Conflicto en Oriente Próximo

Testimonio desde Gaza | "Tenemos miedo a dormir por si no nos despertamos más"

  • El autor gazatí Refaat Alareer denuncia ante EL PERIÓDICO que “Cuando todo esto termine Gaza estará como en 1940

  • Gaza amanece después de la peor noche de ataques israelís sobre la Franja que han provocado 26 muertos, entre ellos ocho niños

Mujeres palestinas observan desde una ventaja el funeral de un hombre muerto tras los enfrentamientos en la aldea de Saida, en Cisjordania, con tropas israelíes.

Mujeres palestinas observan desde una ventaja el funeral de un hombre muerto tras los enfrentamientos en la aldea de Saida, en Cisjordania, con tropas israelíes. / ALAA BADARNEH / EFE

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Andrea López-Tomàs
Andrea López-Tomàs

Periodista y politóloga.

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Gaza sufre sus peores horas. “Israel nos está enviando 50 años atrás en el tiempo”, denuncia Refaat Alareer por teléfono. De fondo, las carcajadas de dos de sus hijas se entremezclan con las sirenas de las ambulancias en la ciudad de Gaza. En un momento de inusual calma tras una semana de bombardeos, Alareer aprovecha el relativo silencio para hablarle al mundo. “Ahora que todos nos estáis mirando queremos presión sobre Israel”, exige el autor del libro de cuentos ‘Gaza responde’ desde la Franja. 

Cada mañana desde hace siete días, el enclave amanece diezmado. En la peor noche de ataques de la última semana, los bombardeos de Israel han matado a 26 personas, entre los cuales se encuentran ocho menores. Ya son al menos 181 los palestinos masacrados desde los cielos, 52 de ellos eran niños. Los servicios de emergencia llevan horas desenterrado a supervivientes y víctimas bajo las ruinas.

La devastación es total en todas partes”, reconoce Alareer a EL PERIÓDICO. “Israel está destruyendo de forma masiva y sin precedentes la infraestructura de Gaza”, apunta. Decenas de edificios residenciales han desaparecido bajo las bombas israelís, entre los cuales también sedes de medios de comunicación como Al Jazeera y Associated Press. Escuelas, carreteras y hospitales se han convertido en los nuevos objetivos. “Cuando todo esto termine Gaza estará como en 1940: no hay carreteras, ni servicios de agua, ni electricidad, ni conexiones”, relata. 

Infancia asediada

Al teléfono, Alareer celebra las risas de dos de sus seis hijas, Amal y Lina, de seis y nueve años, que son “quienes están pagando un mayor precio” en esta ofensiva. “Cada sonido les asusta, un portazo les hace entrar en pánico”, explica. En Gaza, el agotamiento se hace palpable entre una población privada de sueño. “No podemos dormir pero al mismo tiempo, no queremos dormir porque tememos lo que pueda pasar mientras dormimos”, confiesa el autor, “¿y si ya no nos despertamos más?”. 

Un bombardeo israelí ha creado un cráter que bloquea una de las carreteras principales que conducen al hospital Al-Shifa, el más grande de la Franja. Después de la destrucción del edificio que albergaba las sedes de los medios de comunicación, Israel empieza a atacar a las escuelas de la ONU donde se refugian centenares de gazatís. “Está destruyendo cientos de puestos de trabajos, decenas de empresas haciendo que miles de personas pierdan sus medios de vidas”, denuncia Alareer, a la vez que alerta que después de esta ofensiva, el desempleo en Gaza se disparará. Antes, ya rozaba el 50%.

Apoyo de Estados Unidos

“Israel sabe que está protegido, nadie va a hacer que pague por sus crímenes, ni la Corte Penal Internacional, ni Estados Unidos, ni Europa”, denuncia Alareer. El primer ministro israelí, Binyamin Netanyahu, ha declarado que los ataques a Gaza continuarán. “Israel está rechazando cualquier propuesta de alto el fuego porque nuevamente Netanyahu está usando Gaza como un juego político para obtener más votos israelíes para permanecer en el poder como primer ministro”, declara. 

Netanyahu ha agradecido su apoyo al presidente Biden quién durante la noche del sábado habló por primera vez con su homólogo palestino, Mahmud Abás. Mientras, el ministro de Defensa, Benny Gantz, se ha reunido con el enviado estadounidense Hady Amr para discutir la desescalada. Israel ha rechazado hasta ahora cualquier propuesta de mediación por parte de Egipto u otros actores. 

Con sus propias manos

Pero la violencia no se ciñe a los cielos. “Lo que está pasando en Gaza es un genocidio, una depuración étnica muy relacionada con lo que Israel está haciendo en Jerusalén, en Sheikh Jarrah y las bandas judías en Haifa o Jaffa linchando palestinos y quemando sus casas”, apunta. Los disturbios en las ciudades mixtas de Israel se han saldado con más de un millar de detenidos e imágenes jamás vistas en el Estado hebreo. Además, en la Cisjordania ocupada, lloran a sus 13 mártires y tratan de curar a sus 450 heridos.

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“Lo que está pasando en Gaza es un genocidio, una depuración étnica muy relacionada con lo que Israel está haciendo en Jerusalén, en Sheikh Jarrah y las bandas judías en Haifa o Jaffa linchando palestinos y quemando sus casas”, apunta Refaat Alareer.

“Israel está haciendo esto para llevarnos a la desesperación pero sí una cosa está clara es que los palestinos no vamos a ser derrotados”, defiende Alareer. Aún no sabe cuando terminará la ofensiva pero ya empieza a notar los efectos psicológicos sobre su familia y vecinos. “Cuando acabe, veremos suicidios, desempleo, migración”, explica. Mientras habla con este diario, observa a sus hijas jugar con sus cubos de construcción. “Nunca lo habían hecho antes”, reconoce sorprendido, “tal vez sea una reacción a la ocupación israelí que destruye nuestras casas”. Lina y Amal volverán a construirlas con sus propias manos.