Proceso penal en Mineápolis

El juicio por la muerte de George Floyd reabre el examen del racismo y la brutalidad policial en EEUU

  • El proceso penal contra el policía Derek Chauvin arranca con los argumentos orales de fiscalía y defensa y los primeros testigos

  • La acusación emite el vídeo del arresto y extiende a nueve minutos y 29 segundos el tiempo que el agente blanco tuvo su rodilla en el cuello del hombre negro

  • Retransmitido en directo y seguido con enorme expectación, el juicio tiene implicaciones que se extienden más allá de sus fronteras legales

Una de las múltiples manifestaciones por la muerte de Floyd.

Una de las múltiples manifestaciones por la muerte de Floyd. / El Periódico

Se lee en minutos
Idoya Noain
Idoya Noain

Periodista

ver +

Los ojos de Estados Unidos y del mundo vuelven de nuevo a estar centrados en Mineápolis. Este lunes ha arrancado en la ciudad el juicio a Derek Chauvin, el policía blanco imputado por la muerte el 25 de mayo del año pasado de George Floyd, el hombre negro cuyo caso hizo prender la llama de la indignación por la injusticia racial y la brutalidad policial con las minorías en todo el país. Será un proceso penal en el que los 12 integrantes de un jurado popular deberán decidir si Chauvin es culpable de los cargos de asesinato en segundo y tercer grado y homicidio involuntario que enfrenta. El caso se interpreta, no obstante, como algo más, mucho más.

Uno de quienes mejor ha descrito su trascendencia ha sido el reverendo Al Sharpton, que este lunes daba con familiares de Floyd y el abogado de la familia una rueda de prensa a las puertas del edificio gubernamental del condado de Hennepin donde se desarrolla el proceso penal justo antes de que este empezara. “Derek Chauvin se sienta en el tribunal”, ha dicho, “pero América se somete a juicio”.

Sharpton no exagera. Aunque los 12 miembros y dos potenciales sustitutos elegidos para el jurado, uno que representa mayor diversidad que la de la propia ciudad de Mineápolis, deberán guiarse puramente por las directrices de un caso penal y las pruebas, tratando de dejar fuera emociones y sentimientos, el caso se derrama más allá de sus fronteras puramente legales. Todo lo que sucede en ese tribunal de la planta 18 se sigue al milímetro, con la atención de medios y redes sociales y de activistas y muchos ciudadanos volcada en el juicio, que está abierto a las cámaras por primera vez en la historia de los casos penales en el estado de Minnesota y está siendo retransmitido en directo. Y la expectación y esperanzas ante este juicio es comprensible en una sociedad con heridas nunca cicatrizadas por la laxitud habitual con policías acusados de uso excesivo de violencia contra los negros, y con el lacerante precedente de la exoneración de los agentes que dieron la brutal paliza a Rodney King en Los Ángeles en 1991.

Nueve minutos y 29 segundos

La sesión de este lunes, la primera ya con el jurado sentado y bajo la presidencia del juez Peter Cahill, ha arrancado con los argumentos orales de la fiscalía y de la defensa. Y era fácil entender y recordar la rabia y la indignación que hicieron estallar al país el año pasado cuando Jerry Blackwell, el abogado que se ha encargado de presentar el caso contra Chauvin, ha mostrado el demoledor vídeo de la brutal detención de Floyd, que se produjo después de que se denunciara el uso de un billete falso de 20 dólares en una pequeña tienda para intentar comprar cigarrillos.

En las imágenes que grabó la adolescente Darnella Frazier estaban, de nuevo ante los ojos del mundo, los angustiados gritos del corpulento y alto hombre negro de 46 años que pasó nueve minutos y 29 segundos, y no los ocho minutos y 46 segundos que se pensaba hasta ahora, con la rodilla de Chauvin en su cuello; ahí se le escuchaba hasta 27 veces diciendo que no podía respirar, se le oía llorando mencionando desesperadamente a su madre, se le veía perder el sentido... En el vídeo se escuchaban también las voces de quienes como Frazier fueron testigos, increpando a Chauvin y los otros dos policías que tenían inmovilizado y esposado a Floyd y el cuarto agente que participaba en el arresto (los tres están imputados también y serán juzgados en agosto). “No puede respirar”, “está sangrando por la nariz”, “no se mueve”, “¿lo han matado?”...

Pueden creer sus ojos. Eso es homicidio, eso es asesinato”, ha dicho Blackwell al jurado tras proyectar el vídeo, uno que casi con absoluta certeza se verá en más de una ocasión durante el juicio, que se espera que dure unas cuatro semanas.

La estrategia de la defensa

La primera sesión, en cualquier caso, también ha dejado en evidencia que la defensa va a tratar de cuestionar que Chauvin, de 45 años, fuera responsable del fallecimiento de Floyd, o que la asfixia fuera la causa de muerte. El abogado del policía, Eric Nelson, ha empezado su esfuerzo de retratar a Floyd como un consumidor de drogas y ha asegurado que murió por una combinación de problemas cardíacos previos, consumo de metanfetaminas y fentanilo y “adrenalina”. Nelson incluso ha llegado a insinuar que la presión de los testigos impidió a los policías prestar la atención debida al detenido.

Ese “asesinato de carácter” de Floyd ha sido inmediatamente denunciado fuera de la sala del juicio. Una de las que lo ha criticado ha sido la congresista Cori Bush, que ha resucitado también parte del argumento de Al Sharpton. “Se juzga a Derek Chauvin, se juzga a América, se juzga a nuestro sistema penal legal”, ha escrito en Twitter. “No se juzga a George Floyd”.

Noticias relacionadas

Biden, atento al juicio

El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, “ciertamente va a estar siguiendo con atención” el juicio en Mineápolis, “como lo van a estar siguiendo los estadounidenses”. Así lo ha dicho este lunes la portavoz de la Casa Blanca, Jean Psaki, que en cualquier caso ha pedido que se de tiempo al sistema legal para seguir su curso.

Tras los argumentos iniciales ha empezado este mismo lunes la comparecencia de testigos. La primera ha sido una operadora de la policía que pudo seguir en directo gracias a las cámaras de los agentes el arresto de Floyd y que, alertada por lo que veía, decidió llamar a un supervisor. “Algo no estaba bien”, ha rememorado desde el estrado Jena Scurry, que dijo a ese supervisor que no le importaba ser vista como una “chivata” por cuestionar las acciones de los policías y llegó a pensar que el vídeo se había congelado por la inamovible posición de Chauvin.  

Aunque los cargos de asesinato en segundo y tercer grado que enfrenta el agente tienen en Minnesota una pena máxima de 40 y 25 años de cárcel respectivamente se calcula que, de ser declarado culpable, su sentencia oscilaría entre los 10 y los 15 años. El de homicidio involuntario se puede castigar con entre 41 y 57 meses de prisión.