Racismo en EEUU

Policía contra policía en el juicio por la muerte de Floyd

  • "No es parte de nuestra política ni de nuestro entrenamiento, y ciertamente no es parte de nuestra ética o valores", afirma el jefe del cuerpo en Mineápolis sobre la acción de Chauvin, el agente imputado por asesinato

  • Arranca la segunda semana del proceso tras una primera plagada de testimonios emocionales de testigos

El jefe de la Policía de Mineápolis, Medaria Arradondo, durante el juicio.

El jefe de la Policía de Mineápolis, Medaria Arradondo, durante el juicio. / AFP

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Idoya Noain
Idoya Noain

Periodista

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El uniforme policial, como tantos otros, suele crear una hermandad a menudo inquebrantable. En el caso de la policía, esa fraternidad ha servido a menudo para  crear una especie de escudo, especialmente cuando se trata de disciplinar a agentes denunciados por su conducta. El blindaje en Estados Unidos se refuerza por leyes inclinadas abrumadora y frecuentemente del lado de las agencias del orden. Ahora en Mineápolis, con el exagente Derek Chauvin sentado en el banquillo e imputado por la muerte de George Floyd, un caso que avivó en todo Estados Unidos las protestas contra la injusticia racial y la brutalidad policial, esos lazos tradicionales se están haciendo añicos.

Tras una primera semana intensa, marcada por los testimonios emocionales de testigos que presenciaron y grabaron la agonía de Floyd durante su arresto el 25 de mayo del año pasado, este lunes el proceso ha entrado en la segunda semana con Medaria Arradondo, el jefe de policía de Mineápolis, como testigo estrella de la fiscalía. Y la expectación era enorme, porque no hay prácticamente precedentes de responsables policiales testificando contra los agentes de su propio cuerpo, salvo un caso en que el propio Arradondo testificó contra un policía negro que mató a una mujer blanca (y fue condenado).

"Fue asesinato"

Arradondo, que entró en el cuerpo en 1989 y tras pasar por diversos puestos, incluyendo responsable de asuntos internos, en 2017 se convirtió en primer jefe de policía negro en la ciudad, fue quien despidió a Chauvin y los otros tres agentes implicados en el brutal arresto de Floyd solo unos días después de aquel incidente. Fue también quien aseguró que "la trágica muerte del señor Floyd fue asesinato".

Aquellas acciones y declaraciones le valieron entonces críticas de sindicatos y federaciones policiales, que consideraron que no había dado el proceso debido a los agentes. También le granjearon simpatías entre ciudadanos que por fin veían reflejo de sus sentimientos y opiniones. Y este lunes su figura crecía al hablar bajo juramento ante los 12 miembros de un jurado que deben decidir en un caso en el que, para según algunos, no solo Chauvin sino todo el sistema policial, y las sombras de su racismo, se sientan en el banquillo.

"Una vez que el señor Floyd dejó de resistirse, y más cuando dejó de moverse, debería haber parado", aseguró este lunes el jefe de policía en el tribunal. Según defendió, la presión que el agente imputado continuó ejerciendo sobre el cuello de Floyd una vez este quedó inconsciente "no es parte" de la política, entrenamiento, ética ni valores del cuerpo. "Se trata de tratar a las personas con dignidad y respeto por encima de todo", añadió.

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Para Arradondo,  el testimonio de este lunes era un ejercicio de equilibrismo. Por una parte buscaba denunciar con contundencia la brutal actuación de Chauvin, esos nueve minutos y 29 segundos con su rodilla en el cuello de Floyd, ya esposado e inmovilizado, que el lugarteniente Richard Zimmerman, detective jefe de la unidad de homicidios, ya tildó la semana pasada en su testimonio de “fuerza letal”, “totalmente innecesaria” e “injustificada”. Por otra parte, no obstante, Arradondo trataba de defender como fundamentalmente necesaria y buena la institución policial, especialmente sometida a las presiones de reforma que se han convertido en clamor en todo el país tras el caso Floyd, y que incluyen propuestas radicales de desmantelar o retirar financiación pero también otras más moderadas.

Bajo el interrogatorio de uno de los fiscales, Steve Schleicher, Arradondo ha repasado los cursos de formación de la policía, que Chauvin, un veterano de 19 años en el cuerpo, supuestamente olvidó aquel 25 de mayo. Ha hablado también de los esfuerzos que los agentes deben hacer para "desescalar" las situaciones potenciales peligrosas, algo que no sucedió con Floyd. Ha puesto también el acento en la necesidad de trabajar con la comunidad. Asimismo, y en otra declaración que se alía más con la línea de la fiscalía que de la defensa de Chauvin, en la que el abogado Eric Nelson trata de hacer de la adicción a opioides de Floyd un elemento central del caso y sugiere que fue la causa de la muerte, Arradondo ha explicado que las personas que están bajo influencia de sustancias como alcohol o drogas pueden ser más agresivos en algunas ocasiones pero en otras también más "vulnerables".