Tensión en EEUU

Los grupos radicales en primera línea del asalto al Capitolio

  • Un propagandista de QAnon se ha convertido en uno de los iconos de la irrupción trumpista en el Congreso

  • Otros grupos antigubernamentales defensores del presidente estuvieron en la vanguardia de las protestas

  • Trump ha ayudado a legitimar a estos grupúsculos al condonar sus acciones y promover sus conspiraciones

Seguidores de Trump durante el asalto al Capitolio, este miércoles.

Seguidores de Trump durante el asalto al Capitolio, este miércoles. / AHMED GABER (REUTERS)

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El lobo de Yellowstone, también conocido como el Chamán de QAnon, tomó el miércoles durante unos minutos el poder del Senado de Estados Unidos con su piel de bisonte en la cabeza, su torso tatuado sin camiseta y la bandera estadounidense puntada en la cara. Detrás se escondía Jake Angeli, un propagandista de la delirante conspiración que acusa a la élite política y cultural demócrata de dirigir una secta satánica dedicada a secuestrar a niños para beberse su sangre, muy activo en las protestas de los negacionistas del covid-19 del año pasado. Su rostro ha pasado a ser uno de los emblemas del asalto al Capitolio y ha puesto nuevamente de manifiesto el protagonismo que los grupos radicales han tenido durante los últimos años como vanguardia del trumpismo.

"Iros a casa, os queremos, sois muy especiales", les dijo Donald Trump en otra de sus intervenciones para la historia de la infamia, no muy distinta a la pronunciada tras los choques entre neonazis y antifascistas de Charlottesville en 2017, cuando dijo que había "gente estupenda en ambos bandos". Trump no solo ha ayudado a legitimar a estos grupos promoviendo sus paranoias y condonando sus acciones, sino que ha alterado su propia naturaleza. Más allá de sus tendencias conspiratorias y apocalípticas, lo que solía unir a estas facciones es el odio hacia el Gobierno, que ha dejado paso a un culto visceral a Trump desde que el republicano irrumpiera en política con un programa antisistema.

Un participante en el asalto al Capitolio de EEUU pasea por el edificio con una bandera confederada.

/ MIKE THEILER

En esa coctelera tóxica hay supremacistas blancos como el tipo que entró en el Capitolio con una camiseta de "Campo de Auschwitz", insumisos fiscales, hooligans xenófobos como los Proud Boys (distinguibles por sus polos de Fred Perry), milicias antigubernamentales como los Oath Keepers y los Three Percenters (compuestas en gran medida por exmilitares y expolicías), o conspiranoicos como los de QAnon, que creen que Trump está librando una batalla encubierta para librar al mundo del mal y hablan de pasar a cuchillo a los responsables de esa supuesta red de pedofilia, desde Obama al Papa. La primera congresista afiliada a QAnon llegó al Congreso tras las elecciones de noviembre.

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En los últimos tiempos han surgido otras corrientes difusas como los Boogaloo Boys, distinguibles por sus camisas hawaianas, que promueven la puesta en marcha de una guerra civil. Con ellos se identificaban, por ejemplo, algunos de los miembros que planearon el secuestro de la gobernadora de Michigan para juzgarla y matarla. Muchos de estos grupos tuvieron un marcado protagonismo en el asalto al Capitolio, de acuerdo con la simbología que aparece en las fotografías. Pero no debería sorprender a nadie porque en los días previos a la manifestación publicitada por Trump para protestar contra la falacia del fraude electoral, sus foros en internet (Telegram, Parler o theDonald.win) se llenaron de comentarios urgiendo a los “patriotas” a acudir armados a la manifestación para defender al presidente hasta las últimas consecuencias, según advirtieron las autoridades y organizaciones como Advanced Democracy.