Espiral de violencia

Gaza languidece bajo la ofensiva por tierra y aire de Israel

  • El Ministerio de Salud de Gaza eleva a 122 los muertos por ataques israelís en la Franja mientras unas 10.000 personas huyen del norte del enclave escapando de los bombardeos desde los cielos

  • Diez personas han sido asesinadas por el Ejército israelí en la Cisjordania ocupada y en las fronteras con el Líbano y Jordania se acumulan protestas en solidaridad con Gaza y Jerusalén Este

Una mujer palestina gesticula mientras un grupo de gente observa los daños causados por un ataque aéreo israelí en Beit Hanun, en el norte de la Franja de Gaza.

Una mujer palestina gesticula mientras un grupo de gente observa los daños causados por un ataque aéreo israelí en Beit Hanun, en el norte de la Franja de Gaza. / AFP / MAHMUD HAMS

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Andrea López-Tomàs
Andrea López-Tomàs

Periodista y politóloga.

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Dos o tres mudas, un par de botellas de agua, algún tentempié y cualquier documento que les identifique. Cargadas con lo esencial, docenas de familias abandonan el norte de Gaza mientras las bombas siguen cayendo. Bajo un cielo siempre iluminado, entierran a las 122 víctimas mortales que han dejado los bombardeos israelís. 31 eran solo niños. Casi un millar de personas desbordan los hospitales. La nueva ofensiva por tierra, mar y aire de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) vacía de gente el norte de la Franja. Según la ONU, unas 10.000 personas huyen de sus casas buscando un lugar más seguro.

Israel, superior en los cielos, se enfrenta a varios frentes en tierra. Aumenta la tensión en las ciudades mixtas del Estado hebreo con episodios de violencia sin precedentes entre sus ciudadanos palestinos y judíos. En la Cisjordania ocupada, las FDI han recibido con violencia las protestas en solidaridad con Gaza y Jerusalén Este. Sus balas ya se han cobrado diez vidas. Desde las fronteras con Jordania y el Líbano, se han acercado muchedumbres en apoyo a la causa palestina en un gesto poco común que ha acabado con la vida de un manifestante libanés a manos del Ejército israelí.

50 rondas de bombardeos israelís en 40 minutos en masiva ofensiva sobre Gaza. / AFP / ANAS BABA / VÍDEO: EFE

“Esto no ha terminado todavía”, ha declarado el primer ministro israelí, Binyamin Netanyahu. “Los líderes de Hamás creen que pueden escapar de nuestro alcance pero no pueden: podemos llegar a ellos en todas partes y continuaremos haciéndolo”, ha añadido. Tel Aviv recibe sobre sus rascacielos el mayor número de cohetes de Hamás de su historia. La gran mayoría han sido detenidos por el sistema antimisiles Cúpula de Hierro. En Israel, suman nueve muertos desde el lunes.

Crímenes de guerra

Desde la Haya, la fiscal de la Corte Penal Internacional, Fatou Bensouda, ha advertido contra los posibles crímenes de guerra que se están cometiendo. Bajo bloqueo israelí desde hace 15 años, Israel ha prohibido el acceso de cualquier persona a la Franja de Gaza, incluidos periodistas. Las FDI se han concentrado a lo largo de la frontera y ha convocado a 9.000 reservistas, además de los más de 600 ataques aéreos lanzados sobre el enclave.

Por el momento no se ha producido la entrada de tropas terrestres israelís a la Franja de Gaza pero sí han alcanzado docenas de objetivos navales de Hamás. Una delegación egipcia ha abandonado Tel Aviv con el rechazo de Israel a “todas las iniciativas y mediación” para una tregua con las facciones palestinas. Con esta negativa, Israel aleja el fin de la escalada de violencia y una posible operación terrestre en Gaza. 

Solidaridad desde Jordania y el Líbano

La tensión se extiende a lo largo y ancho de la región. “¡Con espíritu y sangre, te redimiremos, oh Aqsa!”, canta una multitud en referencia a la mezquita de Al Aqsa de Jerusalén. En Jordania, miles de manifestantes han marchado hasta la frontera con Israel. “Vamos a millones como mártires a Palestina”, claman. Allí han exigido al gobierno jordano que les dejara pasar y que cancelara el acuerdo de paz con el Estado hebreo de 1994. En el reino hachemita, más del 50% de la población es de origen palestino.

También desde el Líbano, han querido mostrar su solidaridad con los vecinos palestinos. Centenares de libaneses llevan días protestando en varias ciudades. “Queremos ir a la frontera”, exigen desde Sidón, en el sur del país. Un puñado de ellos lo hicieron y saltaron la valla fronteriza entre dos países que, de manera oficial, están en guerra. Las FDI respondieron con fuego, hiriendo de gravedad a un manifestante. Poco después, se ha confirmado la muerte del joven libanés Mohamed Tahan.

Balas reales

En el seno de los Territorios Palestinos Ocupados, agradecen el apoyo brindado desde las plazas de sus vecinos árabes. A su vez, en la Cisjordania ocupada, lloran a sus primeros mártires. Tras la muerte de diez manifestantes, la tensión aumenta en las protestas protagonizadas en su mayoría por jóvenes palestinos que lanzan piedras, cócteles molotov y otros proyectiles a las fuerzas israelís. Estas han respondido con gases lacrimógenos, balas de goma e, incluso, balas reales.

Allí también han tenido lugar tensos enfrentamientos entre los colonos y los palestinos. Los habitantes de los asentamientos judíos ilegales de acuerdo al derecho internacional bajan de sus colonias en las montañas para patrullar las calles con violencia. Las FDI garantizan la impunidad de estos grupos radicales. En la polémica Hebrón es donde se han concentrado los disturbios más intensos. 

Colapso del sistema de salud

Mientras, aumenta la tensión en las ciudades mixtas de Israel en una situación sin precedentes en los más de 70 años de existencia del Estado hebreo. “Actuaremos con todas nuestras fuerzas contra enemigos en el exterior y forajidos en el interior para restaurar la calma en el Estado de Israel”, ha dicho Netanyahu.  “Apoyamos al cien por cien a la Policía y al resto de las fuerzas de seguridad para restaurar la ley y el orden en las ciudades de Israel; no toleraremos la anarquía”, ha añadido.

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“El sistema de salud colapsará”, declara el doctor Midhat Abbas, del Ministerio de Salud de Gaza, a Al Jazeera. Dos millones de personas malviven en apenas 360 kilómetros cuadrados, uno de los territorios con mayor densidad de población del mundo. Tras cinco días de agresión, más de 900 personas se concentran en las puertas de los hospitales en busca de ayuda. “Hemos vivido sitiados durante 15 años y [con] coronavirus, año y medio”, lamenta en referencia al deplorable estado del torturado sistema sanitario gazatí.