Fin a la tensión comercial

La UE y EEUU llegan a un acuerdo para zanjar la disputa de dos décadas por las ayudas a Boeing y Airbus

  • El acuerdo sobre los subsidios a los dos fabricantes de aviones coincide con la celebración en Bruselas de la primera cumbre bilateral en siete años

  • Las suspensión de las contramedidas tendrá una duración de cinco años durante la cual la Bruselas y Washington intensificarán su cooperación

Ursula von der Leyen y Joe Biden.

Ursula von der Leyen y Joe Biden. / AFP / KENZO TRIBOUILLARD

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Silvia Martinez
Silvia Martinez

Periodista

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Estados Unidos y la Unión Europea han acordado poner fin a la disputa comercial más larga en la historia de la Organización Mundial del (OMC), la que mantenían ambos aliados desde hace 17 años por los subsidios ilegales a los fabricantes aeronáuticos Airbus y Boeing. El pacto, anunciado en el marco de la primera cumbre bilateral UE-Estados Unidos con Joe Biden en la Casa Blanca, implica una tregua de cinco años durante los cuáles no se impondrán aranceles -unos 11.500 millones de dólares- para buscar una solución definitiva.

"Esto prueba que la relación trasatlántica se está moviendo a otro nivel. Ahora tenemos tiempo y espacio para buscar una solución duradera al tiempo que ahorramos miles de millones en aranceles a nuestras empresas", ha celebrado el vicepresidente y responsable de comercio de la Comisión Europea, Valdis Domvrovkis. "En lugar de pelar con uno de nuestros aliados más cercanos finalmente nos unimos en contra de una amenaza común. Hemos acordado trabajar juntos para hacer frente y contrarrestar las prácticas contrarias al mercado de China en este sector" y "esto incluye colaboración en inversiones y transferencia de tecnología", ha explicado su homóloga estadounidense, Katherine Tai.

Ambos han comparecido conjuntamente para dar cuenta de un acuerdo que supone la apertura de una nueva etapa en sus relaciones. Fue en febrero pasado, según ha explicado tras la cumbre la presidenta Ursula von der Leyen, durante su primera conversación telefónica con Biden cuando ambos dirigentes acordaron buscar una solución al conflicto más largo -arrancó en 2004- en la historia comercial de ambos bloques.

Un mes después, en marzo pasado, Bruselas y Washington acordaron darse una tregua de cuatro meses y suspendieron temporalmente los aranceles a la exportaciones que se imponen mutuamente. El objetivo: darse tiempo para buscar una solución negociada como "símbolo del nuevo comienzo" en las relaciones entre la UE y Estados Unidos, tras una etapa particularmente conflictiva para las relaciones comerciales, marcada por los continuos desencuentros con Donald Trump.

Cinco años de tregua

La suspensión temporal de aranceles se prorrogará ahora "cinco años". Bruselas y Washington se comprometen además a establecer un grupo de trabajo sobre grandes aeronaves comerciales. También se compromete a conceder financiación a los grandes fabricantes pero solo en condiciones de mercado, aportar recursos para financiar la investigación y el desarrollo de forma transparente y legal y a colaborar para impedir que las prácticas anticompetitivas de terceros países, como China puedan dañar a los fabricantes de aviones europeos y estadounidenses. El acuerdo coincide además con la nueva estrategia de la Casa Blanca de búsqueda de aliados para hacer frente común a China y a su pujante industria de aviones comerciales que podría amenazar la hegemonía de los constructores europeos y estadounidenses.

Fue en octubre de 2019 cuando la OMC autorizó a Washington a imponer aranceles por valor de 7.500 millones de dólares a la UE, en represalia por los subsidios europeos a Airbus. Un año después, en octubre de 2020, el organismo multilateral autorizaba a la UE a responder con la misma moneda e imponer aranceles por valor de 4.000 millones por las subvenciones ilegales recibidas por Boeing.

Aranceles al acero y aluminio

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En lo que todavía no se han puesto de acuerdo Bruselas y Washington es en los aranceles al acero y el aluminio, otro de los frentes abiertos por Trump. El caso se remonta a 2018 cuando el republicado decidió imponer aranceles del 10% a las importaciones europeas de aluminio y un 25% a las del acero alegando motivos de "seguridad nacional". Una decisión a la que Bruselas, en nombre de la UE, respondió imponiendo a su vez un recargo a decenas de productos estadounidenses desde motos Harley-Davidson hasta vaqueros Levi’s.

Aunque no ha habido avances, Washington y Bruselas se comprometen a seguir trabajando para buscar una solución que permita eliminarlos antes de finales de año, tal y como acordaron en mayo pasado cuando acordaron abrir negociaciones sobre el exceso de capacidad de acero y aluminio a nivel mundial, que amenaza sus respectivas industrias, y la UE accedió a renunciar a imponer los recargos tarifarios que debían haber entrado en vigor el pasado 1 de junio.