar a los disidentes en el extranjero, incluido Khashoggi”. 

El columnista saudí del ‘Washington Post’, residente en Virginia, fue asesinado hace dos años en el consulado saudí de Estambul, al que acudió para solucionar unos trámites burocráticos. Una vez dentro de la sede diplomática fue drogado y descuartizado por un comando saudí llegado a la capital cultural turca en dos aviones aquel mismo 2 de octubre. Su cuerpo nunca se ha encontrado, a pesar de la indignación internacional y las investigaciones que desató la noticia de su muerte. Tras negar inicialmente cualquier responsabilidad en el crimen, las autoridades saudís acabaron admitiéndola, aunque en ningún momento culparon al príncipe heredero. Sostuvieron, en cambio, que sus fuerzas de seguridad se propasaron al tratar de arrestar a Khashoggi para extraditarlo a Arabia Saudí. 

Una versión que no ha comprado EEUU, como tampoco hizo en su día Naciones Unidas. El documento asegura que, desde el 2017, Bin Salman ha tenido “un control absoluto” sobre las fuerzas de seguridad y los servicios de espionaje saudís, por lo que “es muy improbable” que llevaran a cabo la operación sin la autorización explícita del hombre fuerte del régimen.

También afirman que, de los 15 sicarios que llegaron a Estambul aquella funesta mañana de octubre, siete de ellos formaban parte de la Fuerza de Intervención Rápida, la guardia personal de élite del príncipe heredero. Incluía además a varios funcionarios afiliados al Centro Saudí de Estudios y Medios, dirigido por entonces por Saud al-Qathani, un estrecho colaborador de Bin Salman, quien declaró meses antes del asesinato “que no tomaba ninguna decisión sin la autorización del príncipe heredero”. 

Bin Salman "veía a Khashoggi como una amenaza y respaldaba el uso de medidas violentas para silenciarlo", señala la evaluación del espionaje. Allí también se dice que si bien la operación se planeó con antelación, EE UU desconoce cuánto tiempo antes se decidió hacerle daño.

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Falta ver ahora cómo responderá la Casa Blanca, que ya ha anunciado su intención de "recalibrar" la relación con Riad. Como primer paso, ha dejado de apoyar activamente sus operaciones ofensivas en la guerra de Yemen, donde la intervención saudí ha agravado la catástrofe humanitaria que padece el país. Pero podría no acabará ahí la cosa. De acuerdo con 'Bloomberg', la Administración Biden prepara sanciones contra algunos responsables del crimen. Por el momento, ha identificado a 76 individuos a los que podría castigar, aunque según fuentes del 'New York Times', Bin Salman no estará entre los saudíes sancionados.