Movimiento extremista

La pandemia refuerza las estructuras de la extrema derecha violenta alemana

  • Pese a la prohibición de actos por las restricciones ante la pandemia, los ultras han aprovechado las marchas en contra de las restricciones del coronavirus para atraer a militantes

Protestas en Berlín contra los dirigentes por las medidas impuestas por el Covid 19

Protestas en Berlín contra los dirigentes por las medidas impuestas por el Covid 19 / REUTERS/Christian Mang

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Andreu Jerez
Andreu Jerez

Periodista

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La pandemia del coronavirus y las restricciones impuestas por las autoridades han reforzado las estructuras violentas de la extrema derecha en Alemania; a pesar de que muchas de sus marchas y actos públicos fueron cancelados durante los últimos meses a causa la normativa excepcional puesta en marcha para frenar el virus, los integrantes de organizaciones ultras han aprovechado las numerosas marchas anticorona – algunas de ellas muy numerosas – para aumentar su militancia y ampliar su influencia en la sociedad. 

Así lo afirma el último informe correspondiente al 2020 de los servicios secretos alemanes (Verfassungsschutz), encargados de defender el orden constitucional de la República Federal. El ministro federal de Interior, el socialcristiano Horst Seehofer, ha aprovechado la presentación del informe este martes para recordar un mensaje que ya lanzó el pasado mes de mayo: “El extremismo de derecha y el terrorismo ultraderechista siguen siendo la mayor amenaza para la seguridad de Alemania”. Actualmente, según los servicios secretos alemanes, hay alrededor de 33.000 integrantes de la extrema derecha alemana y 13.000 de ellos son violentos.Seehofer considera que Alemania se encuentra en “estado de alarma”.

Aumento de ataques

Los ataques protagonizados por círculos radicales ultraderechistas y neonazis aumentaron un 10% el año pasado respecto al 2019. El de Hanau–cometido por un lobo solitario supremacista que dejó nueve víctimas mortales, todas ellas de origen extranjero – fue el atentado ultra más grave registrado en el 2020 en Alemania.

Las otras dos mayores amenazas para el orden constitucional alemán son la extrema izquierda y el islamismo radical. El primer movimiento, que aglutina a algo más de 34.000 militantes – un cuarto de ellos, violentos, según el informe – protagonizó en 2020 más de un millar de ataques, dirigidos mayoritariamente contra las fuerzas de seguridad del país y contra organizaciones de ultraderecha y neonazis.

El islamismo radical y el salafismo cuenta con unos 12.000 integrantes. La capacidad de los grupos yihadistas y salafistas de reclutar a nuevos militantes se ha estancado, según los servicios secretos, pero su actividad terrorista en el pasado en Alemania y en otros países europeos mantiene al islamismo radical como tercera amenaza latente.

“Nuevas Derechas”

En el último informe sobre las amenazas anticonstitucionales en Alemania destaca un apartado dedicado a las llamadas “Nuevas Derechas”: se trata de organizaciones relativamente nuevas como Movimiento Identitario de Alemania – de origen francés –, la revista “Compact” o el Instituto para Política de Estado –IfS, en sus siglas en alemán – fundado por el editor, publicista y agitador GötzKubitschek, muy cercano a BjörnHöcke, líder del ala más radical del partido de ultraderecha Alternativa para Alemania (AfD).

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Los servicios secretos alemanes dedican por primera vez un capítulo entero en su informe anual a las Nuevas Derechas, inspiradas en el antiliberalismo y el autoritarismo de entreguerras, y también en la llamada Nueva Derecha cofundada en la década de los sesenta del siglo pasado por el filósofo francés Alain de Benoist. 

Las Nuevas Derechas alemanas llevan a cabo un trabajo de establecimiento de redes de contactos y de difusión de ideas que rechazan la sociedad multicultural y la democracia representativa, y apuesta por sociedades étnicamente homogéneas.Su objetivo es crear un movimiento social extraparlamentario para conseguir una hegemonía cultural de sus “posiciones antiliberales y antidemocráticas” en una especie de “revolución cultural de ultraderecha”, apuntan los servicios secretos alemanes.